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Finalmente, Peregrine no podrá lograr el primer aterrizaje suave de Estados Unidos en la Luna en más de 50 años: Astrobotic, fabricante del módulo, confirmó que el artefacto no tiene “ninguna posibilidad” de realizar un aterrizaje suave en el satélite natural.

Peregrine había sido lanzado el 8 de enero en un cohete Vulcan de United Launch Alliance (ULA), una empresa conjunta de Boeing y Lockheed Martin.

Sin embargo, aunque el lanzamiento fue exitoso, el módulo sufrió una fuga de combustible en su propulsor en las primeras horas de su viaje de 46 días.

Específicamente, los ingenieros del equipo observaron que Peregrine no logró entrar en su orientación correcta hacia el Sol para cargar su batería.

En este sentido, se pudo reorientar con éxito la nave espacial y cargar la batería, quedó claro que se estaba esforzando mantener una fijación estable respecto al Sol, lo que significaba que el módulo estaba perdiendo combustible.

Imagen tomada durante la misión Apolo 17.

Por ello, los ingenieros estimaron que a Peregrine le quedan menos de 40 horas de combustible para operar “como una nave espacial”, por lo que ya están analizando cuál será su nueva misión en órbita.

“El equipo continúa trabajando para encontrar formas de extender la vida operativa de Peregrine”, dijeron desde Astrobotic, y agregaron que los ingenieros están recibiendo datos y probando operaciones de vuelos espaciales para componentes y software relacionados con su próxima misión de aterrizaje lunar.

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