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Hace algunos días, se probó exitosamente el prototipo del motor regenerativo de segunda etapa del lanzador de satélites Tronador II de la CONAE.

Un actor fundamental en dicha prueba fue la pyme Valthe Ing, en cuyas instalaciones, en el Centro de Ingeniería y Desarrollo Tecnológico (TDEC), ubicado en el Parque Industrial de General Ordoñez (Córdoba), se ensayó el prototipo del motor.

“Estas son tecnologías dominadas hace muchas décadas por los países centrales, pero no existe el manual para hacer un motor de cohete, no hay un mercado abierto de compra-venta de estas tecnologías porque son tecnologías sensibles y de uso dual”, explicaron desde la empresa en diálogo con Télam.

“Nadie te va a venir a enseñar este camino; es muy largo, requiere infraestructura, recursos humanos propios y procesos de producción específicos y no cualquiera lo encara, hasta hace poco tiempo sólo los estados centrales lo hacían”, agregaron.

Ramiro Valentín y Marcelo Theiler, socios de Valthe Ing, explicaron que desde la compañía “ante una necesidad, llevamos a cabo todo el desarrollo, desde la concepción teórica, los diseños conceptuales, los cálculos y la parte técnica; luego, la ejecución de las cosas, poniendo los pies sobre la tierra y enfocados en que las cosas se terminen y funcionen”.

Parte del equipo de Valthe. Créditos: Télam

Respecto a la exitosa prueba, ambos detallaron que esta tuvo como objetivo evaluar las técnicas de inyección y transferencia térmica para lograr la refrigeración sostenida del motor, el paso final en el desarrollo que permite tiempos de combustión prolongados.

“El salto tecnológico que se logró demostrar en el banco de ensayos es la capacidad de dominar la refrigeración. Y por primera vez se pudo. Un motor eficiente, a los 8 o 15 segundos (de encendido) se comienza a erosionar y falla, no sirve más. Y hemos logrado que funcione los 3 disparos que se habían programado, 15 seg., 30 seg., y finalmente 100 seg. con el mismo motor y sin novedades, significa que estamos dominando la refrigeración”, agregaron.

Por otra parte, respecto a la velocidad con la que avanza el proyecto, ambos explicaron que se podría ir más rápido, pero “hay una velocidad óptima que no se logra solamente con presupuesto. No es solamente dinero, hace falta mucha constancia para que el proceso dé sus frutos, en nuestro caso particular, tenemos 20 años de trabajo y estudio”.

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