La NASA activó con éxito el instrumento principal del telescopio espacial Nancy Grace Roman y comprobó el funcionamiento inicial de su coronógrafo, diseñado para obtener imágenes directas de exoplanetas: planetas fuera del Sistema Solar. Las pruebas confirmaron que ambos equipos respondieron correctamente después del lanzamiento del observatorio, realizado el 30 de agosto. Roman todavía se encuentra de camino hacia su órbita definitiva y deberá completar varios meses de calibraciones antes de comenzar sus operaciones científicas, previstas para principios de 2027.

La puesta en marcha forma parte del proceso de comisionamiento, una etapa durante la cual los ingenieros encienden, revisan y calibran cada sistema para comprobar que haya soportado el lanzamiento y pueda funcionar en el espacio.
Roman continúa viajando hacia el segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, conocido como L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta. Allí operará alrededor de una región de equilibrio gravitatorio que permite mantener una orientación estable respecto del Sol y la Tierra, condición necesaria para realizar observaciones prolongadas y controlar la temperatura de sus instrumentos. Desde esa ubicación estudiará la expansión del universo, la distribución de la materia oscura y la formación de galaxias, además de buscar y caracterizar planetas alrededor de otras estrellas.
El Wide Field Instrument
El principal instrumento científico de Roman es el Wide Field Instrument (WFI), una cámara infrarroja de 300 megapíxeles compuesta por 18 detectores. En conjunto, estos sensores cubren una superficie equivalente a la pantalla de una computadora portátil y permiten registrar un campo de visión de 0,281 grados cuadrados, mayor que el tamaño aparente de la Luna llena.
Roman obtendrá imágenes con una resolución comparable con la del telescopio Hubble, pero abarcará una región del cielo unas cien veces más extensa en cada exposición. Esta combinación le permitirá realizar grandes relevamientos astronómicos con rapidez, observar miles de millones de galaxias y detectar exoplanetas mediante microlente gravitacional, un fenómeno que ocurre cuando la gravedad de una estrella o un planeta desvía y amplifica temporalmente la luz de otro objeto ubicado detrás.
El WFI también cuenta con filtros, prismas y otros elementos ópticos que le permitirán seleccionar diferentes longitudes de onda y separar la luz de los objetos en sus distintos colores para obtener información sobre su composición, distancia y movimiento.
Antes de encender el instrumento, el equipo mantuvo sus detectores durante diez días a unos −65 °C para favorecer la eliminación de humedad y otras sustancias que pudieran haber quedado adheridas durante su permanencia en la Tierra. El 11 de septiembre se apagaron los calentadores y el WFI comenzó a enfriarse hasta alcanzar aproximadamente −183 °C, su temperatura final de operación. Los ingenieros activaron los 18 detectores, el sistema interno de calibración, la rueda que contiene los filtros y prismas y el mecanismo encargado de ajustar el foco. Durante la prueba también recibieron los primeros fotones de estrellas captados por el instrumento.
La imagen obtenida aparece deliberadamente desenfocada porque el conjunto de detectores todavía conserva la posición utilizada durante el lanzamiento y la alineación óptica no ha terminado. En las próximas semanas, el equipo activará el sistema de guiado fino, que permitirá mantener el telescopio apuntado con precisión, y ajustará el foco hasta convertir las figuras extendidas registradas durante la prueba en puntos estelares definidos. Según la NASA, las comprobaciones realizadas hasta ahora indican que el WFI funciona de acuerdo con lo previsto.

El «bloqueador solar» del Roman
El segundo equipo evaluado fue el Coronagraph Instrument, un demostrador tecnológico destinado a bloquear el resplandor de una estrella para distinguir la luz mucho más débil reflejada por los planetas y discos de polvo que la rodean. El sistema utiliza máscaras ópticas fabricadas con gran precisión, sensores, filtros y espejos deformables capaces de modificar su superficie mediante pequeños actuadores para corregir distorsiones en el frente de onda de la luz.
Durante la prueba, los operadores establecieron comunicación con el software, las cámaras, la aviónica, los mecanismos móviles y el control térmico del instrumento, que funciona cerca de los 22 °C. El coronógrafo permanecerá durante unos 30 días en un proceso de descontaminación antes de avanzar con las calibraciones ópticas. Su objetivo principal no es realizar un relevamiento masivo de exoplanetas, sino demostrar tecnologías que podrían emplearse en futuros observatorios capaces de fotografiar mundos más pequeños y semejantes a la Tierra.
Cuando Roman complete su viaje, entre en órbita alrededor de L2 y termine el ajuste de sus instrumentos, la NASA comenzará a preparar las primeras imágenes científicas para su publicación a comienzos de 2027.
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