El USAT-1, primer CubeSat universitario argentino, completó una de las últimas etapas de preparación antes de su lanzamiento. La ingeniera Sonia Botta, coordinadora del proyecto e integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), supervisó en España su colocación dentro del contenedor que lo mantendrá protegido durante el viaje y lo liberará una vez en el espacio. El procedimiento se realizó en las instalaciones de UARX Space, la empresa responsable de preparar el satélite para el vuelo y coordinar su traslado a órbita. Después de cerrar el contenedor, el equipo argentino ya no volverá a tener contacto directo con el USAT-1 antes del despegue, previsto para octubre de 2026 en la misión Transporter-18 de SpaceX.

Antes de llegar a España, el USAT-1 completó en la Facultad de Ingeniería de la UNLP una campaña de integración y ensayos desarrollada entre 2025 y comienzos de 2026. El equipo verificó el funcionamiento conjunto de sus subsistemas y realizó pruebas de vibración, vacío térmico a 55 grados y radiofrecuencia. La idea era comprobar que pudiera soportar el lanzamiento y operar correctamente en el ambiente espacial.
Posteriormente, Nicolás Bardella, secretario de Vinculación con el Medio de la Facultad, trasladó el satélite hasta Europa como equipaje de mano, bajo las normas aeronáuticas aplicables a sus baterías de litio. Una vez en las instalaciones de UARX Space, situadas en Nigrán, Galicia, Botta acompañó los controles finales y la instalación del CubeSat en el sistema de despliegue.

¿Qué es el USAT-1 y cuál será su misión en el espacio?
Desarrollado desde 2021 por el Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) y el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT) de la Universidad Nacional de La Plata, el USAT-1 es un pequeño satélite cuyo objetivo será tecnologías argentinas en el espacio.
Se trata de un CubeSat de 3U, un tipo de satélite construido a partir de unidades estandarizadas de 10 centímetros de lado. En este caso, las tres unidades forman un ejemplar de 10 × 10 × 34 cm y cerca de 3 kg. La idea es que, al ser pequeños y livianos, estos ejemplares son mucho más sencillos, rápidos y económicos de desarrollar que los satélites complejos convencionales. Además, su tamaño reducido permite compartir el lanzamiento con otros satélites y reducir también el costo de acceso al espacio.
El USAT-1 está compuesto por dos grandes partes. La primera es la plataforma, que incluye los sistemas necesarios para mantenerlo en funcionamiento: la estructura, la computadora de a bordo, las baterías y los paneles solares, las comunicaciones, el control térmico y el sistema que determina y modifica su orientación.
La segunda es su carga útil, es decir, el instrumento que realizará el experimento principal. Se trata de un receptor GNSS multiantena desarrollado por el SENyT, diseñado para captar señales emitidas por constelaciones de navegación satelital como GPS. En lugar de producir una señal propia para observar la Tierra, el USAT-1 aprovechará señales de navegación que ya están disponibles permanentemente alrededor del planeta.
La misión realizará dos experimentos distintos. Por un lado, mediante radioocultación GNSS, analizará cómo la atmósfera modifica las señales para obtener información sobre presión, temperatura y humedad. Además, con la reflectometría GNSS, estudiará las señales que rebotan en la superficie terrestre para investigar la humedad y la rugosidad del suelo, su altura y la vegetación.
Para realizar ambas mediciones, el USAT-1 deberá orientar sus antenas hacia el horizonte o hacia la superficie terrestre. Una rueda de reacción y tres barras magnéticas le permitirán modificar y controlar esa orientación durante la misión.
El objetivo del USAT-1 no es solamente obtener datos científicos, sino también demostrar que los sistemas desarrollados por la UNLP pueden funcionar correctamente en el espacio, luego de soportar las vibraciones del lanzamiento y las condiciones extremas del cosmos. Si la computadora, las comunicaciones, el sistema eléctrico, el control térmico y los mecanismos de orientación operan como estaba previsto, esas tecnologías obtendrán herencia de vuelo, es decir, quedará comprobado que ya se utilizaron con éxito en una misión real. Esa experiencia reducirá riesgos y servirá como base para futuros satélites del programa USAT y para otros proyectos espaciales argentinos.

La integración en España
La operación en Galicia comenzó con el pesaje definitivo del satélite, la toma de sus últimas medidas y un fit check. Esta prueba permite verificar que el vehículo encaje correctamente dentro del dispensador y que no existan interferencias mecánicas.
Superados estos controles, el USAT-1 se coló en el contenedor que lo mantendrá inmovilizado y protegido durante el lanzamiento. La compuerta se cerró y solo volverá a abrirse cuando llegue el momento de liberarlo en órbita, mediante un mecanismo que expulsará al CubeSat para que inicie su vuelo independiente. “Ahí te das cuenta de que es real y que ya estás en camino a órbita”, expresó Botta al describir ese momento.
En este contexto, UARX Space es la empresa encargada de organizar el viaje del USAT-1 al espacio y de preparar el sistema que lo liberará en órbita. Para ello, colocó el CubeSat dentro de un contenedor especial que lo mantendrá protegido durante el lanzamiento y lo expulsará cuando llegue el momento indicado. Ese contenedor se instaló en OSSIE (Orbit Solutions to Simplify Injection and Exploration), un vehículo espacial desarrollado por la compañía española que cuenta con sus propios sistemas de energía, comunicaciones, orientación y propulsión, y que trasladará al satélite de la UNLP.

OSSIE viajará a bordo de un cohete Falcon 9 como parte de Transporter-18, una misión compartida de SpaceX que llevará numerosos satélites pequeños en un mismo lanzamiento. Después de separarse del cohete, OSSIE podrá seguir funcionando de manera independiente y liberar las cargas que transporta en las condiciones previstas para cada una.
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