Esta semana, SpaceX anunció que su megacohete Starship, en su nueva versión V3, salió del sitio de construcción para comenzar las pruebas previas al lanzamiento. Al respecto, Elon Musk, CEO de la compañía, publicó en X un mensaje cargado de expectativas: “tengo plena confianza en que el diseño de la V3 será totalmente reutilizable”.

Starship es el sistema súperpesado con el que SpaceX quiere aumentar la cadencia, además de utilizar para llegar a la Luna, Marte y más allá. En esa línea, es el vehículo que la NASA eligió para llevar astronautas a la superficie de la Luna con el programa Artemisa.
¿Qué significa reutilización total?
Musk habla de “reutilización total”, lo que implica que las dos etapas del sistema —el propulsor Super Heavy y la nave Starship— puedan volar, volver, aterrizar y volar de nuevo. En la práctica, eso incluye que, después del despegue, ambos estadíos deben sobrevivir a las cargas térmicas de reingreso, mantener el control aerodinámico durante el descenso, reencender motores y ejecutar aterrizajes de alta precisión. El booster, Super Heavy, ya domina esa tarea, y desde hace varios vuelos de prueba regresa cómodamente a los chopsticks o brazos de captura de la torre Mechazilla. La nave, por su parte, ha logrado un regreso controlado en los vuelos 10 y 11, pero aún sigue acabando en el mar. La promesa de Musk apunta a que esta vez, termine en amerizaje controlado sobre una barcaza, y no dentro del agua.
Por otro lado, las pruebas en tierra de un prototipo como el V3 SN1 suelen incluir, en principio, ensayos criogénicos en los que se cargan los tanques con propelentes o simulantes para validar estructuras. Además, chequeos de válvulas y actuadores. Y, eventualmente, pruebas de encendido estático en banco o en plataforma antes de cualquier intento de vuelo.

El comentario de Musk llega en medio de un calendario ya confirmado por la propia compañía. SpaceX anunció que el Flight 12 de Starship apunta al primer trimestre de 2026. Hasta ahora, sin embargo, no se han publicado los objetivos en detalle para ese vuelo 12.
Marco normativo e internacional
En paralelo, el marco regulatorio también se mueve para acompañar una operación más frecuente y más reutilizable. La FAA viene evaluando y publicando documentación ambiental y operativa vinculada al programa en Starbase, Texas. En su página de seguimiento del proyecto, el organismo detalla que una modificación de licencia puede habilitar hasta 25 lanzamientos orbitales anuales y, dentro de ese paquete, hasta 25 aterrizajes anuales tanto de la nave como del booster. Esa autorización potencial es casi un requisito para la promesa de reutilización total, puesto que si el objetivo es volar mucho y reutilizar, hace falta un marco que permita justamente volar y recuperar con mayor cadencia.
Por su parte, el tablero internacional contextualiza la apuesta: la reutilización ya no es exclusiva de SpaceX. De hecho, Blue Origin ya pudo recuperar el booster del New Glenn en su vuelo NG-2, mientras Europa pone fichas en demostradores como Themis. Y China también sigue en carrera, con la privada LandSpace que planea nuevos intentos de recuperación del Zhuque-3 durante este 2025, y el conglomerado estatal desarrollando el Long March 12.
En ese escenario, la frase de Musk promete que Starship V3 está cerca de cumplir la secuendia más complicada de la reutilización: una recuperación completa. Sin embargo, “easier said than done”: la verdadera demostración llegará durante el Flight 12 y en Texas, no por posteo de X. Si Starship V3 supera los ensayos de prueba en tierra, habilitará a un nuevo intento de lanzamiento, que pondrá a la compañía aeroespacial más importante del mundo en posición de demostrar que sus desarrollos por fin pueden cerrar el ciclo completo.
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