Un F-22 controla por primera vez en vuelo al nuevo dron de combate YFQ-44A Fury y le ordena maniobras autónomas

El YFQ-44A, desarrollado por Anduril para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, es un avión de combate semiautónomo de tipo CCA.

El YFQ-44A, desarrollado por Anduril para la Fuerza Aérea de Estados Unidos, es un avión de combate semiautónomo de tipo CCA.

La Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó que un piloto de F-22 Raptor controló por primera vez en vuelo a un YFQ-44A Fury, el nuevo avión de combate no tripulado desarrollado por Anduril. Durante la demostración, realizada a comienzos de octubre en California, el piloto transmitió órdenes tácticas desde la cabina y el dron las interpretó y ejecutó de manera autónoma, incluyendo maniobras aéreas y tareas simuladas de combate.

El ensayo, anunciado el 16 de octubre, constituye un avance para el programa Collaborative Combat Aircraft (CCA), con el que Estados Unidos busca incorporar aeronaves autónomas capaces de operar bajo las órdenes de sus cazas tripulados. Lo novedoso no es que ambos aviones compartieran el espacio aéreo, sino que el F-22 pudo modificar la misión del Fury mientras los dos se encontraban volando, sin necesidad de controlar directamente cada uno de sus movimientos.

Según la información difundida por la Fuerza Aérea y Anduril, las dos aeronaves despegaron desde la Base Aérea de Edwards, en California, y se reunieron en el aire. Una vez establecida la formación, el piloto del Raptor transmitió un plan de misión actualizado mediante un enlace de datos táctico. El sistema de autonomía del YFQ-44A procesó las instrucciones y ejecutó las maniobras correspondientes en tiempo real.

La demostración duró varias horas y permitió comprobar una de las funciones centrales previstas para estos sistemas: que un piloto pueda dirigir aeronaves no tripuladas mediante objetivos tácticos generales, en lugar de asumir el manejo individual de cada plataforma.

Cómo un F-22 consiguió dirigir al Fury sin pilotarlo a distancia

La diferencia entre controlar un dron convencional y dirigir una aeronave autónoma es fundamental para entender el alcance de la prueba. En los sistemas operados remotamente, un piloto o equipo de operadores puede tener que intervenir continuamente sobre la navegación, los sensores o determinadas maniobras. En el esquema ensayado con el F-22, el piloto asignó instrucciones de misión y el Fury se encargó de interpretarlas y ejecutarlas mediante sus propios sistemas.

La Fuerza Aérea describió al piloto del Raptor como una suerte de coordinador aéreo, responsable de dirigir las acciones del dron sin ocuparse de cada movimiento. Esto permitiría, en futuras operaciones, que un mismo caza pueda gestionar varias aeronaves autónomas con distintas funciones, como transportar armamento adicional, ampliar la cobertura de sensores o realizar reconocimiento.

EE.UU. prepara al caza autónomo FQ-44 Fury para combatir junto a sus F-35.

Por ahora, la demostración involucró solamente un F-22 y un YFQ-44A. Tampoco se trató de una misión de combate real ni de una prueba en la que el dron enfrentara amenazas enemigas.

Otro aspecto que permanece sin aclarar es la configuración utilizada dentro de la cabina. Ni la Fuerza Aérea ni Anduril detallaron qué interfaz empleó el piloto para transmitir las órdenes, aunque existen trabajos previos para incorporar sistemas de control de aeronaves autónomas a los cazas estadounidenses.

Este punto será relevante para el desarrollo posterior del programa. El F-22 es un caza monoplaza y su piloto ya debe administrar sensores, navegación, armamento y comunicaciones. Incorporar la dirección de drones adicionales exigirá que el sistema funcione sin aumentar excesivamente su carga de trabajo.

El Fury ya había disparado un misil, pero todavía debía demostrar su integración con un caza

La prueba anunciada ahora forma parte de una serie de ensayos realizados durante 2026 para llevar al YFQ-44A desde su desarrollo experimental hacia una capacidad militar operativa. En julio, Espacio Tech informó que el Fury había realizado una prueba de fuego real con un misil aire-aire AIM-120 AMRAAM, disparado contra un objetivo digital durante un vuelo sobre el desierto de Mojave. Aquella demostración permitió validar la integración del armamento y la ejecución de una secuencia de ataque bajo supervisión humana.

Posteriormente, Anduril confirmó que el Fury también había volado en formación junto a cazas F-35. Sin embargo, en esos ensayos los aviones tripulados todavía no le transmitían órdenes tácticas durante el vuelo.

La nueva demostración agrega precisamente esa capacidad. El sistema ya no solamente realiza maniobras autónomas o ejecuta una secuencia de empleo de armamento, sino que puede recibir y procesar instrucciones provenientes de otro avión mientras ambos están en el aire.

El hito, de todos modos, tiene un alcance específico. Estados Unidos ya había utilizado un F-22 para dirigir al MQ-20 Avenger, una aeronave experimental de General Atomics empleada como sustituto de los futuros CCA. La novedad es que ahora se verificó esa interacción con el propio YFQ-44A, uno de los diseños seleccionados para integrar la primera generación del programa.

Estados Unidos prepara una flota de 500 cazas autónomos para 2032

El YFQ-44A de Anduril y el FQ-42A Vengeance de General Atomics son los dos modelos seleccionados para la primera fase del programa CCA. Ambos están destinados a complementar a los cazas tripulados, aunque todavía deben completar su integración técnica y operativa.

El avance ocurre mientras otros fabricantes estadounidenses desarrollan propuestas similares. A comienzos de octubre, Northrop Grumman completó el primer vuelo del YFQ-48A Talon Blue, otro prototipo de caza autónomo, en un programa que también busca participar del futuro mercado de aeronaves de combate no tripuladas.

La Fuerza Aérea estadounidense tiene como objetivo disponer de al menos 500 aeronaves CCA de su primera generación para 2032. El desafío no consiste únicamente en fabricar esos vehículos, sino en integrarlos con los cazas existentes y comprobar que pueden responder a instrucciones tácticas en escenarios operativos complejos.

La próxima prueba importante está prevista para diciembre, cuando el Fury y el Vengeance participen del ejercicio Emerald Flag. Allí, la Fuerza Aérea buscará evaluar su integración dentro de operaciones que involucren formaciones más numerosas de aeronaves.

El ensayo con el F-22 demostró que el Fury puede recibir y ejecutar órdenes tácticas desde un caza tripulado en pleno vuelo. Lo que todavía resta comprobar es cómo funcionará ese control cuando un piloto deba coordinar varios drones simultáneamente, bajo las exigencias de una operación militar de mayor escala.

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