Satellogic, la empresa de origen argentino especializada en observación de la Tierra, lanzó cuatro nuevos satélites en la misión Transporter-18 de SpaceX: el primer Merlin.01, dos NewSat Mark VI y un NewSat Mark V. El lanzamiento se realizó el 1 de octubre desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, en California, a bordo de un Falcon 9 que transportó alrededor de 130 cargas útiles hacia órbita baja. Un día después, la compañía confirmó que los cuatro satélites ya habían establecido contacto con su red de estaciones terrestres y que todos sus subsistemas reportaban un buen estado inicial.

El vuelo amplió una constelación que Satellogic viene construyendo desde hace años para obtener imágenes de alta resolución de distintas regiones del planeta, pero incorporó además un cambio importante en su arquitectura. Merlin.01 es el primer ejemplar de una nueva generación de satélites con la que la empresa busca complementar sus NewSat y pasar de un modelo centrado en fotografiar objetivos determinados a otro capaz de detectar cambios sobre grandes áreas de manera mucho más frecuente.
Los otros tres satélites lanzados mantienen y amplían capacidades ya presentes en la flota: los dos Mark VI incorporan enlaces directos entre satélites, mientras que el Mark V suma capacidad para programas de observación controlados por clientes gubernamentales.
Merlin.01: el primer satélite de una nueva constelación
La principal novedad del lanzamiento fue Merlin.01, primer integrante de una constelación diseñada para observar grandes extensiones de la superficie terrestre con una combinación de cobertura amplia y alta resolución.
Según Satellogic, cada Merlin incorpora una carga óptica de 10 bandas espectrales, compatible con las utilizadas por los satélites europeos Sentinel, y podrá producir imágenes de 1 metro de resolución. Al mismo tiempo, cada pasada cubrirá una franja efectiva de unos 170 kilómetros de ancho, considerablemente mayor que la de un satélite convencional de muy alta resolución.
La idea detrás de esa configuración es reducir una limitación habitual en observación terrestre: cuanto mayor es el nivel de detalle de una imagen, menor suele ser la superficie que puede cubrirse en una pasada. Merlin busca combinar ambas características para crear una capa de detección global, capaz de identificar cambios sobre grandes regiones y luego trabajar junto con otros satélites de mayor capacidad de observación puntual.
Satellogic sostiene que, cuando la constelación alcance su configuración prevista, podrá volver a observar la totalidad de la superficie terrestre cada día con resolución del orden del metro. La empresa apunta actualmente a alcanzar esa capacidad durante la segunda mitad de 2027.
Los otros dos satélites de nueva generación lanzados en Transporter-18 fueron NewSat Mark VI, una evolución de la plataforma que Satellogic ya utiliza para producir imágenes terrestres. Estos ejemplares incorporan tecnología de enlace intersatelital (ISL), que permite que dos satélites intercambien información directamente mientras se encuentran en órbita. La idea es que si una nave detecta un cambio o un objetivo de interés, puede transmitir esa información a otra y facilitar una nueva observación sin que todo el proceso dependa primero de una comunicación con una estación terrestre. El objetivo es reducir el tiempo entre la detección de un evento y la obtención de nueva información sobre él.
El cuarto satélite corresponde a la generación NewSat Mark V y está destinado a ampliar el programa denominado Sovereign Space Systems de Satellogic. Bajo este modelo, la compañía ofrece a gobiernos y otros clientes institucionales la posibilidad de disponer de capacidad satelital dedicada y controlada de forma más directa, en lugar de depender exclusivamente de la compra puntual de imágenes comerciales.
Los tres NewSat lanzados recibieron además los nombres Gladys West, Édmée Chandon y Esmeralda Mallada, en homenaje a mujeres vinculadas a la ciencia, la educación y la exploración espacial.

Los cuatro satélites ya establecieron contacto
Los satélites fueron liberados órbita terrestre baja heliosincrónica, utilizada habitualmente para observación porque permite pasar sobre una misma región en condiciones de iluminación similares. Luego del despliegue, comenzó una de las fases más delicadas de la misión: establecer comunicación y verificar el estado de los vehículos.
Satellogic confirmó el 2 de octubre que Merlin.01 y los tres NewSat se comunicaron correctamente con su red de estaciones terrestres y que los primeros reportes indicaron un funcionamiento adecuado de sus subsistemas. A partir de allí comienza la etapa de puesta en servicio, en la que se comprueban progresivamente instrumentos, comunicaciones, control de actitud y capacidad de adquisición de imágenes antes de declarar operativo cada satélite.
El lanzamiento también tuvo una participación argentina más amplia. Transporter-18 transportó, además de los cuatro satélites de Satellogic, desarrollos como USAT-1 de la Universidad Nacional de La Plata y el ETNS del Ejército Argentino y CITEDEF, entre otros proyectos vinculados al país.
En el caso de Satellogic, sin embargo, la misión marcó especialmente el comienzo de una nueva etapa tecnológica: junto con la expansión de su flota NewSat, la empresa puso en órbita el primer componente de una constelación diseñada para observar el planeta con mayor frecuencia y confirmó pocas horas después que sus cuatro nuevas unidades ya estaban comunicándose desde el espacio.
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