SpaceX se prepara para realizar el Flight 14 de Starship, una misión que marcará un cambio importante dentro del programa de desarrollo del sistema de lanzamiento más grande y potente del mundo. La compañía apunta al lunes 28 de septiembre, con una ventana de lanzamiento que comenzará a las 12:15 UTC, o 9:15 de Argentina, desde la plataforma 2 de Starbase, Texas. Sin embargo, por ahora, el despegue continúa sujeto a la aprobación regulatoria de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). Si la misión avanza según lo previsto, será la primera vez que Starship ingrese en una órbita estable alrededor de la Tierra y también la primera en la que transporte satélites Starlink que vayan a operar en el espacio.
El salto entre este nuevo vuelo y los anteriores es importante porque los primeros 13 vuelos integrados realizados desde abril de 2023 fueron suborbitales. Aunque las últimas Starship salieron de la atmósfera y alcanzaron grandes altitudes y velocidades, sus trayectorias estaban diseñadas para regresarar a la superficie, en lugar de quedarse orbitando la Tierra.
El antecedente inmediato fue el Flight 13, realizado el 24 de julio, en el que la Ship 40 desplegó 20 satélites Starlink V3 sobre una trayectoria suborbital, consiguió reencender un motor Raptor durante el vuelo y completó una reentrada y un amerizaje controlados. En ese vuelo, los satélites pudieron realizar distintas pruebas antes de también realizar una reentrada atmosférica. El Super Heavy, en cambio, sufrió problemas durante su maniobra final: varios motores no volvieron a encender correctamente y el booster impactó contra el Golfo de México a mayor velocidad de la prevista.
El primer intento orbital de Starship
Para el Flight 14, SpaceX utilizará la nave Ship 41 y el Booster 21, pertenecientes a la tercera versión o Starship V3. El conjunto mide unos 124 metros de altura y 9 metros de diámetro y utiliza motores Raptor 3 alimentados con metano y oxígeno líquidos. 33 de esos motores se utilizan en el Super Heavy y seis, en su versión Vacuum, se utilizan en la etapa superior.
Tras el despegue y la separación mediante hot staging —una técnica en la que Starship enciende sus motores mientras termina de separarse del booster—, el Super Heavy realizará su maniobra de regreso y un encendido de aterrizaje sobre el Golfo de México. En esta oportunidad, no habrá intento de captura con los brazos de la torre.
Starship, en cambio, buscará completar por primera vez una inserción orbital y alcanzar unos 275 kilómetros de altitud, donde permanecerá durante cerca de diez horas y completará alrededor de seis vueltas a la Tierra. SpaceX prevé, además, comprobar el estado del vehículo antes de confirmar definitivamente la entrada en órbita. La maniobra solo se realizará si los sistemas necesarios para efectuar posteriormente un desorbitado controlado presentan suficiente redundancia. Al final de la misión, un único Raptor deberá volver a encenderse para reducir la velocidad orbital, permitir la reentrada y dirigir a la nave hacia un amerizaje en el Pacífico, al oeste de Chile.
Además del intento de inserción orbital, la misión tendrá otra novedad: Starship transportará en el interior de la nave 26 satélites Starlink V3, que se desplegarán en órbita baja y pasarán a formar parte de la constelación comercial de SpaceX una vez completadas sus verificaciones.
Estos satélites son considerablemente más capaces que las versiones que transporta actualmente el Falcon 9. De hecho, SpaceX indica que cada V3 está diseñado para aportar alrededor de 1 terabit por segundo de capacidad de enlace descendente, por lo que este único lanzamiento podría incorporar hasta 26 Tbps de capacidad. Después de separarse de Starship, los satélites desplegarán sus paneles solares y antenas, establecerán comunicaciones por radio y mediante enlaces láser y utilizarán sus propios propulsores para elevarse desde la órbita inicial hasta sus posiciones operativas.
La idea es que una Starship pueda transportar en el futuro hasta unos 60 satélites V3 por misión, casi el doble de la capacidad del Falcon 9.
Un punto de inflexión para el desarrollo iterativo del Starship
El Flight 14 será una prueba que irá más allá de comprobar si Starship puede despegar, separarse y sobrevivir al regreso. Alcanzar una órbita estable, desplegar satélites operativos y demostrar que la nave puede permanecer durante horas en el espacio antes de ejecutar de manera autónoma y controlada su salida de órbita son capacidades necesarias para convertir al sistema en un vehículo de transporte regular
También tienen implicancias más amplias que Starlink. NASA trabaja con SpaceX en una variante de Starship como Human Landing System (HLS) para el programa Artemis y prevé utilizar una Starship V3 modificada en las pruebas de encuentro y acoplamiento de Artemis III en 2027, como parte del desarrollo de las futuras misiones lunares. Antes de llegar a esa etapa, SpaceX todavía debe demostrar otras capacidades fundamentales, entre ellas la recuperación repetida de ambas etapas y la transferencia de propelentes entre vehículos en órbita.
El Flight 14 no intentará resolver todos esos desafíos, pero sí deberá comprobar por primera vez que Starship puede realizar aquello para lo que fue concebida desde el comienzo: operar realmente como un vehículo orbital.
Tal vez te interese: SpaceX prepara el Flight 14 de Starship: el primer vuelo orbital podría ser entre el 18 y 22 de septiembre
