El Pentágono seleccionó a Katalyst Space para probar energía renovable en el espacio con paneles solares en órbita

El Pentágono seleccionó a Katalyst Space para probar energía renovable en el espacio con paneles solares en órbita.

El Pentágono seleccionó a Katalyst Space para probar energía renovable en el espacio con paneles solares en órbita. Crédito: Katalyst Space.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) seleccionó a la empresa Katalyst Space para realizar una demostración de generación y transmisión inalámbrica de energía solar desde el espacio. El proyecto prevé lanzar una nave robótica a la órbita terrestre baja (LEO), ensamblar allí una estructura formada por paneles solares modulares capaces de captar la energía del Sol y posteriormente transmitir parte de esa energía hacia la superficie terrestre mediante microondas. La iniciativa forma parte de ASGARD (Advanced Scalable Growth Architecture for Robotic Deployment), y busca combinar dos tecnologías que hasta ahora se estudiaron principalmente mediante demostraciones de menor escala: el ensamblaje autónomo de grandes estructuras en órbita y la transferencia inalámbrica de energía desde el espacio.

El Pentágono seleccionó a Katalyst Space para probar energía renovable en el espacio con paneles solares en órbita. Crédito: Katalyst Space.

ASGARD está financiado a través del Operational Energy Capability Improvement Fund (OECIF), un programa del Pentágono destinado a madurar nuevas tecnologías energéticas con posibles aplicaciones militares. Para las fuerzas armadas, el interés en este tipo de sistemas no consiste solamente en producir electricidad de una forma diferente, sino en reducir la dependencia de combustibles, generadores y cadenas logísticas para abastecer instalaciones alejadas.

Transportar combustible hacia bases remotas o posiciones de avanzada requiere vehículos, infraestructura y personal, y puede convertirse además en un punto vulnerable de una operación. Una fuente de energía que pudiera enviarse de manera inalámbrica hacia un lugar determinado ofrecería, en principio, otra opción para abastecer equipos, sensores o instalaciones sin transportar físicamente todo el combustible necesario hasta el punto de consumo.

Katalyst y el rol de NEXUS en esta misión de demostración

La demostración utilizará NEXUS, la nave robótica de Katalyst. Este vehículo está diseñado para maniobrar entre órbitas, aproximarse a otros objetos, acoplarse y manipular hardware mediante brazos robóticos. NEXUS llevará a la órbita baja una serie de paneles modulares desarrollados por el Naval Research Laboratory (NRL) y utilizará sus brazos para unirlos una vez en el espacio.

Estos módulos actuarán primero como colectores solares: captarán la radiación del Sol y la transformarán en electricidad. Esa energía eléctrica será posteriormente convertida en energía de radiofrecuencia y emitida como un haz de microondas dirigido hacia la Tierra.

A este proceso se lo conoce como power beaming y es equivalente a una comunicación inalámbrica. Lo que cambia es que, en lugar de enviar una señal que contiene información, se intenta transportar una cantidad útil de energía. Una antena transmisora concentra las ondas electromagnéticas en una dirección determinada y, en tierra, un sistema receptor puede convertir nuevamente esa radiación en electricidad.

La demostración utilizará NEXUS, la nave robótica de Katalyst diseñada para maniobrar entre órbitas, aproximarse a otros objetos, acoplarse y manipular hardware mediante brazos robóticos.

Para que el proyecto funcione y tenga una utilidad real operativa, el ensamblaje en órbita es clave. Una central de energía solar en el espacio que pueda generar cantidades importantes de energía requeriría paneles solares y antenas mucho mayores que las que pueden transportarse a bordo de un solo cohete. Por eso, ASGARD propone dividir la estructura completa en módulos compactos, lanzarlos plegados y utilizar un vehículo robótico para construir el sistema después de llegar al espacio. Esta arquitectura permitiría, además, agregar nuevos módulos en misiones posteriores y poder ampliar la instalación más allá de su lanzamiento inicial.

Katalyst afirma que el diseño está pensado para poder ser reabastecido, ampliado y escalado con el tiempo, con una eventual evolución desde potencias del orden de los kilovatios hacia sistemas de megavatios. La empresa, sin embargo, no informó todavía la potencia que tendrá esta demostración, la fecha de lanzamiento, el vehículo que la colocará en órbita ni el emplazamiento de la estación receptora en tierra.

Tecnología que no comienza desde cero

Este tipo de tecnología para generar energía verde ya tiene algunos antecedentes. En 2020, el NRL envió al espacio el Photovoltaic Radio-frequency Antenna Module (PRAM) a bordo del avión espacial de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, el X-37B, para estudiar la conversión de energía solar en radiofrecuencia. En pruebas terrestres posteriores, el laboratorio transmitió un kilovatio mediante microondas a una distancia de un kilómetro, y en 2026 mostró un arreglo de antenas en banda X basado en nitruro de galio capaz de convertir energía en un haz de microondas dirigido. El NRL también participó en experimentos de transmisión óptica de energía mediante láser.

Sin embargo, ASGARD busca dar un paso diferente: integrar captación solar, conversión energética, transmisión y ensamblaje robótico dentro de una infraestructura construida directamente en órbita. Si la demostración se ejecuta según lo planeado, permitirá evaluar no sólo cuánto de la energía generada puede llegar de forma útil a la superficie, sino también si grandes sistemas energéticos pueden construirse y ampliarse en el espacio sin tener que lanzarlos como una única estructura.

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