Northrop Grumman incorporará inteligencia artificial (IA) al Integrated Battle Command System (IBCS), su sistema de mando y control para defensa aérea y antimisiles, con el objetivo de acelerar la respuesta frente a ataques complejos. La nueva capacidad podrá analizar simultáneamente las amenazas detectadas, establecer cuáles requieren atención prioritaria y presentar al operador distintas alternativas para enfrentarlas. La tecnología también tendrá en cuenta qué sensores y armas están disponibles, cuánto tiempo queda para realizar una intercepción y qué recursos conviene utilizar contra cada blanco, mientras la decisión final sobre el empleo de las armas permanecerá bajo control humano.

La incorporación forma parte de una colaboración entre Northrop Grumman y Camgian, una empresa estadounidense especializada en inteligencia artificial y aprendizaje automático aplicados a sistemas de defensa. La asociación se anunció en julio y este 10 de septiembre se dieron a conocer nuevos detalles sobre cómo se pretende aplicar Reactor, la plataforma de IA desarrollada por Camgian, tanto al IBCS como al sistema de defensa antidrones AiON de Northrop Grumman. El objetivo es resolver uno de los problemas que aparecen al conectar cada vez más radares, sensores y armas: disponer de una gran cantidad de información no significa necesariamente poder decidir con rapidez qué hacer con ella.
¿Qué es el IBCS y para qué sirve?
El IBCS es es una arquitectura de mando y control que conecta sensores y armas diferentes dentro de una misma red. Es el «cerebro» que integra los radares terrestres y sensores de aeronaves que detectan las amenazas, con los sistemas de armas que atacan los blancos para derribarlos. En este sentido, el IBCS combina la información procedente de las distintas fuentes para construir una imagen común del espacio aéreo y permite romper la relación tradicional en la que cada arma depende exclusivamente de su propio radar.
La plataforma ya se ensayó integrando sistemas como los radares Sentinel, los sensores de cazas F-35, los misiles Patriot, y otros componentes de defensa aérea. Tras completar sus principales pruebas, el Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó en 2023 su producción a gran escala para equipar unidades operativas del Ejército. Polonia también adoptó IBCS como sistema de mando y control de sus defensas aéreas de medio y corto alcance, integrándolo en los programas WISŁA y NAREW.
El aporte de Reactor
Ahora, la inteligencia artificial agregará una nueva capa sobre esa red. Reactor está diseñada para tomar los datos disponibles y mantener continuamente una representación de la situación que incluya qué amenazas existen, cuáles son más peligrosas, qué sensores pueden aportar información adicional, qué armas están disponibles y qué acciones están autorizadas. A partir de allí puede priorizar blancos, ordenar que determinados sensores vuelvan a observar una amenaza y analizar diferentes cursos de acción.
Por ejemplo, frente a un ataque simultáneo compuesto por drones, un misil de crucero y un misil balístico, el sistema puede evaluar las trayectorias, los tiempos de impacto, las ventanas disponibles para interceptarlos y la cantidad de misiles defensivos restante. Luego compara las posibles respuestas y presenta al operador una lista ordenada de alternativas, indicando además la información y el nivel de confianza en los que se basa cada recomendación.
Reactor también contempla funciones como asignar el arma más adecuada a cada objetivo, estimar probabilidades de destrucción y modificar el plan si cambia la situación durante el enfrentamiento.

El punto central es que la IA no estaría destinada simplemente a detectar amenazas, una tarea que ya realizan los sensores conectados al IBCS, sino a intervenir en el paso siguiente: convertir la información disponible en decisiones de combate utilizables en segundos. Un ataque moderno puede combinar numerosos drones de bajo costo con misiles de crucero, armas balísticas, amenazas hipersónicas o interferencias electrónicas, obligando a los operadores a controlar al mismo tiempo numerosos blancos y recursos defensivos limitados.
Elegir mal también tiene consecuencias, ya que utilizar un interceptor de altas prestaciones contra un objetivo de poca importancia puede dejar menos armas disponibles para una amenaza posterior más peligrosa. La intención de Northrop Grumman es que la inteligencia artificial reduzca esa carga de análisis y permita que el operador reciba alternativas ya evaluadas, sin transferirle al software la autoridad final para abrir fuego.
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