Estados Unidos empleó un arma láser de alta energía para neutralizar tres drones hostiles durante una operación real en su frontera sur con México. Los enfrentamientos ocurrieron durante la madrugada del 26 de agosto, a cargo de la Joint Task Force–Southern Border (JTF-SB), que opera bajo el U.S. Northern Command en apoyo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). Para interceptar los drones, se utilizó el Army Multi-Purpose High Energy Laser (AMP-HEL), un sistema móvil desarrollado para proteger a unidades terrestres frente a drones pequeños y otras amenazas aéreas de corto alcance.

El Comando Norte informó que las tres aeronaves autónomas se clasificaron como hostiles porque estaban siendo utilizados en apoyo directo de actividades que representaban una amenaza física para militares estadounidenses y agentes de la CBP. Las autoridades no difundieron el modelo de los drones, su punto exacto de intercepción ni si los derribos se produjeron sobre territorio estadounidense o mexicano.
El jefe de la JTF-SB, mayor general Curtis Taylor, señaló que las redes de los carteles recurren cada vez más a sistemas no tripulados para facilitar el tráfico de personas y vigilar a las fuerzas desplegadas en la frontera. Cerca de 8.000 militares estadounidenses participan actualmente de esa misión, que combina vigilancia, detección y apoyo a organismos federales de seguridad.
La actuación del AMP-HEL en la frontera con México
El elemento central de la operación fue el Army Multi-Purpose High Energy Laser (AMP-HEL), un prototipo del Ejército que se basa en el sistema LOCUST de AeroVironment, con un láser de clase 20 kilovatios, que va montado sobre vehículos tácticos militares.
Este sistema es «no cinético», puesto que no opera con municiones físicas como balas o interceptores. En su lugar, LOCUST utiliza un haz de energía y lo dirige sobre un punto preciso del objetivo. La idea es que, al mantener la iluminación durante un tiempo sobre el mismo punto, el láser eleva la temperatura y provoca daños en componentes estructurales, sistemas de propulsión, sensores o electrónica hasta que la aeronave deja de ser operativa.
Para lograrlo, el sistema debe ser capaz de detectar el blanco, identificarlo, seguir continuamente su movimiento y mantener el haz estabilizado sobre una zona muy pequeña del dron. LOCUST dispone de seguimiento electro-óptico e infrarrojo, puede recibir indicaciones de radares y otros sensores externos, cuenta con funciones automáticas para seguir varios blancos y puede integrarse con redes de mando y control.
El Ejército recibió en 2025 dos primeras unidades AMP-HEL instaladas sobre el Infantry Squad Vehicle (ISV) de General Motors Defense, un vehículo táctico liviano, rápido y aerotransportable diseñado para transportar escuadras de infantería y moverse con facilidad fuera de caminos. Posteriormente recibió otras dos unidades montadas sobre el Joint Light Tactical Vehicle (JLTV), un vehículo táctico blindado más pesado y protegido, que combina movilidad todoterreno con mayor supervivencia frente a minas, explosivos y fuego enemigo. Estas últimas configuraciones incorporan además un director de haz de mayor apertura, pensado para mejorar la precisión y el rendimiento del láser a mayor distancia.

La nueva guerra electrónica
El interés militar por este tipo de sistema está directamente relacionado con la proliferación de drones pequeños y económicos. Derribar cada uno de ellos con un misil antiaéreo convencional sería una desproporción en función del costo de la amenaza y el del interceptor. Un láser cambia esa ecuación porque, mientras disponga de energía eléctrica y capacidad de refrigeración, puede realizar múltiples disparos sin consumir un inventario de misiles. Además, la energía alcanza el objetivo prácticamente a la velocidad de la luz, por lo que no necesita una trayectoria de interceptación comparable a la de una munición convencional.
Sin embargo, las armas láser no son una solución universal, sino que necesita línea de visión directa y su eficacia puede disminuir con la distancia, la lluvia, la niebla, el polvo, el humo o la turbulencia atmosférica. También requiere mantener el haz sobre el objetivo el tiempo suficiente para causar daño y disipar el calor producido por el propio sistema, factores que condicionan su rendimiento frente a blancos muy rápidos o ataques numerosos.
El esfuerzo estadounidense para adaptarse a la guerra moderna
El AMP-HEL forma parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos para convertir las armas de energía dirigida en sistemas utilizables fuera de los campos de prueba. AeroVironment entregó las primeras unidades del programa en 2025 después de ensayos de aceptación en Yuma Proving Ground, mientras que otra configuración del LOCUST, denominada P-HEL, se probó ese mismo año a bordo del portaaviones USS George H.W. Bush. Allí, detectó, siguió y neutralizó varios drones de prueba.
El episodio de agosto de 2026 agrega otro escenario de operación diferente de esas demostraciones: al sistema lo utilizó una fuerza desplegada para enfrentar drones que las autoridades clasificaron como hostiles durante una operación activa. El Pentágono no ha presentado el episodio como el primer empleo operativo de un arma láser estadounidense, pero sí constituye una demostración concreta de cómo una tecnología desarrollada durante años para la defensa antidrón está comenzando a incorporarse a misiones reales.
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