Argentina se prepara para iniciar la puesta en marcha del Reactor Argentino Multipropósito RA-10, una de las instalaciones nucleares más importantes construidas en el país durante las últimas décadas. La Secretaría de Asuntos Nucleares y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) confirmaron que el proceso comenzará antes de que termine 2026, una vez obtenida la licencia de la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN), y que el objetivo es completarlo durante los primeros meses de 2027. El RA-10 será un reactor de investigación y producción diseñado para generar radioisótopos, irradiar materiales, prestar servicios tecnológicos y proporcionar haces de neutrones para investigación científica.

El Reactor Argentino Multipropósito RA-10 es un proyecto gestado por la CNEA y desarrollado por la empresa rionegrina INVAP como principal contratista. Ubicado en el Centro Atómico Ezeiza, el proyecto se encuentra actualmente en la etapa final de construcción. Según el Gobierno, el montaje electromecánico se completó en un 96%. En paralelo, unas 530 personas trabajan en la terminación de los sistemas y en los ensayos necesarios antes de comenzar la puesta en marcha.
Durante 2025 comenzaron los ensayos preoperacionales y, en enero de 2026, se iniciaron las pruebas del circuito primario de refrigeración utilizando elementos combustibles simulados, sin uranio, que reproducen la geometría y el comportamiento hidráulico del núcleo real.
En junio de este año también llegaron seis toneladas de agua pesada destinadas al tanque reflector. El paso siguiente será avanzar, bajo autorización de la ARN, desde estas verificaciones de sistemas hacia la puesta en marcha nuclear propiamente dicha.
¿Qué es y cómo funcionará el RA-10?
El RA-10 es un reactor nuclear de investigación de 30 megavatios térmicos, una potencia aproximadamente tres veces superior a la del RA-3, el reactor que actualmente cumple buena parte de estas funciones en el Centro Atómico Ezeiza. A diferencia de las centrales nucleares como Atucha o Embalse, su objetivo no será producir electricidad, sino que utilizará la fisión nuclear para producir radioisótopos, estudiar materiales y realizar distintos procesos tecnológicos.
Es un reactor de pileta abierta, lo que significa que su núcleo está instalado dentro de una gran piscina de agua que permite refrigerarlo, brindar protección radiológica y facilitar el acceso a distintos dispositivos de experimentación e irradiación. En el núcleo se ubican elementos combustibles formados por placas que contienen siliciuro de uranio de bajo enriquecimiento. Allí se producirá la fisión, en la que algunos núcleos de uranio se dividirán y liberarán energía y nuevos neutrones.
El agua común que rodea al combustible cumple la función de retirar el calor generado y también funciona como moderador, reduciendo la velocidad de los neutrones para favorecer las reacciones nucleares. Alrededor de esa zona habrá además un tanque de agua pesada, una variante del agua que contiene deuterio (una forma de «hidrógeno pesado») y que en este caso actuará como reflector, devolviendo hacia el reactor parte de los neutrones que de otro modo escaparían y permitiendo aprovecharlos con mayor eficiencia.
El RA-10 podrá operar en ciclos continuos de hasta 29,5 días y contará con dos sistemas de parada independientes, una combinación pensada para mantener una elevada disponibilidad sin dejar de contar con mecanismos redundantes de seguridad.

Los radioisótopos y sus aplicaciones en la medicina nuclear
La función principal del RA-10 es la producción de radioisótopos, material radioactivo que tiene numerosas aplicaciones médicas e industriales.
Uno de esos radioisótopos es el molibdeno-99, muy importante porque al desintegrarse genera tecnecio-99m, ampliamente utilizado en medicina nuclear para realizar estudios de diagnóstico por imágenes. El tecnecio-99m puede incorporarse a sustancias que se administran al paciente y que se concentran en determinados órganos o tejidos. La radiación que emiten permite luego observar su funcionamiento mediante equipos de diagnóstico.
El reactor también producirá lutecio-177, utilizado en tratamientos dirigidos contra determinados tipos de cáncer, e iridio-192, empleado tanto en radioterapia como en radiografía industrial para inspeccionar, por ejemplo, soldaduras y componentes metálicos sin destruirlos.
Actualmente la mayor parte de producción de radioisótopos nacional depende del RA-3, que funciona desde 1967 en el mismo predio en el que se emplaza el RA-10 y que permite abastecer al mercado nacional y exportar parte de su producción, particularmente a Brasil.
Según las proyecciones oficiales, la capacidad del RA-10 para producir molibdeno-99 podría representar alrededor del 20% de la demanda mundial, muy por encima de las necesidades del mercado argentino. Esto abriría la posibilidad de que el país aumente fuertemente sus exportaciones y se consolide como proveedor dentro de un mercado internacional en el que existen relativamente pocas instalaciones capaces de sostener una producción continua y a gran escala.

Otras aplicaciones industriales
Además de la producción de radioisótopos, el RA-10 tendrá otras aplicaciones industriales.
Vinculada con la industria eléctrica y electrónica, una de ellas será el dopado de silicio por transmutación neutrónica, un proceso en el que se exponen lingotes de silicio a neutrones dentro del reactor. La interacción con esos neutrones transforma una pequeña proporción de los átomos del silicio y modifica de forma muy uniforme sus propiedades eléctricas. El resultado es un material de alta calidad que se utiliza para fabricar semiconductores de potencia, componentes capaces de manejar tensiones y corrientes elevadas y que son fundamentales en redes eléctricas, sistemas de energías renovables, transporte eléctrico y distintos equipos industriales.
El RA-10 también dispondrá de posiciones especiales para irradiar materiales y combustibles nucleares, lo que permitirá estudiar cómo se comportan frente a la radiación y verificar su desempeño antes de utilizarlos en otras instalaciones.
Otra de las capacidades asociadas al proyecto será el Laboratorio Argentino de Haces de Neutrones (LAHN). Parte de los neutrones producidos en el reactor se conducirá hacia instrumentos científicos que permitirán analizar el interior y la estructura microscópica de materiales sin necesidad de destruirlos. La idea es que los neutrones pueden atravesar numerosos materiales y, al mismo tiempo, interactúan de manera diferente con distintos elementos químicos. Esto permite obtener información que no siempre puede conseguirse mediante técnicas como los rayos X.
El laboratorio utilizará tanto neutrones térmicos como neutrones fríos, dos categorías que se diferencian principalmente por su energía y velocidad, para realizar estudios de difracción, radiografía y tomografía. Entre los instrumentos previstos se encuentran ASTOR, orientado a obtener imágenes del interior de objetos y materiales mediante neutrones, y ANDES, destinado a estudiar su estructura interna mediante técnicas de difracción. Estas herramientas podrán utilizarse en investigaciones vinculadas con materiales avanzados, energía, industria, biología, patrimonio cultural y otras áreas científicas.
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