EE.UU. y China se preparan para combatir en el espacio con satélites capaces de perseguir, interferir y capturar otras naves

Estados Unidos y China están desarrollando una nueva generación de capacidades militares destinadas a operar directamente contra otros vehículos en órbita, desde satélites capaces de perseguir y aproximarse a una nave adversaria hasta sistemas de interferencia electrónica, reabastecimiento y tecnologías experimentales para capturar otros objetos espaciales. Una investigación publicada este miércoles reveló nuevas maniobras chinas y mostró que Washington, junto con sus aliados, también comenzó a practicar operaciones de proximidad en un escenario que las Fuerzas Armadas estadounidenses ya describen abiertamente como un posible dominio de combate.

El Centro de Operaciones Conjuntas del Comando Espacial de EE. UU. en la Base de la Fuerza Espacial Peterson, en Colorado, en esta foto de 2023. Christopher DeWitt/Comando Espacial de EE. UU./

El episodio más reciente ocurrió en junio, cuando el secreto avión espacial no tripulado de China liberó un pequeño satélite a cientos de kilómetros sobre la Tierra. De acuerdo con datos de seguimiento orbital analizados por la compañía estadounidense LeoLabs y publicados por Reuters, el objeto realizó posteriormente una maniobra alrededor de otro satélite chino antes de regresar hacia el vehículo espacial que lo había desplegado.

Se desconoce cuál era el objetivo exacto de la misión y no existe evidencia pública de que se tratara de una prueba ofensiva. Sin embargo, la capacidad de liberar un vehículo, hacerlo maniobrar cerca de otro objeto y posteriormente volver a aproximarse a su plataforma forma parte del conjunto de tecnologías que Estados Unidos y China consideran cada vez más importantes para operar en una órbita disputada. Washington posee su propio avión espacial secreto: el X-37B, operado por la Fuerza Espacial de EE.UU. y utilizado para realizar experimentos clasificados durante misiones que pueden extenderse durante meses o años.

China investiga satélites capaces de perseguir y capturar otros vehículos

Documentos de patentes, adquisiciones y trabajos académicos revisados por Reuters muestran que instituciones chinas vinculadas con el sector militar están desarrollando tecnologías específicamente orientadas a aumentar la capacidad de maniobra de los satélites. Entre ellas aparecen algoritmos que permiten calcular de manera autónoma trayectorias eficientes para perseguir otro vehículo espacial consumiendo la menor cantidad posible de combustible.

El dato es importante porque el combustible constituye una de las principales limitaciones de un satélite tradicional. Cada cambio de órbita reduce las reservas disponibles y, con ellas, su vida útil. China también realizó durante 2025 lo que funcionarios estadounidenses consideran un probable intento de reabastecimiento de combustible en órbita. Si esa capacidad llega a madurar, un satélite podría ejecutar muchas más maniobras de aproximación, evasión o persecución que los vehículos actuales.

El 17 de junio, China lanzó el cohete Kuaizhou-11 Y13 con nuevos satélites para reforzar servicios de navegación.

Otros proyectos van todavía más lejos. Investigadores de una universidad china estrechamente relacionada con el sector militar trabajan sobre conceptos en los que varios satélites cooperan para aproximarse a un objetivo y utilizar redes para capturarlo. No significa que China tenga actualmente una flota operacional de “satélites cazadores” equipados con redes. Se trata de tecnologías y conceptos en distintas etapas de investigación y desarrollo.

Pero Pekín ya demostró capacidades relacionadas. Satélites chinos realizaron maniobras coordinadas de proximidad que responsables de la Fuerza Espacial estadounidense describieron como una suerte de “combate orbital”, y una nave china logró anteriormente capturar un satélite fuera de servicio y trasladarlo hacia otra órbita.

Espacio Tech ya había analizado en 2025 estas maniobras, pero los nuevos documentos permiten observar otra etapa: además de practicar aproximaciones, instituciones vinculadas al aparato tecnológico chino buscan automatizar la persecución, ampliar el combustible disponible y coordinar grandes cantidades de vehículos simultáneamente. Un aviso de transferencia tecnológica de la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa de China incluso describe un sistema capaz de gestionar cientos de satélites al mismo tiempo para operaciones defensivas y otras misiones.

EE.UU. y Reino Unido ya practicaron juntos una maniobra orbital

Estados Unidos también está llevando estas capacidades desde la planificación hacia operaciones concretas. Entre el 4 y el 12 de septiembre de 2025, el Comando Espacial estadounidense y el Comando Espacial británico realizaron su primera maniobra coordinada entre satélites en órbita. Oficialmente, Washington explicó que un satélite estadounidense fue reposicionado para aproximarse a un vehículo británico, inspeccionarlo y comprobar su funcionamiento.

El Comando Espacial del Reino Unido afirmó que un satélite estadounidense «realizó una maniobra cerca del satélite de comunicaciones británico SKYNET 5A, en lo que constituyó una operación compleja y meticulosamente planeada».

Datos de la compañía Slingshot Aerospace muestran que, mientras Estados Unidos realizaba la maniobra, el satélite chino Shiyan 12-01 pasó aproximadamente 83 kilómetros por debajo de los dos aparatos aliados. En términos orbitales, especialistas consideran esa distancia relativamente cercana. Tres expertos con experiencia militar consultados por Reuters interpretaron la maniobra como una posible señal destinada a China: Estados Unidos y Reino Unido estaban demostrando que podían coordinarse, acercar activos en órbita y proteger un satélite aliado.

Ni Washington ni Londres confirmaron que la presencia del vehículo chino haya sido el motivo de la operación. La Fuerza Espacial estadounidense sostiene oficialmente que estas maniobras de proximidad pueden servir tanto para verificar el estado de un satélite aliado como para observar qué está haciendo una nave potencialmente hostil. La diferencia con el modelo tradicional es importante. Durante décadas, los satélites militares eran principalmente plataformas que apoyaban operaciones realizadas en la Tierra mediante comunicaciones, navegación, alerta temprana o inteligencia. Ahora también están aprendiendo a maniobrar frente a otros satélites.

De proteger satélites a prepararse para combatir en órbita

La transformación ya aparece explícitamente en la doctrina estadounidense. El jefe del Comando Espacial de EE.UU., general Stephen Whiting, viene reclamando que las Fuerzas Armadas dispongan de capacidades que permitan no solo defender sus constelaciones, sino también amenazar o neutralizar sistemas orbitales enemigos si comienza un conflicto. Espacio Tech informó en agosto que SPACECOM incorporó entre sus prioridades los denominados “fuegos espaciales integrados”: capacidades para producir efectos contra objetivos mediante sistemas cinéticos y no cinéticos.

El abanico es amplio. Existen inhibidores capaces de bloquear comunicaciones entre un satélite y tierra, láseres destinados a deslumbrar sensores, ataques cibernéticos contra los sistemas de control y misiles antisatélite capaces de destruir físicamente un vehículo. Estados Unidos reveló además en junio la incorporación de un nuevo sistema electromagnético terrestre desarrollado por L3Harris para interferir o inutilizar satélites adversarios.

EE.UU. desarrolla junto a Voyager una nueva red para que sus satélites militares se comuniquen directamente entre sí.

Las operaciones orbitales agregan ahora otra dimensión: satélite contra satélite. Estados Unidos, China y Rusia ya operan vehículos capaces de modificar sus órbitas y aproximarse a otras naves. Muchas de esas tecnologías tienen usos civiles legítimos, como inspeccionar un satélite averiado, retirar basura espacial o extender la vida de una plataforma mediante reabastecimiento. La misma tecnología, sin embargo, puede utilizarse para acercarse a un vehículo enemigo.

Ese doble uso hace que determinar las intenciones resulte especialmente difícil. Un satélite diseñado para inspeccionar puede convertirse potencialmente en una plataforma para interferir, dañar o capturar otro aparato. La investigación publicada este miércoles no demuestra que Estados Unidos y China estén librando actualmente una batalla física en órbita. Sí muestra algo diferente: ambas potencias están construyendo y ensayando las herramientas que necesitarían si alguna vez tuvieran que hacerlo.

La competencia espacial, de esta manera, está pasando de proteger los satélites que permiten combatir en la Tierra a desarrollar la capacidad de perseguir, maniobrar y eventualmente combatir contra otros sistemas directamente en el espacio.

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