Ucrania atacó con misiles el Centro Espacial Progress, que fabrica los cohetes rusos Soyuz

Ucrania aseguró haber atacado con misiles de crucero Flamingo el Centro Espacial y de Cohetes Progress de Rusia, una de las instalaciones más importantes de la industria aeroespacial del Kremlin, donde se fabrica la familia de cohetes Soyuz. Kiev afirma, además, que el centro participa en la producción de los cohetes utilizados para desplegar Rassvet, la constelación de telecomunicaciones de órbita terrestre baja (LEO) que Rusia desarrolla como respuesta a Starlink. El Estado Mayor de Ucrania informó que se registraron impactos directos e incendios en las instalaciones, que se encuentran en la región de Samara, a unos 900 kilómetros de la frontera ucraniana. En paralelo, autoridades rusas reconocieron que Samara sufrió un “ataque masivo con misiles” y que hubo daños localizados en infraestructura industrial.

El Centro Espacial y de Cohetes Progress es una instalación fundamental de la industria aeroespacial rusa, donde se fabrican los cohetes Soyuz.

Progress, pilar de la familia Soyuz y del ecosistema espacial de Rusia

El Centro Espacial y de Cohetes Progress es uno de los pilares históricos del programa espacial ruso. Su trayectoria se remonta a la estructura industrial que produjo diferentes generaciones de vehículos derivados del R-7 soviético. Actualmente continúa vinculada a la fabricación de los Soyuz, una de las familias de cohetes más utilizadas de la historia y todavía esencial para los lanzamientos rusos.

Según el Estado Mayor de Ucrania, la instalación también produce los vehículos utilizados para colocar en órbita satélites de Rassvet, lo que convirtió al complejo en un objetivo especialmente relevante para Kiev. Rusia está acelerando el desarrollo de una infraestructura propia de comunicaciones espaciales, que busca reducir su dependencia de sistemas extranjeros. El objetvo de la red es el mismo que Starlink, de SpaceX: ofrecer cobertura de banda ancha mediante una constelación de satélites en órbita terrestre baja.

Los misiles ucranianos Flamingo

El ataque se habría realizado con el FP-5 Flamingo, un misil de crucero de ataque terrestre desarrollado en Ucrania por la empresa privada Fire Point. El sistema se lanza desde tierra y, según las autoridades ucranianas, puede alcanzar objetivos a unos 3.000 kilómetros de distancia. Esta capacidad permite a Kiev atacar instalaciones situadas muy por detrás del frente sin depender exclusivamente de armamento occidental de largo alcance.

A diferencia de los drones de ataque de una sola vía que Ucrania generalmente emplea contra instalaciones energéticas e industriales, el Flamingo se concibió como un misil de crucero para atacar objetivos de mayor valor y con una capacidad de impacto superior. Su alcance ya había permitido realizar operaciones sobre territorio ruso a grandes distancias. El nuevo ataque contra Samara vuelve a mostrar cómo el desarrollo de armamento nacional está ampliando el radio de acción de las fuerzas ucranianas.

El presidente Volodímir Zelenski confirmó personalmente que se utilizaron Flamingo contra Progress y contra un aeródromo militar situado en la región rusa de Nizhny Novgorod.

El FP-5 Flamingo es un misil de crucero de ataque terrestre desarrollado en Ucrania por la empresa Fire Point.

La expansión de Rassvet

Rusia está desarrollando la red Rassvet para proporcionar conectividad mediante cientos de satélites en órbita baja, siguiendo una arquitectura equivalente a la de Starlink. La idea es reemplazar la conectividad que brindan los satélites de comunicaciones geoestacionarios por una constelación numerosa entre los 600 y 1200 km de altitud, cuyos satélites pasan continuamente sobre todas las regiones del planeta.

Según Vadym Skibitskyi, subjefe de la inteligencia militar ucraniana, Rusia disponía a comienzos de agosto de 16 satélites Rassvet y pretende alcanzar 292 en 2027 y 924 hacia 2035. Con el número actual, la cobertura sobre Ucrania todavía es intermitente porque depende del paso de cada satélite. Sin embargo, una constelación mucho mayor permitiría mantener enlaces prácticamente continuos. Estas cifras proceden de inteligencia ucraniana y no han sido verificadas de forma independiente.

El interés militar de ese tipo de infraestructura de telecomunicaciones creció con la experiencia durante los primeros años de la guerra. Starlink funciona en Ucrania y viene permitiendo mantener comunicaciones distribuidas incluso cuando Rusia destruyó o interfirió gran parte de sus redes terrestres. Además, se convirtió en una herramienta importante para operaciones con drones. Rusia, por su parte, llegó a utilizar terminales obtenidas por canales no oficiales hasta que Ucrania trabajó con SpaceX para restringir ese acceso. Moscú busca ahora disponer de una red propia sobre la cual conserve control tecnológico y operativo.

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