Google anunció una nueva expansión de su infraestructura de telecomunicaciones en América Latina y el Caribe con la construcción de tres nuevos sistemas de cables submarinos: Alisios, Canoa y OlaLuz. Los enlaces conectarán Chile, Panamá y República Dominicana con distintos puntos de América del Norte y se integrarán con otros cables ya desplegados por la compañía para formar una red denominada Americas Connect. El objetivo del proyecto es aumentar la capacidad para transportar datos y crear rutas alternativas que reduzcan la dependencia de enlaces individuales frente a fallas o interrupciones.
La iniciativa se encuadra dentro de una expansión más amplia de la infraestructura digital de Google en la región. Americas Connect combinará los tres nuevos sistemas con una nueva ramificación del cable Firmina hacia República Dominicana y con enlaces existentes o previamente anunciados como Curie, Nuvem y Sol.
Google también viene aumentando su infraestructura terrestre en América Latina. Opera regiones de Google Cloud en São Paulo y Santiago de Chile, avanza con otra en Querétaro, México, y construye en Canelones, Uruguay, su segundo centro de datos latinoamericano, para el que anunció en 2024 una inversión superior a US$ 850 millones.
Google, Americas Connect y los nuevos cables submarinos
El núcleo de Americas Connect estará formado por varias rutas complementarias. Alisios conectará Chile con Panamá y República Dominicana, creando un nuevo corredor desde la costa del Pacífico sudamericano hacia América Central y el Caribe. En el Pacífico, el sistema se integrará en una configuración con caminos redundantes entre Chile y Panamá y otra conexión desde Panamá hacia la costa oeste de Estados Unidos, vinculándose con regiones de Google Cloud ubicadas en Chile, Los Ángeles y Las Vegas.
Canoa, por su parte, unirá República Dominicana con Bermudas. Desde allí podrá integrarse con Nuvem y Sol, formando rutas hacia Estados Unidos y Europa. Finalmente, OlaLuz conectará directamente República Dominicana con Florida, reforzando el corredor entre el Caribe y la costa este estadounidense.
A esto se agregará una nueva derivación de Firmina hacia República Dominicana, ampliando hacia el Caribe la infraestructura que ya conecta América del Norte y América del Sur.
La elección de estas rutas está directamente asociada con uno de los principales objetivos del proyecto: la redundancia de la red. Los cables submarinos transportan información mediante pulsos de luz que viajan a través de fibras ópticas instaladas en el lecho oceánico y constituyen la infraestructura física sobre la que funciona gran parte de Internet internacional. Más del 95% del tráfico mundial de datos entre continentes circula por este tipo de enlaces.
Por eso, disponer de varios caminos independientes entre dos regiones resulta fundamental: ante una rotura, una falla técnica o una interrupción en determinado tramo, el tráfico puede ser redirigido a través de otra ruta. En Americas Connect, Google plantea una estructura de circuitos interconectados sobre el Pacífico, el Caribe y el Atlántico, en lugar de depender exclusivamente de conexiones punto a punto.
La nueva arquitectura también convierte a República Dominicana en uno de los nodos centrales del sistema, ya que allí convergerán Alisios, Canoa, OlaLuz y la nueva rama de Firmina. Desde ese punto, el tráfico podrá dirigirse hacia Panamá y Chile, hacia Florida, o hacia Bermudas y posteriormente continuar a Estados Unidos y Europa.
En el Atlántico, Canoa se conectará con la infraestructura de Nuvem y Sol para alcanzar regiones de Google Cloud ubicadas en Carolina del Sur, Virginia y Madrid. Nuvem, cuya instalación transatlántica se completó recientemente, conecta Estados Unidos y Portugal mediante 7.000 kilómetros de cable, 16 pares de fibra y una capacidad de diseño cercana a 384 terabits por segundo, lo que muestra la escala de las redes con las que se integrará Americas Connect.
El contexto internacional: crecimiento de los servicios en la nube y la IA
El despliegue ocurre además en un momento en que la infraestructura física de Internet está adquiriendo mayor importancia por el crecimiento de los servicios en la nube y de la inteligencia artificial, que requieren mover grandes volúmenes de información entre usuarios, centros de datos y sistemas de procesamiento distribuidos. América Latina ya forma parte de esa expansión mediante cables como Firmina, Tannat, Curie y Humboldt, este último concebido como la primera ruta submarina directa entre Sudamérica y Asia-Pacífico.
Con Alisios, Canoa y OlaLuz, Google profundiza esa estrategia y suma nuevas rutas entre Sudamérica, el Caribe, Estados Unidos y Europa, aumentando tanto la capacidad como la diversidad geográfica de una infraestructura que permanece invisible para los usuarios, pero sobre la que depende buena parte de los servicios digitales que utilizan diariamente.
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