Un cohete chino Long March 7A acaba de fallar durante el lanzamiento y explotó a menos de 90 segundos del despegue, perdiendo el satélite que transportaba al espacio. El lanzador partió desde el Centro Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, para colocar en órbita al satélite Zhongxing 4B. Las autoridades chinas confirmaron oficialmente el fracaso de la misión y la pérdida del satélite, aunque todavía no determinaron qué provocó la anomalía.

El lanzamiento se produjo este 10 de agosto desde Wenchang, una de las principales instalaciones espaciales del país. Videos registrados desde tierra muestran al cohete ascendiendo normalmente durante el primer tramo de vuelo. Sin embargo, unos 85 segundos después del despegue, se produce una gran bola de fuego seguida por una nube de humo y fragmentos.
Horas después del incidente, la agencia estatal Xinhua confirmó que el Long March 7A había sufrido una “anomalía durante el vuelo”, que la misión había fracasado y que las causas estaban siendo analizadas. Hasta el momento, China no informó qué componente falló ni si la destrucción fue consecuencia directa de la falla o una acción del sistema de terminación de vuelo (FTS).
El Long Mach 7A y su rol en el ecosistema espacial chino
El Long March 7A, también denominado CZ-7A, es uno de los principales lanzadores chinos que China utiiza para colocar satélites de gran tamaño en órbitas altas. Se trata de un cohete líquido de tres etapas desarrollado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento, perteneciente a la corporación estatal CASC, y construido mediante tecnologías ya utilizadas en otros vehículos de la familia Long Maach.
Sus primeras etapas derivan del Larga Marcha 7, mientras que incorpora una tercera etapa para misiones de alta energía basada en tecnologías de la familia Larga Marcha 3A. En una de sus configuraciones principales alcanza 60,1 metros de altura y utiliza un cuerpo central de 3,35 metros de diámetro acompañado por cuatro aceleradores laterales.
Su capacidad le permiete transportar al menos siete toneladas hacia una órbita de transferencia geoestacionaria (GTO). Esta órbita elíptica funciona como una etapa intermedia desde la que los satélites pueden posteriormente alcanzar una órbita geoestacionaria situada a unos 36.000 kilómetros de altura.
Durante el comienzo del vuelo, el núcleo central y los cuatro aceleradores proporcionan el empuje necesario para atravesar las capas más densas de la atmósfera. El sistema emplea en sus etapas inferiores motores alimentados por oxígeno líquido y queroseno, mientras que la etapa superior está diseñada para aportar la energía necesaria para alcanzar las órbitas más elevadas.
Una característica particular del Larga Marcha 7A es que los cuatro aceleradores y la primera etapa central se separan como un único conjunto, en lugar de desprender primero los propulsores laterales. Esa separación debía producirse cerca de los tres minutos de vuelo, por lo que el incidente de este lunes ocurrió mucho antes de que el cohete completara esa primera fase. Con solo unos 85 segundos transcurridos, el vehículo todavía se encontraba funcionando con su sistema propulsivo inicial y acelerando dentro de la atmósfera.

El origen de la falla y la repercusión en la familia Long March
Una falla tan temprana puede estar relacionada con casi cualquiera de los sistemas, desde la propulsión, la alimentación de combustible o la estructura hasta el guiado y control del vehículo. Por lo tanto, sin datos de telemetría no es posible estimar la causa. La explosión visible tampoco demuestra qué componente originó el problema. La comunicación oficial china se limitó por ahora a señalar que el análisis continúa.
El accidente resulta significativo porque el Long March 7A no es un cohete experimental que estuviera realizando sus primeras pruebas. Su vuelo inaugural, realizado el 16 de marzo de 2020, también terminó en fracaso, después de que el vehículo sufriera una anomalía durante el ascenso. Tras una investigación y modificaciones en el sistema, China consiguió realizar con éxito el segundo lanzamiento del modelo en marzo de 2021, cuando colocó en órbita al satélite Shiyan-9. Desde entonces, el vehículo se convirtió progresivamente en uno de los lanzadores chinos de referencia para misiones hacia órbitas altas y acumuló una extensa serie de vuelos exitosos.
Esa actividad había aumentado especialmente durante los últimos años. Solo en 2025, el Long March 7A se utilizó para lanzar, entre otros, al satélite de comunicaciones Zhongxing 3B, al Yaogan-45, al Yaogan-46, al Shijian-28 y a los dos satélites Shijian-29.
Durante 2026 mantuvo un ritmo elevado. Realizó lanzamientos exitosos el 27 de mayo, 23 de junio y 29 de julio. El último de ellos había ocurrido apenas 12 días antes del accidente, cuando otro Long March 7A despegó desde Wenchang y puso en órbita al satélite de retransmisión de datos Tianlian-3 01.
La carga perdida en esta misión era el Zhongxing 4B. La serie Zhongxing, también identificada como Chinasat, agrupa distintos satélites utilizados por China para servicios de telecomunicaciones. Sin embargo, las autoridades no difundieron información sobre las funciones específicas que debía cumplir esta nueva unidad.
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