El 20 de junio de 1944, un cohete alemán A-4, identificado como MW 18014 y más conocido como V-2, realizó un vuelo vertical y se convirtió en el primer objeto construido por humanos en alcanzar el espacio. La prueba superó los 100 kilómetros de altura, una referencia que luego sería asociada con la llamada línea de Kármán, usada para marcar el límite convencional entre la atmósfera y el espacio exterior. No fue una misión científica, sino un ensayo militar realizado en plena Segunda Guerra Mundial.

El hecho ocupa un lugar más bien oscuro en la historia espacial, porque el V-2 fue desarrollado por la Alemania nazi como un misil balístico de largo alcance. Si bien marcó un récord vinculado al espacio, su objetivo no era explorar el cosmos sino atacar ciudades y objetivos enemigos. Por eso, aunque su tecnología abrió una etapa decisiva para la cohetería moderna, su origen estuvo ligado a la guerra, la destrucción y el uso de trabajo forzado en condiciones brutales.
El padre de la cohetería moderna
El V-2 fue un salto importante, y es uno de los puntos de inflexión que introdujo a la cohetería moderla como la conocemos. Era un cohete de combustible líquido, impulsado por una mezcla de alcohol y oxígeno líquido, con un sistema de alimentación capaz de llevar los propelentes a la cámara de combustión y generar el empuje necesario para alcanzar velocidades supersónicas. En su versión militar podía transportar una carga explosiva de una tonelada y tenía un alcance cercano a los 320 kilómetros.
El vuelo MW 18014, sin embargo, fue una prueba vertical, que ascendió hasta unos 176 kilómetros, superó ampliamente los 100 kilómetros de altura y luego volvió a caer a la Tierra. No alcanzó velocidad orbital, por lo que no podía permanecer en el espacio alrededor del planeta.
La diferencia entre llegar al espacio y entrar en órbita es clave. Un cohete puede superar los 100 kilómetros y realizar un vuelo suborbital, pero para orbitar necesita una velocidad horizontal suficiente para “caer” continuamente alrededor de la Tierra sin impactar contra ella. El MW 18014 alcanzó el espacio por altura, no por capacidad orbital. Aun así, demostró que un vehículo propulsado por cohetes podía atravesar las capas superiores de la atmósfera y llegar a una región que hasta entonces ningún artefacto humano había alcanzado.
Después de la guerra, la tecnología del V-2 y parte del conocimiento acumulado en Alemania fueron incorporados por Estados Unidos y la Unión Soviética en sus propios programas de misiles y lanzadores. Ese traslado técnico influyó en la carrera espacial de la Guerra Fría. La fecha del 20 de junio de 1944 marca, por eso, un antecedente central de la exploración espacial, pero también recuerda que una parte de esa historia comenzó en un contexto de violencia, militarización y graves crímenes humanos.
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