El megacohete Starship de SpaceX completó el vuelo de prueba integrado Flight 12 y marcó el debut en vuelo de la nueva versión V3. Esta configuración incorpora modificaciones importantes tanto en el propulsor Super Heavy como en la etapa superior Ship. El lanzamiento se realizó desde Starbase, en Texas, luego de una primera cancelación el día anterior por problemas técnicos durante la cuenta regresiva.
Durante la misión, el cohete logró despegar con éxito, completar la separación de etapas y llevar la nave Ship 39 hasta una trayectoria suborbital. Uno de los principales hitos del vuelo fue el despliegue de 22 simuladores de satélites Starlink, la primera demostración de liberación de carga útil realizada por Starship. Además, la nave sobrevivió a la reentrada atmosférica y realizó un amerizaje controlado en el océano Índico, aunque terminó destruyéndose tras el impacto, algo previsto dentro de la prueba.
Sin embargo, el vuelo sufrió varios problemas técnicos. El booster Super Heavy no logró completar correctamente su maniobra de retorno y cayó sin control en el Golfo de México. A su vez, uno de los seis motores Raptor de la etapa superior se apagó durante el ascenso, obligando al sistema a compensar automáticamente la pérdida de empuje. Pese a eso, SpaceX consideró que la misión cumplió la mayoría de sus objetivos principales y permitió validar cambios estructurales, nuevos motores Raptor 3 y mejoras vinculadas a reutilización y capacidad operativa. Starship sigue siendo un sistema experimental, y tanto el cohete como la infraestructura de lanzamiento incorporan cambios importantes respecto de vuelos anteriores, por lo que un éxito parcial para un lanzador de este calibre representa un avance importante.
El Flight 12 fue un gran paso para el programa Starship después de varios vuelos que fueron evolucionando desde éxitos parciales hasta la recuperación completa del booster y el amerizaje controlado de la nave en el océano. La compañía busca acelerar el desarrollo del sistema para futuras misiones de carga, el despliegue masivo de satélites Starlink y el programa lunar Artemis de la NASA. En este último, Starship será utilizado como módulo de aterrizaje tripulado. Los próximos vuelos estarán centrados en demostrar reencendidos orbitales, recuperación completa del booster y reutilización rápida, pasos considerados esenciales antes de operaciones comerciales regulares.
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