Argentina tiene una historia de inventos y desarrollos que no siempre aparecen en primer plano, pero que fueron muy importantes para la ciencia y la vida cotidiana. Algunos nacieron en el país, otros fueron impulsados por argentinos en el exterior y varios terminaron teniendo impacto mundial. Desde una lapicera que cambió la forma de escribir hasta una técnica médica que salvó millones de vidas, en este artículo te traemos 3 inventos argentinos que seguro no conocías.
1. El bypass coronario: una técnica que cambió la cirugía cardíaca
El bypass coronario está asociado directamente con el médico argentino René Favaloro. En 1967, mientras trabajaba en la Cleveland Clinic, Favaloro desarrolló y sistematizó una técnica para tratar obstrucciones en las arterias coronarias mediante el uso de la vena safena, tomada de la pierna del propio paciente. La idea era crear una especie de puente para que la sangre pudiera rodear la zona bloqueada y volver a irrigar correctamente el músculo cardíaco.
El concepto es simple, pero revolucionario en medicina: si una arteria coronaria está tapada, se conecta un nuevo conducto para que la sangre encuentre otro camino. Antes de este tipo de cirugía, las enfermedades coronarias tenían muchas menos opciones de tratamiento. Por eso, el bypass se convirtió en uno de los grandes avances de la cirugía cardiovascular moderna.
Aunque el procedimiento fue realizado en Estados Unidos, su desarrollo fue obra de Favaloro, nacido en La Plata. Su aporte a la medicina cardiovascular se extendió por el mundo y permitió mejorar la calidad de vida de millones de pacientes.

2. La birome: la lapicera que usamos todos los días
La birome parece un objeto demasiado común como para pensarla como un invento revolucionario. Pero antes de su aparición, escribir con tinta era muy incómodo, puesto que las plumas manchaban, tardaban en secar y no siempre funcionaban bien en distintas condiciones.
El inventor Ladislao José Bíró, nacido en Hungría y radicado en Argentina, encontró una solución práctica. Observó que la tinta de imprenta secaba más rápido que la tinta usada en lapiceras tradicionales y desarrolló un sistema con una pequeña bolilla en la punta que dosificaba la tinta al escribir. En Argentina, la birome fue patentada en 1943 y comenzó a comercializarse poco después.
El nombre birome viene de la unión de los apellidos Bíró y Meyne, su socio comercial. Con el tiempo, el bolígrafo se volvió un objeto cotidiano en escuelas, oficinas, casas y comercios de todo el mundo.

3. La dactiloscopía: las huellas digitales como forma de identificación
Otro desarrollo clave vinculado con Argentina es el sistema de identificación por huellas digitales impulsado por Juan Vucetich. Vucetich nació en Croacia, se radicó en Argentina y trabajó en la Policía de la Provincia de Buenos Aires. A fines del siglo XIX, comenzó a desarrollar un método de clasificación de huellas dactilares para identificar personas de forma más precisa.
Su sistema tuvo un caso histórico en 1892, cuando se utilizó una huella encontrada en la escena de un crimen en Necochea para identificar a Francisca Rojas. Ese episodio es recordado como uno de los primeros casos del mundo resueltos mediante huellas digitales.
Hasta entonces, muchos sistemas de identificación dependían de medidas corporales, fotografías o descripciones físicas, métodos más lentos y menos confiables. La dactiloscopía permitió usar una característica única de cada persona: el patrón de sus huellas.

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