Blue Origin está a un paso más cerca de la misión Artemis de la NASA. En el emblemático Centro Espacial Johnson (JSC), en Houston, la NASA ha integrado finalmente la maqueta de alta fidelidad del módulo de alunizaje Blue Moon Mark 2 (MK2) de Blue Origin. Este ensamblaje marca un hito logístico, permitiendo que los astronautas transiten físicamente desde la cápsula Orion, donde la tripulación de la NASA viajó a la Luna en la pasada misión Artemis II, hacia el módulo de descenso lunar en una misma instalación.

La carrera entre las dos compañías, Blue Origin y SpaceX, por convertirse en los fabricadores del módulo lunar responsable de recibir a la tripulación del Artemis III, parece que va un paso a favor de Blue Origin, debido a la llegada de este al centro de la NASA.
El módulo lunar Blue Moon MK2
La llegada del simulador de Blue Origin no solo añade un vecino a Orion, sino que pone presión sobre el desarrollo de la Starship HLS, el coloso de SpaceX que sigue siendo la pieza más ambiciosa y compleja del puzle lunar de la NASA. La idea de la misión Artemis III es que la tripulación viaje al espacio en la nave Orion, la cual posee la tecnología para permitir la salida y entrada en la atmósfera debido a su escudo térmico y los sistemas de aborto de seguridad durante el lanzamiento.
Una vez llegados a la órbita de la Luna, ocurre el encuentro. Allí ya los estará esperando el Blue Moon MK2 , que habrá sido enviado semanas antes de forma automática. En el módulo lunar Blue Moon, la tripulación vivirá y trabajará durante la misión en la superficie lunar.
La maqueta del Blue Moon, aunque no representa el diseño final al 100%, replica con precisión la cabina de la tripulación y la envolvente exterior del modelo de aterrizaje de Blue Origin. Con una altura proyectada de 16 metros (52 pies), este vehículo se diferencia radicalmente de su competidor, la Starship de SpaceX, al ubicar la cabina de los astronautas cerca de la base, facilitando un acceso más directo a la superficie lunar una vez completado el alunizaje.
La competencia del Blue Moon: Starship de SpaceX
Por otro lado, el cometidor SpaceX presenta el módulo lunar Starship. La Starship de SpaceX no es solo un módulo de aterrizaje; es una nave de 50 metros de altura diseñada para llevar hasta 100 toneladas de carga a la Luna. A diferencia del Blue Moon MK2, cuya cabina está en la base, los astronautas de la Starship deberán utilizar un avanzado sistema de ascensor externo para descender desde la zona de tripulación hasta el regolito lunar.
Este sistema ya está siendo probado intensivamente por astronautas con prototipos de los trajes Axiom AxEMU, enfocándose en la ergonomía y la seguridad en entornos de baja gravedad.

El desafío del reabastecimiento criogénico
A diferencia de las misiones Apolo, que utilizaban un sistema de dos etapas donde la base se abandonaba en la Luna, el programa Artemis apuesta por la habitabilidad sostenible. Tanto el Blue Moon como la Starship están diseñados para ser vehículos de una sola etapa que deben aterrizar y volver a despegar con toda su estructura. Este enfoque busca evitar el desperdicio de hardware, pero introduce una complejidad técnica sin precedentes: la necesidad de almacenar y transferir propelentes criogénicos en el espacio.
Para que el Blue Moon MK2 logre regresar a la órbita lunar, requerirá múltiples vuelos de reabastecimiento en órbita terrestre baja. Esta capacidad de gestión de combustible en gravedad cero nunca ha sido demostrada con éxito y es el principal cuello de botella tecnológico. Antes de que cualquier humano suba a bordo para una misión real, la NASA exige que Blue Origin complete misiones no tripuladas exitosas que validen tanto el aterrizaje suave como la estabilidad de los sistemas de soporte vital bajo condiciones de estrés térmico extremo.
Cronograma de Artemis III y Blue Origin
El administrador de la NASA ha señalado finales de 2027 como la fecha objetivo para Artemis III, una misión que depende estrictamente de la disponibilidad de al menos uno de los dos módulos de aterrizaje contratados (HLS). Mientras el modelo Blue Moon MK2 para tripulación se asienta en el simulador de Houston, su predecesor de carga, el Blue Moon MK1, ya ha superado las pruebas de cámara de vacío. Este modelo más pequeño servirá como banco de pruebas real cuando intente aterrizar en la Luna de forma autónoma a finales de este año.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos regulatorios y técnicos. El lanzamiento del MK1 a bordo del cohete New Glenn podría verse afectado por las investigaciones tras fallos en etapas superiores en vuelos de prueba recientes. La integración de la maqueta en el SVMF permite a los astronautas y técnicos de la NASA proporcionar retroalimentación en tiempo real sobre el diseño de la interfaz y la ergonomía de la cabina, asegurando que, cuando el hardware real esté listo, la tripulación esté perfectamente familiarizada con su nuevo hogar en el espacio.
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