La NASA avanza en la integración y las pruebas de NEO Surveyor, su próximo telescopio espacial dedicado a detectar asteroides y cometas cercanos a la Tierra que podrían representar un riesgo para el planeta. La misión, cuyo lanzamiento está previsto para septiembre de 2027, será el primer telescopio infrarrojo de la agencia diseñado específicamente para defensa planetaria. Su objetivo será encontrar objetos difíciles de observar desde tierra y aportar datos con suficiente anticipación para evaluar posibles amenazas.

Crédito: NASA/ Sistemas espaciales y de misión de BAE Systems.
El proyecto surge porque muchos objetos cercanos a la Tierra o near Earth objects (NEO), no son fáciles de detectar con telescopios ópticos terrestres. Algunos son muy oscuros, otros son pequeños y varios se encuentran en regiones del cielo próximas al brillo del Sol, donde las observaciones desde la superficie tienen fuertes limitaciones. Por eso, NEO Surveyor no buscará la luz solar reflejada por estos cuerpos, sino el calor que emiten en infrarrojo después de ser calentados por el Sol.
Un nuevo protector de la Tierra, desde el punto de Lagrange L1
La nave se enviará al punto de Lagrange Sol-Tierra L1, una región de estabilidad gravitacional a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol. Desde allí, el observatorio podrá escanear grandes áreas del cielo durante al menos cinco años. Esa ubicación le permitirá observar de manera continua regiones clave para la detección de objetos que podrían pasar inadvertidos para otros sistemas de vigilancia.
El telescopio se ensambló en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, mientras que su instrumento y estructura de protección se encuentran bajo pruebas y ensayos en el Space Dynamics Laboratory de la Universidad Estatal de Utah. Esa carcasa mide 3,7 metros de largo y cumple la función de proteger el telescopio. La idea es que retire el calor que podría interferir con las observaciones infrarrojas, especialmente sensibles a cualquier fuente térmica cercana.
La cámara estará formada por dos conjuntos de detectores capaces de observar en dos bandas infrarrojas. Cada conjunto generará un mosaico de 16 megapíxeles del cielo. Al observar una misma región en dos bandas distintas, el sistema podrá estimar la temperatura de asteroides y cometas, y a partir de ese dato calcular su tamaño con mayor precisión. Esta información es importante porque para evaluar el riesgo real también es necesario conocer sus dimensiones, su órbita y sus propiedades físicas.
Otro componente importante será el parasol de seis metros de largo, la estructura más grande de la nave. Su función será bloquear el brillo del Sol para que el telescopio pueda mirar cerca de esa región sin que la luz entre por la apertura del instrumento. En la cara orientada al Sol, además, el parasol llevará paneles solares encargados de generar la energía para los sistemas de la nave.

Mientras el telescopio y su carcasa avanzan en Utah, el bus de la nave se prueba en BAE Systems Space & Mission Systems, en Colorado. Ese módulo contiene los subsistemas de potencia, propulsión, aviónica y comunicaciones. Una vez completadas las pruebas del instrumento, el telescopio integrado viajará a las instalaciones de BAE Systems para completar el ensamblaje final del observatorio.
El NEO Surveyor Survey Data Center
La misión también tendrá una arquitectura de datos de gran escala. Las observaciones llegarán a la Tierra a través de la Red del Espacio Profundo de la NASA y se procesarán por el NEO Surveyor Survey Data Center, ubicado en Caltech. Allí se calibrarán las imágenes, se generarán catálogos de fuentes y se identificarán objetos en movimiento. Luego, esos datos serán reportados al Minor Planet Center, el organismo internacional encargado de reunir las mediciones de posición de cuerpos menores del Sistema Solar y designar nuevos descubrimientos.
A partir de esa información, centros especializados como el Center for Near Earth Object Studies, también del JPL, podrán calcular órbitas y estimar riesgos de impacto a futuro. La Universidad de California participará en la planificación del relevamiento y en la entrega periódica de mediciones sobre tamaños y propiedades físicas de asteroides y cometas a archivos públicos.
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