Tras el regreso de la misión Artemis II, la NASA acelera sus planes para poner humanos en la superficie lunar. Con la misión Artemis IV, programada para 2028, la NASA está comenzando los preparativos para que el hombre vuelva a pisar la Luna luego de más de 50 años. Esta misión se llevará a cabo a bordo de una de las naves espaciales de dos de las compañías más influyentes e importantes del sector aeroespacial: SpaceX de Elon Musk o Blue Origin de Jeff Bezos. La NASA volará con el alunizador que esté listo primero para la prueba de Artemis III, prevista para 2027, y esa decisión determinará quién llevará a los astronautas en Artemis IV.

En una audiencia sobre el presupuesto de la NASA celebrada el 27 de abril por el Comité de Asignaciones de la Cámara de Representantes, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, afirmó que las empresas le aseguraron sus esfuerzos para estar listas.”He recibido respuestas de ambos proveedores, SpaceX y Blue Origin, para satisfacer nuestras necesidades de acoplamiento para finales de 2027 y probar la interoperabilidad de ambos módulos de aterrizaje antes de un intento de alunizaje en 2028″, declaró Isaacman. La NASA ha indicado que está dispuesta a volar con el módulo de aterrizaje que esté listo a finales de 2027 para la misión Artemis III, lo que significa que la carrera ha comenzado y podría determinar si SpaceX o Blue Origin transportarán astronautas a la Luna en la misión Artemis IV.
El cronograma de Artemis
Tras el éxito de la misión Artemis II, que concluyó la misión de vuelta a la Luna el 10 de abril de 2026 con un amerizaje perfecto en el Pacífico, la NASA ha actualizado su hoja de ruta para acelerar el regreso a la superficie lunar. La próxima gran cita será Artemis III, reprogramada para finales de 2027; esta misión ya no intentará un alunizaje, sino que realizará pruebas críticas de acoplamiento en órbita terrestre con los aterrizadores de SpaceX y Blue Origin. El hito histórico del primer alunizaje tripulado del siglo XXI se traslada ahora a Artemis IV, previsto para principios de 2028. Finalmente, Artemis V cerrará el año 2028 con un segundo descenso tripulado y el inicio de la construcción de la base lunar permanente.
La competencia entre SpaceX y Blue Origin ha entrado en una fase crítica tras la reciente reestructuración del programa Artemis por parte de la NASA. Bajo el nuevo esquema, ambas compañías compiten por validar sus aterrizadores en una prueba tripulada en órbita terrestre durante la misión Artemis III en 2027, lo que determinará quién ejecutará el histórico alunizaje de Artemis IV en 2028.
SpaceX y el desafío de Starship HLS
Por un lado, la compañía de Elon Musk, SpaceX debe preparar su sistema Starship Human Landing System (HLS). A diferencia de los módulos de aterrizaje convencionales, esta variante de la nave de SpaceX está diseñada para operar exclusivamente en el vacío del espacio, lo que permite la eliminación de superficies de control aerodinámico y escudos térmicos, optimizando así su capacidad de carga útil.
Con una altura aproximada de 50 metros y propulsada por motores Raptor optimizados para el vacío y el nivel del mar, la nave ofrece un volumen habitable sin precedentes para la tripulación. Además, su diseño contempla un sistema de transferencia de propelente en órbita terrestre, una maniobra crítica que le permite transportar las toneladas de suministros y equipos científicos necesarios para establecer una presencia sostenible en el Polo Sur lunar.
Actualmente el sistema HLS ha completado 49 hitos técnicos y planean para 2026 pruebas de vuelo de larga duración y transferencia de propelente. El debut de la versión 3 de Starship este mes será crucial para aumentar su capacidad de carga y frecuencia de lanzamientos.

Blue Origin y la estrategia de Blue Moon
Por otro lado, Blue Origin del magnate Jeff Bezos, desarrolla el aterrizador Blue Moon Mark 2. Con una imponente altura de 15.3 metros, este módulo está diseñado para transportar hasta cuatro astronautas y permanecer en la superficie lunar por periodos de hasta 30 días. Su arquitectura técnica destaca por el uso de propulsores criogénicos de oxígeno líquido e hidrógeno líquido, gestionados por motores BE-7 para un descenso preciso. Una de sus innovaciones más ambiciosas es la integración de tecnologías de gestión de fluidos criogénicos para mitigar la evaporación (boil-off), permitiendo el almacenamiento de propelente a temperaturas extremas.
Originalmente destinado a Artemis V, Blue Origin está acelerando su desarrollo para intentar liderar el aterrizaje de 2028. Su enfoque es escalonado, planeando lanzar primero el carguero no tripulado Mark 1 a finales de este año para validar tecnologías de descenso.
Aunque su diseño es menos complejo que el de SpaceX, dependen de la vuelta al servicio del cohete New Glenn tras una reciente anomalía en un lanzamiento. Además, han pausado otros programas internos para priorizar recursos hacia sus proyectos lunares.

Musk y Bezos: el enfrentamiento millonario por el espacio
Esta “guerra de los millonarios” no solo ha garantizado a la NASA evitar depender de un solo sistema, sino que ha acelerado hitos críticos como la transferencia de combustible criogénico en órbita y la reutilización de módulos de aterrizaje. En última instancia, la competencia entre el enfoque disruptivo de Musk y la arquitectura más tradicional pero tecnológicamente ambiciosa de Bezos asegura que el retorno a la Luna no sea un evento aislado, sino el inicio de una economía lunar competitiva y sostenible.
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