China terminó el 2025 con casi 3,3 millones de drones registrados y con 45,3 millones de horas de vuelo acumuladas durante el año. Ese crecimiento demuestra que los vehículos aéreos no tripulados pasaron a ocupar un lugar principal en el ecosistema aeronáutico del país. La propia Administración de Aviación Civil de China (CAAC) encuadró este avance dentro del desarrollo de la llamada economía de baja altitud, las actividades aéreas que operan a menor altura y que incluyen desde servicios logísticos hasta tareas de inspección y monitoreo.

En 2023, China registraba casi 1,27 millones de drones y 23,11 millones de horas de vuelo. Para 2024, la flota ya había superado los 2 millones de unidades y las 26 millones de horas. Un año después, la cantidad de drones creció un 51% interanual y la actividad medida en horas de vuelo avanzó casi 70%, poniendo en evidencia que no solo hay más aeronaves registradas, sino también un uso mucho más intenso.

Más drones, más pilotos y más regulación
Según la CAAC, dentro de ese total ya hay 423.000 drones medianos y grandes, 38.872 operadores con certificado habilitante, 415.500 licencias válidas para pilotos de UAV y 46 estaciones de servicio de vuelo de baja altitud distribuidas en 23 provincias y regiones. Evidentemente, detrás del crecimiento hay una estructura cada vez más amplia de operadores, pilotos, control y soporte técnico que empuja al sector hacia una escala más industrial y profesional.
El crecimiento también empezó a venir acompañado por reglas más estrictas. Recientemente, China dispuso dos normas nacionales obligatorias para drones civiles que entrarán en vigor el 1 de mayo de 2026. Una exige registro con nombre y activación formal del equipo, y la otra obliga a transmitir continuamente identificación, posición, velocidad y estado durante la operación. A eso se suma la reforma integral de la ley de aviación civil, aprobada a fines de 2025 y con entrada en vigencia prevista para el 1 de julio de 2026, que refuerza el control sobre el diseño, la producción, el mantenimiento y el vuelo de aeronaves no tripuladas.
La cifra de 3,3 millones no solo habla del tamaño del mercado chino, sino de la velocidad con la que el país busca integrar a los drones dentro de su aviación civil y de su economía tecnológica. El desafío ahora pasa de crecer a ordenar ese crecimiento para que una flota tan grande pueda operar con seguridad, trazabilidad y supervisión en un espacio aéreo más complejo.
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