Mientras la NASA emprende su viaje de regreso a la Tierra desde la Luna con la misión Artemisa II, China acelera los preparativos de su propio programa lunar tripulado. Recientemente, en el sector espacial comenzó a circular la versión de que Pekín podría volver a lanzar al Long March 10A antes de que termine abril. Por ahora, la Agencia China de Vuelos Espaciales Tripulados (CMSA) no confirmó una nueva fecha de vuelo, pero aseguró que el nuevo sistema es una pieza central de su plan para llevar astronautas chinos a la superficie lunar antes de 2030.

Oficialmente, China tiene programado para 2026 el primer vuelo de Mengzhou-1, la nueva nave tripulada de CMSA, aunque sin un cronograma detallado. Mengzhou-1 reemplazará y superará las capacidades de Shenzhou, la actual responsable de llevar astronautas y carga a la estación espacial china Tiangong. Esa misión despegará desde el Centro de Lanzamientos Wenchang sobre un Long March-10A, realizará un vuelo no tripulado y se acoplará a Tiangong para validar sistemas, transportar insumos y probar equipos.
El Long March 10, la base de la próxima generación del espacio tripulado chino
El Long March 10 es un cohete chino de nueva generación, pensado para el programa espacial tripulado del país y, en su versión más potente, para las futuras misiones a la Luna. La familia tiene dos variantes. Por un lado está el Long March 10A, una versión de dos etapas y sin aceleradores laterales, diseñada para vuelos en órbita terrestre y para poner en órbita la nueva nave tripulada Mengzhou. Por otro lado está el Long March 10, una versión más grande, de tres etapas y con boosters sólidos laterales (como el Space Lanch System de la NASA). Esta variante está pensada para las misiones lunares, donde hará falta transportar más masa y operar en una arquitectura mucho más exigente.
En este esquema, el Long March 10A le permite a China avanzar ya mismo en su programa tripulado, porque sirve para ensayar en vuelo la cápsula, los sistemas de seguridad, el aborto de lanzamiento y parte de la infraestructura que después también se usará en el esquema lunar. Es decir, aunque no sea todavía el cohete de la misión a la Luna, el 10A permite validar de forma gradual la tecnología, reducir riesgos y preparar el camino para el Long March 10 completo.

Mirando al despegue, pero con los pies en la Tierra
Si China realmente lanza en las próximas semanas, la razonable es pensar que será en el primer lanzamiento de Mengzhou-1, o a lo sumo en una misión de validación. La propia agencia espacial tripulada china viene señalando que todavía están en desarrollo el cohete, Mengzhou, el módulo lunar Lanyue, los trajes, los sistemas de apoyo en tierra y la infraestructura de Wenchang. Así, el Long March 10 aún no mira a la Luna, ni siquiera a la órbita baja operativa. En cambio, se encuentra ante la etapa en la que debe demostrar que todos los bloques del sistema pueden funcionar con confiabilidad.
La arquitectura lunar china prevé dos lanzamientos del Long March 10, uno con la nave tripulada y otro con el módulo de alunizaje. Ambos vehículos deberían encontrarse y acoplarse en órbita lunar. Luego, dos astronautas bajarían a la superficie, trabajarían allí y regresaráin al vehículo para volver a la Tierra. Si este lanzamiento ocurre pronto, serviría para acercar a China a esa meta, reducir riesgos técnicos y demostrar que el cronograma hacia 2030 sigue vivo.
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