En 2025, EE.UU. revolucionó el tablero internacional con el lanzamiento de una iniciativa para construir un escudo antimisiles nacional bajo el nombre de Golden Dome. La propuesta, inspirada en el vigente Iron Dome de Israel, apuntó a reforzar la defensa estadounidense frente a amenazas como misiles balísticos, hipersónicos y de crucero. Europa, sin embargo, no quiere quedarse atrás. En noviembre de 2025, la italiana Leonardo presentó su sistema Michelangelo, mientras que la francesa Thales lanzó este marzo SkyDefender. Se trata de dos propuestas de defensa aérea y antimisiles integradas, concebidas para enfrentar desde drones baratos hasta amenazas sofisticadas, como misiles balísticos e hipersónicos.

En su hoja de ruta Readiness Roadmap 2030, la Comisión Europea incluyó entre sus proyectos bandera un European Air Shield y un European Space Shield, ambos con lanzamiento previsto para el segundo trimestre de 2026. Eso no significa que Europea vaya a construir un sistema de la noche a la mañana, pero sí marca una dirección, con mayor integración de defensa aérea, y mayor interoperabilidad con la OTAN. En ese escenario, Leonardo y Thales ofrecen la arquitectura completa para ordenar todas esas capas.
Michelangelo, la iniciativa italiana
En el caso de Leonardo, Michelangelo se presenta como una arquitectura abierta, modular y multidominio. La empresa lo concibe como una red que conecta radares, artillería, sistemas antidrones, comunicaciones, plataformas aéreas y, más adelante, satélites. La idea es detectar amenazas, seguirlas y asignar la mejor respuesta en tiempo real. Su núcleo es el módulo MC5, una capa de mando y control que busca integrar sensores y efectores incluso de distintos fabricantes.
El sistema consiste de dos capas que dan respuesta a ofensivas: segun la envergadura de la amenaza, el escudo reconoce el ataque y decide rápidamente que efector utilizar. En primer lugar, Leonardo plantea una dead zone o zona de negación de unos 10 a 15 kilómetros para frenar enjambres de drones, baratos y en cantidades, mediante la combinación de radares, artillería de 30, 40 y 76 mm, sistemas counter-UAS y otros medios. En paralelo, para amenazas de mayor alcance, como misiles balísticos o hipersónicos, suma una capa espacial y radares de entre 30 y más de 1.000 kilómetros de alcance, con procesamiento asistido por IA.
La primera prueba real de esa lógica está prevista en Ucrania antes de fin de 2026, seguida por ensayos con la OTAN en 2027.
El francés Skydefenser
La propuesta de Thales, SkyDefender, va en una dirección parecida, aunque con otro armado industrial. Se trata de un sistema multicapa y multidominio para tierra, mar y espacio, basado en una arquitectura abierta y modular compatible con defensas existentes.
Su capa de corto alcance se apoya en ForceShield, una burbuja de protección contra drones y amenazas de baja cota. La de medio alcance incorpora el SAMP/T NG, un sistema de defensa que cuenta con capacidad ABT (Air-Breathing Target)/ATBM (Anti-Tactical Ballistic Missile) con 48 misiles Mach 3+ listos para disparar por batería. El módulo de ataque admite 100 objetivos, con un alcance de intercepción de hasta 150 kilómetros, apoyado por el radar Ground Fire de Thales, de unos 350 kilómetros de alcance. Finalmente, la capa de largo alcance se basa en radares como SMART-L MM y sensores UHF capaces de detectar amenazas a distancias de hasta 5.000 kilómetros, junto con alerta temprana desde satélites con sensores infrarrojos. Todo eso se coordina mediante el sistema de mando y control SkyView, con apoyo de ciberseguridad e inteligencia artificial a través de la plataforma inteligente cortAIx.
La diferencia clave entre los dos escudos es que Thales insiste en que SkyDefender es una solución disponible desde ahora, apoyada sobre productos ya maduros.

La respuesta ante el régimen de los drones y los misiles modernos
La comparación con Israel y Estados Unidos ayuda a entender mejor qué está haciendo Europa.
El Iron Dome, desarrollado por Rafael, es un sistema operativo y probado en combate orientado a la defensa de corto alcance. Según Rafael, el “domo” acumula 5.000 intercepciones con una tasa de éxito del 90% y cobertura de 360 grados. Eso le otorga una capacidad para responder a salvas densas de cohetes, morteros, UAV y misiles de crucero. Su lógica es la defensa selectiva, en la que solo lanza interceptores contra amenazas que realmente van hacia la zona protegida, para bajar costos. Además, Iron Dome puede operar solo o como parte de un esquema multicapa más amplio junto con sistemas como David’s Sling e Iron Beam.
El caso estadounidense es distinto. El sistema lanzado por la Casa Blanca en enero de 2025, presentado como Golden Dome, es un proyecto de escudo nacional de nueva generación para proteger el territorio estadounidense frente a misiles balísticos, hipersónicos y de crucero. La orden ejecutiva exige una arquitectura con capa espacial de seguimiento, interceptores espaciales proliferados para ataque en fase de ascenso, capacidades de intercepción terminal y de “underlayer”, medios para derrotar amenazas antes del lanzamiento y opciones no cinéticas. A fines de 2025, la Casa Blanca agregó que quiere demostrar prototipos de estas tecnologías hacia 2028.
Así, el Golden Dome apunta a una defensa continental y estratégica, mientras que el Iron Dome israelí opera en una capa táctica de corto alcance. Las propuestas europeas quedan en el medio: son más ambiciosas que un sistema puntual como Iron Dome, pero por ahora más concretas y cercanas al mercado que la visión en construcción del Golden Dome.
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