La Fuerza Espacial de EE.UU. le adjudicó a Starfish Space, una empresa espacial estadounidense, un contrato por US$ 54,5 millones para construir y operar un vehículo capaz de asistir satélites militares en órbita geoestacionaria (GEO). El objetivo es desarrollar una nave remolcadora que pueda mover, asistir y extender la vida útil de satélites estratégicos de comunicaciones y alerta que ya están en órbita. El contrato cubre la fabricación de un vehículo Otter y su operación por al menos cinco años.

El acuerdo se firmó el 2 de febrero y se apoya en APFIT (Accelerate the Procurement and Fielding of Innovative Technologies), una iniciativa del Departamento de Defensa para acelerar la compra y despliegue de tecnologías innovadoras que ya están listas para pasar de prototipo a capacidad operativa. En el presupuesto 2026, APFIT incluyó financiamiento para un “vehículo de maniobra aumentada” para satélites, justamente el rol que cumple un remolcador espacial como Otter.
Características técnicas de Otter
Otter es un remolcador espacial, un vehículo que se encuentra con otro satélite, se acopla a él y le aporta propulsión y control orbital. Para la Fuerza Espacial, este sistema brinda capacidades de reubicación (mover un satélite a otra posición orbital para cubrir una región o resolver un hueco de servicio), station keeping (mantener la posición exacta sin gastar el combustible del satélite asistido) y traslado a órbitas de descarte al final de la vida útil. Todo esto apunta, por un lado, a dar más flexibilidad operativa y, por el otro, a complicar el seguimiento y la planificación de un adversario militar.
El contrato de US$ 54,5 millones incluye la fabricación del vehículo y opciones de soporte operativo. Aunque Otter es una plataforma comercial, esta versión sería configurada específicamente para uso del Departamento de Defensa.
Es, además, el segundo Otter que compra el Comando de Sistemas Espaciales. En 2024 ya había adjudicado otro contrato por US$ 37,5 millones para un vehículo demostrador con lanzamiento proyectado en 2026. Ahora, la apuesta sube de demostrador a capacidad operativa con un horizonte de servicio de hasta 60 meses. Según Starfish, entregará el nuevo Otter en 2028, con opciones para operarlo hasta 2030.

El problema de la operación en GEO
Este movimiento se enmarca en un problema clásico de la órbita geoestacionaria. Y es que la mayoría de los satélites de seguridad nacional tienen combustible limitado, y cada maniobra en GEO cuesta años de vida útil. Un remolcador, que generalmente ocupa propulsión eléctrica eficiente, puede hacer ese trabajo en lugar del satélite, preservando su combustible para cuando realmente lo necesite. En un escenario de crisis, también sirve para redistribuir capacidad sin esperar un lanzamiento de reemplazo.
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