China volvió a poner en órbita por cuarta vez su avión espacial experimental reutilizable. En esta cuarta misión, al igual que en las demás, no brindó casi ningún dato público. El despegue se realizó desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en el noroeste del país, a bordo de un cohete Long March 2F. Pekín afirma que la misión “busca validar tecnologías para vehículos reutilizables” y “apoyar el uso pacífico del espacio“, pero no divulgó duración del vuelo, órbita ni objetivos concretos.

El X-37B de la Fuerza Espacial de Estados Unidos en pista durante operaciones de recuperación. Sirve como referencia visual para entender el concepto de avión espacial reutilizable.
El X-37B de la Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) en pista durante operaciones de recuperación. Sirve como referencia visual para entender el concepto de avión espacial reutilizable. Crédito: USSF.

El despegue fue confirmado por Xinchua, la cadena oficial china. Y, nuevamente la falta de información es parte del programa. En general, con el paso de las horas, el catálogo de objetos orbitales —incluido el seguimiento militar estadounidense— suele terminar revelando en qué altura e inclinación quedó la nave, y si despliega satélites pequeños o realiza maniobras inusuales.

Detalles técnicos de la misión

En su cuarta misión, el avión espacial chino voló a bordo de una variante del Long March 2F (2F/T). Se trata de una versión modificada del lanzador adaptada para cargas no tripuladas y volúmenes distintos en la punta del cohete. En general, este vector está certificado ara misiones tripuladas y suele usarse para el transporte de la cápsula tripulada Shenzhou.

El 2F dispone de una capacidad de 8.000 kg a órbita terrestre baja (LEO), lo que da una pista indirecta del tamaño máximo del vehículo. No sería enorme, pero sí lo bastante grande como para llevar carga útil y, potencialmente, desplegar objetos secundarios.

Lo que más intriga a analistas es el patrón de vuelos previos. En las tres misiones anteriores se detectó la liberación de un “objeto” o minisatélite, y en al menos dos casos se observaron maniobras de rendezvous y proximidad (RPO): acercamientos controlados entre la nave principal y el objeto liberado.

Por su parte, este cuarto vuelo llega tras un intervalo largo respecto de la misión anterior, reforzando la idea de campañas de prueba por etapas.

El X-37B de la Fuerza Espacial de Estados Unidos tras una misión orbital. Analistas suelen comparar el programa chino con este tipo de vehículo reutilizable y no tripulado.
El X-37B de la Fuerza Espacial de Estados Unidos (USSF) tras una misión orbital. Analistas suelen comparar el programa chino con este tipo de vehículo reutilizable y no tripulado. Crédito: USSF.

En el fondo, el lanzamiento se inserta en un desarrollo espacial más amplio. China quiere abaratar y acelerar su acceso al espacio con soluciones reutilizables, como la familia de lanzadores Long March 12. En paralelo, Pekín desarrolla a toda maquina su programa tripulado de nueva generación. Fuentes especializadas señalan que podría realizarse un ensayo de aborto en vuelo de la cápsula Mengzhou cerca del 11 de febrero, una prueba clave de seguridad rumbo a futuras misiones.

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