China se prepara para realizar la semana que viene una prueba de aborto en vuelo de Mengzhou, su nueva nave tripulada, en una demostración crítica para certificar seguridad y avanzar con su objetivo de llevar astronautas a la Luna antes de 2030. El ensayo sería una de las validaciones más exigentes del sistema de escape durante el ascenso. Y llega en un momento en el que Pekín acelera el ritmo de pruebas de su arquitectura lunar.

Imágenes difundidas en redes sociales muestran una primera etapa de un cohete Long March 10A en el centro espacial de Wenchang. Además, hay avisos de cierre de espacio aéreo que sugieren una ventana de lanzamiento entre el 10 y 11 de febrero. Sin embargo, por ahora, ni la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC), ni la Agencia Espacial Tripulada de China (CMSA) comentaron públicamente el evento.
¿Qúe implica una prueba de aborto en vuelo?
En principio, Mengzhou despega montada en la punta del Long March 10A, como en un lanzamiento normal. La prueba consiste en simular una emergencia durante el ascenso para que se active el sistema de escape: como es una cápsula tripulada, una de las preocupaciones principales es poder mantener a la tripulación segura en todo momento.
El aborto se espera cerca del máximo de presión dinámica (max-q), el tramo en el que el lanzador atraviesa la zona de la atmósfera donde las cargas aerodinámicas sobre la estructura alcanzan su pico. En ese instante, el sistema de escape de Mengzhou, que, en términos sencillos, consiste en un conjunto de motores de escape sobre la cápsula, se enciende y empuja fuertemente a la cápsula, para separarla del cohete. El lanzador, mientras tanto, sigue su trayectoria. La idea es llevar a la nave a una distancia segura en cuestión de segundos, aún en las condiciones más ásperas del ascenso. Una vez lograda la separación, la cápsula ya vuela por su cuenta y entra en la secuencia de recuperación, típicamente con un descenso con paracaídas para un aterrizaje controlado.
Mengzhou apunta a reemplazar a la nave Shenzhou, derivada de la familia Soyuz, y tomar su lugar como el caballo de batalla tripulado de China. La cápsula presentaría dos configuraciones, un módulo de servicio y un módulo tripulado, y está pensada para ser parcialmente reutilizable. En su versión para órbita baja podría transportar seis o siete astronautas. En una variante más pesada, sería capaz de llevar tres astronautas en un vuelo lunar, que incluye acople con un conjunto de alunizador.
Por su parte, el Long March 10A es una versión de lanzador de un solo cuerpo para misiones a LEO, mientras que el Long March 10 completo será de tres cuerpos y parte de la arquitectura lunar.

Un ensayo brutal, para garantizar seguridad
El objetivo general del ensayo es demostrar, en condiciones de carga máxima, que el sistema puede salvar a la tripulación si el lanzador falla. Este es un requisito fundamental para certificar la nave para vuelos tripulados a órbita baja y, más adelante, a misiones lunares.
China ya había hecho una prueba de aborto desde plataforma en junio de 2025 en Jiuquan con resultados exitosos. Sin embargo, el desafío del max-q es eleva el desafío al máximo nivel de complejidad.
Si la prueba sale bien, se abre una posibilidad para un primer vuelo completo de Mengzhou junto con el Long March 10A a órbita baja. Incluso, CASC puede llegar a realizar con este sistema una visita a la estación Tiangong en 2026.
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