Entre el 2 de febrero y la madrugada del 3, la NASA realizó en el Centro Espacial Kennedy el wet dress rehearsal, ensayo general con carga de combustibles, del cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orion para Artemisa II, la misión que volverá a llevar humanos las inmediaciones de la Luna después de 50 años. Sin embargo, la cuenta regresiva se detuvo por una fuga de hidrógeno líquido. Con ese resultado, la agencia confirmó que el primer intento de lanzamiento ya no será en febrero: ahora marzo queda como la ventana más temprana.

En su cobertura en vivo, la propia NASA explica que el objetivo era practicar de punta a punta el día de lanzamiento, desde el abastecimiento criogénico hasta el cierre final de Orion en la plataforma, para encontrar fallas antes de volar. Al final, la agencia comunicó que se cumplieron varios objetivos, pero que también aparecieron varios problemas técnicos. El análisis pendiente obligará a repetir un segundo ensayo, lo que empuja el calendario y saca a febrero de la ecuación.
El wet dress rehearshal
El ensayo de este lunes simuló un día de lanzamiento sin despegue. Primero, los equipos inertizaron zonas del cohete y de la cápsula reemplazando aire por nitrógeno gaseoso, para reducir riesgos de incendio y proteger sistemas sensibles. Luego, la dirección de lanzamiento y el chequeo meteorológico con apoyo de Space Launch Delta 45 dieron el visto bueno para avanzar. Entonces, comenzaron las operaciones de carga de propelentes criogénicos: hidrógeno líquido (LH2) y oxígeno líquido (LOX).
Se enfriaron líneas para evitar shock térmico, se inició la carga lenta para acondicionar tanques y después se pasó a una carga más dinámica, mientras en paralelo se cargaba la etapa superior ICPS (Interim Cryogenic Propulsion Stage) y se realizaban verificaciones de válvulas y alivios.
En el tramo final, la closeout crew o tripulación de cierre —el equipo técnico que va a la plataforma y trabaja en la zona de acceso a Orion para dejarla lista para volar— subió a la White Room o habitación blanca, el brazo de acceso a la nave. Allí, simuló tareas previas al vuelo, incluido el cierre de escotillas. Sin embargo, los astronautas no participaron del ensayo.

La fuga de combustible
El punto de quiebre fue una fuga de hidrógeno líquido en la interfaz del tail service mast umbilical, el conjunto de conexiones que alimenta al cohete desde la torre de servicio. Durante la carga, los sensores registraron concentraciones de hidrógeno que excedían los límites permitidos. El equipo tuvo que pausar y reanudar el flujo más de una vez para intentar que los sellos asienten y mantener los niveles dentro de límites aceptables. Llegaron a completar el llenado y entrar en modos de topping y replenish, donde se mantiene el tanque lleno compensando la evaporación natural. Sin embargo, ya en cuenta terminal, el sistema automático detuvo el ensayo en T-5:15 por un pico en la tasa de fuga, y se inició el drenaje para dejar al vehículo en condición segura.
De allí, la conclusión inmediata es el cambio en el calendario. Ahora, marzo pasa a ser la primera oportunidad de lanzamiento posible porque la NASA necesita revisar datos y ejecutar un segundo wet dress rehearsal antes de fijar una fecha oficial.
En su resumen, la agencia detalla que el test se estiró y se complicó por varios factores. Primero, el frío en Florida obligó a demorar el inicio de la carga para llevar interfaces a temperaturas aceptables. Después, la fuga de LH2 consumió horas de troubleshooting. Y, finalmente, el cierre de Orion llevó más tiempo de lo planeado. También mencionan un ajuste más: durante las tareas en plataforma cambiaron el procedimiento para purgar cavidades del módulo de servicio con aire en lugar de nitrógeno, para que el personal pueda trabajar con seguridad en la zona de acceso.
¿Qué sigue?
Además del corrimiento del calendario, la postergación impacta en la logística de la triplación. Al moverse el primer intento fuera de febrero, la NASA indicó que los astronautas serán liberados de la cuarentena que había comenzado en Houston el 21 de enero. Los cuatro tripulantes volverán a entrar en aislamiento unas dos semanas antes de la nueva oportunidad.
Ahora, las miradas están puestas en solucionar los inconvenientes y cerrar los ajustes que aparecieron en esta prueba. La NASA deberá corregir la fuga del umbilical, validar que el hardware responda con condiciones ambientales adversas y asegurar que las operaciones de plataforma estén dentro de márgenes realistas para un día de lanzamiento.
Se debe destacar que, si bien no son los deseados, estos resultados están previstos dentro de un wet dress rehearshal. El ensayo se lleva a cabo justamente para identificar fallas previas al día de lanzamiento y solucionarlas para tener un despegue seguro y efectivo.
La NASA anticipó además una conferencia de prensa para comentar resultados preliminares y difundió una declaración de su administrador, Jared Isaacman. Todas las comunicaciones oficiales sostienen la misma idea: mejor encontrar fallas con el cohete en plataforma que con cuatro personas a bordo.
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