
El sistema Space Launch System y la nave Orion ya se encuentran en la plataforma 39B del Centro Espacial Kennedy, en Florida, de cara a los ensayos finales previos al lanzamiento de Artemisa II. La misión, clave para el regreso humano a la Luna, incluye el despliegue de cuatro CubeSats científicos, entre ellos ATENEA, desarrollado por la CONAE y el sistema científico–industrial argentino.

El programa lunar de la NASA dio esta semana uno de los pasos más visibles y críticos hacia su primera misión tripulada en más de medio siglo. El cohete Space Launch System (SLS), junto con la nave Orion, fue trasladado exitosamente desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos hasta la plataforma de lanzamiento 39B del Kennedy Space Center, en preparación para los ensayos de carga de combustible y la cuenta regresiva completa de la misión Artemisa II.
El traslado se completó el sábado 17 de enero por la tarde, luego de un recorrido de casi 12 horas sobre el histórico crawler-transporter 2, que avanzó a menos de 1,5 km/h con el lanzador de más de 98 metros de altura completamente integrado. La maniobra incluyó una pausa técnica para reconfigurar el brazo de acceso a la tripulación, un elemento clave para las operaciones del día de lanzamiento y para las tareas de cierre de la cápsula Orion.
Con el sistema ya en plataforma, la agencia inicia ahora una fase decisiva: la preparación del wet dress rehearsal, el ensayo general en el que el cohete será cargado con propelentes criogénicos —hidrógeno y oxígeno líquidos— y se ejecutará una cuenta regresiva completa sin tripulación. Este procedimiento, previsto para no más tarde del 2 de febrero, permite validar en condiciones reales la interacción entre el lanzador, la nave y toda la infraestructura de tierra. La NASA no descarta repetir el ensayo o incluso regresar el conjunto al VAB si surgiera la necesidad de ajustes adicionales.

La misión Artemisa II será un vuelo de aproximadamente diez días alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, con una tripulación compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto al astronauta canadiense Jeremy Hansen. Su objetivo principal es certificar que el SLS, Orion y los sistemas de soporte en tierra funcionen como un único sistema integrado antes de intentar un alunizaje tripulado en misiones posteriores.
Un satélite argentino rumbo a la órbita lunar
Más allá de su dimensión tripulada, Artemisa II tiene una relevancia adicional para la comunidad espacial internacional y, en particular, para la Argentina. La misión incluye un paquete de cuatro CubeSats científicos que serán liberados en una órbita terrestre alta desde el adaptador entre el SLS y Orion, una vez que la nave tripulada se separe del lanzador. Entre ellos se encuentra ATENEA, un satélite desarrollado por la CONAE, con participación de universidades nacionales, centros de investigación y la empresa estatal VENG.
ATENEA fue concebido como una plataforma tecnológica para estudiar el entorno radiativo más allá de la órbita baja terrestre. Su misión incluye la medición de dosis de radiación con distintos esquemas de blindaje, la caracterización del espectro de radiación en órbitas de transferencia geoestacionaria y la validación de enlaces de comunicación de largo alcance. También recolectará datos GPS en trayectorias no convencionales, información crítica para futuras misiones de exploración y para el diseño de sistemas espaciales más resilientes.

El desarrollo del CubeSat involucró a la Universidad Nacional de La Plata, la Universidad Nacional de San Martín, la Universidad de Buenos Aires y al Instituto Argentino de Radioastronomía, en un esquema que combina capacidades académicas, científicas e industriales. Durante los últimos meses, un equipo técnico argentino trabajó en las instalaciones de la NASA en Florida, realizando los chequeos finales, la integración al dispensador y la aprobación para vuelo.
Junto a ATENEA, el SLS transporta los CubeSats TACHELES, del Centro Aeroespacial Alemán (DLR); K-Rad Cube, de la agencia espacial surcoreana; y Space Weather CubeSat-1, de la Agencia Espacial Saudí. El conjunto refleja el carácter internacional del programa Artemisa y el uso de misiones tripuladas como plataforma para cargas científicas y tecnológicas de países socios.

Desde una perspectiva industrial y estratégica, la participación argentina en Artemisa II consolida una línea de trabajo que apunta a validar tecnologías propias en misiones de alto perfil y alto riesgo tecnológico. La experiencia de integración, certificación y vuelo en un entorno como el del SLS y Orion tiene un valor que trasciende el satélite en sí, fortaleciendo capacidades nacionales en aseguramiento de misión, ingeniería de sistemas y cooperación internacional.
La NASA aún no definió una fecha exacta de lanzamiento. El cronograma contempla varias ventanas entre fines de enero y abril de 2026, sujetas a los resultados del wet dress rehearsal y a la posterior revisión de preparación para el vuelo. Cada una de esas instancias será observada de cerca por la industria y por las agencias espaciales asociadas, conscientes de que Artemisa II no solo probará un sistema, sino que marcará el ritmo real del regreso humano sostenido a la Luna y del ecosistema tecnológico que lo acompaña.
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