Un nuevo estudio financiado por la NASA reveló que los viajes espaciales impactan directamente en las células madre responsables de formar la sangre y sostener el sistema inmune. La investigación, publicada en la revista Cell Stem Cell, analizó muestras enviadas en cuatro misiones de reabastecimiento de SpaceX hacia la Estación Espacial Internacional (ISS) entre diciembre de 2021 y marzo de 2023.
Las células madre hematopoyéticas y progenitoras humanas —ubicadas en la médula ósea— mostraron una pérdida de capacidad para generar células sanas, mayor vulnerabilidad a daños en el ADN y un envejecimiento acelerado en los telómeros, las estructuras que protegen los extremos de los cromosomas. Además, se observaron signos de inflamación, estrés mitocondrial y activación de segmentos ocultos del genoma (“genoma oscuro”) normalmente inactivos.
Las células analizadas producen glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Cuando su función se ve alterada, disminuye la capacidad del organismo para reparar tejidos, combatir infecciones, vigilar el desarrollo de tumores. En consecuencia, se acorta la expectativa de vida. Los investigadores detectaron que, en microgravedad, las células se volvían hiperactivas, agotaban sus reservas y perdían la capacidad de recuperación, un mecanismo esencial para regenerarse a lo largo del tiempo.

Resultados y factores individuales
Los resultados no fueron idénticos en todos los donantes. Según la autora principal del estudio, la profesora Catriona Jamieson de la Universidad de California en San Diego, algunas células mostraron mayor “resiliencia antienvejecimiento” que otras, lo que indica que ciertos individuos podrían estar más protegidos frente al deterioro que provoca el espacio. Esta conclusión fue reforzada por un segundo estudio, aún pendiente de publicación.
El cuerpo humano evolucionó bajo la protección de la atmósfera y el campo magnético terrestre, barreras que en el espacio desaparecen. Allí los astronautas quedan expuestos a radiación cósmica de alta energía, capaz de dañar el ADN, aumentar el riesgo de cáncer, afectar al sistema nervioso, generar problemas cardiovasculares y desregular la inmunidad. A esto se suma la microgravedad, que produce pérdida de densidad ósea, atrofia muscular y otros efectos adversos.
Aplicaciones futuras y nuevas observaciones
Comprender cómo las células madre sanguíneas reaccionan al entorno espacial es fundamental porque permite diseñar medidas de protección para misiones prolongadas, como viajes a la Luna o Marte. Además, permite utilizar este modelo como ventana para estudiar procesos de envejecimiento y enfermedades como el cáncer en la Tierra.
“Descubrimos componentes clave de la resiliencia de las células madre humanas que pueden potenciarse antes, durante y después de un vuelo espacial”, destacó Jamieson. El equipo ya trabaja en nuevas observaciones con una misión de SpaceX lanzada el mes pasado.
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O sea que lo que suponemos con la información dada hasta ahora, no se vuelve del espacio más joven, sino que más vulnerable a las bacterias y virus.