En 2029, el asteroide Apophis pasará a una distancia extremadamente cercana de la Tierra, dentro de la órbita geoestacionaria. Frente a este evento, un grupo de científicos chinos propone aprovechar la ocasión con una misión de sobrevuelo que permita estudiar de primera mano cómo un cuerpo potencialmente peligroso interactúa con nuestro planeta. El objetivo sería medir las propiedades físicas fundamentales del asteroide y analizar los efectos de su encuentro cercano: movimientos de material en la superficie, emisión de polvo y posibles interacciones con la magnetósfera terrestre.

La iniciativa se integra al proyecto CROWN, cuyo diseño preliminar ya fue completado. Este programa prevé el despliegue de seis satélites de observación en órbitas similares a la de Venus, dedicados a la detección de asteroides cercanos a la Tierra (NEAs). La variante denominada CROWN/Apophis añadiría dos pequeños satélites en órbita halo alrededor del punto de Lagrange Sol-Tierra L1. Desde allí, podrían maniobrar hacia Apophis y encontrarse con él poco después de su acercamiento a la Tierra, previsto para el viernes 13 de abril de 2029.

El satélite principal tendría una masa de 44 kg y utilizaría propulsión combinada química e iónica. Estaría equipado con una cámara de ángulo estrecho, un sistema de microondas para medición Doppler y distancia, una cámara de monitoreo de formación y un radar de baja frecuencia. Lo acompañaría un cubesat de 8 kg con parte de los mismos instrumentos.

El lanzamiento se realizaría en modo rideshare hacia una órbita de transferencia geoestacionaria, desde donde los satélites ascenderían lentamente hasta alcanzar L1.

Tamaño comparativo de Apophis respecto a gigantes obras civiles.
Tamaño comparativo de Apophis respecto a gigantes obras civiles.

Sinergias y socios internacionales

Según Jian-Yang Li, de la Universidad Sun Yat-sen, quien presentó la propuesta en el Europlanet Science Congress (EPSC) y en la Division for Planetary Sciences (DPS) en Helsinki, la misión busca complementar iniciativas de otras agencias. Entre ellas, se encuentran RAMSES (ESA), DESTINY+ (JAXA) y OSIRIS-APEX (NASA), cada una en distintas fases de desarrollo y financiamiento.

Para Li, múltiples misiones simultáneas a Apophis aumentarían de forma significativa el retorno científico, permitiendo comparaciones, verificaciones cruzadas y redundancias valiosas.

China tiene experiencia creciente en exploración de asteroides. En 2012, la sonda Chang’e-2 realizó un sobrevuelo del asteroide Toutatis. Más recientemente, en mayo de 2025, el país lanzó la misión Tianwen-2, destinada al retorno de muestras de un NEA. También prepara su primera misión de defensa planetaria, un impactador cinético con nave de apoyo, proyectada para 2027.

El equipo que lidera la propuesta está radicado en Macao y ya cuenta con socios internacionales de Brasil, Uruguay, España y Francia. Además, busca ampliar la cooperación y explorar vías comerciales para asegurar la aprobación del proyecto, posiblemente antes de fin de año. “Es una oportunidad muy rara para la ciencia planetaria. Muchas agencias ya están proponiendo misiones, y China no quiere quedarse afuera”, destacó Li.

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