La empresa estadounidense Firefly Aerospace debutó este jueves en el Nasdaq (cuyo nombre completo es National Association of Securities Dealers Automated Quotations), una de las bolsas de valores más importantes del mundo, con una suba explosiva del 55,6% en el valor de sus acciones, alcanzando una valuación bursátil de US$ 9.840 millones. El precio de apertura fue de US$ 70 dólares por acción, frente a los US$ 45 fijados en la oferta pública inicial (IPO).

Se trata de la mayor IPO de una empresa espacial en Estados Unidos en lo que va del año, con una recaudación de unos US$ 868 millones, superior incluso a los lanzamientos bursátiles recientes de Karman Holdings y Voyager Technologies.

De la bancarrota a la Luna

Fundada en 2014 por Tom Markusic —hoy CTO—, Firefly comenzó como una firma dedicada a lanzadores, con su cohete Alpha de 29 metros de altura. Tras enfrentar una bancarrota en 2017 y la salida de su CEO en 2024, la empresa fue rescatada por Noosphere Ventures, del inversor Max Polyakov. Sin embargo, en 2022 se vio obligada a transferir el control a AE Industrial Partners, por presiones del gobierno de EE. UU. ligadas a la seguridad nacional.

El nuevo CEO, Jason Kim —ex líder de Millennium Space Systems (Boeing)—, tomó el mando en 2023 y consolidó la transformación de Firefly, de un proyecto incierto a un actor clave en el negocio espacial y militar. Su hito más importante fue el exitoso alunizaje del módulo lunar Blue Ghost en marzo, convirtiéndose en la primera empresa privada en lograrlo con éxito.

Una apuesta con respaldo militar

Además de su incursión lunar, Firefly logró un lanzamiento rápido para el Pentágono con su cohete Alpha en 2023, y avanza con el desarrollo de vehículos espaciales maniobrables para la Fuerza Espacial de EE. UU.

Actualmente cuenta con una cartera de contratos valuada en US$ 1.100 millones y más de 30 lanzamientos programados.

Jason Kim también reveló que la empresa apunta a participar del ambicioso programa de defensa Golden Dome, impulsado por la administración de Donald Trump. Firefly podría colaborar lanzando blancos para pruebas de misiles o alojando interceptores en su plataforma espacial Elytra.

En paralelo, la firma trabaja junto a Northrop Grumman en el desarrollo del cohete Eclipse, un lanzador de mayor porte que podría debutar desde Virginia en 2026. El respaldo de Northrop refuerza su perfil como aliado estratégico del gobierno. Mientras tanto, su vínculo con el conglomerado japonés Mitsui abre oportunidades en Asia y fortalece su cadena de suministros.

A pesar del entusiasmo inversor, la compañía prevé pérdidas netas durante los próximos años, producto de las fuertes inversiones en infraestructura y desarrollo tecnológico. Sin embargo, especialistas destacan que los focos estarán puestos en la expansión de contratos, la evolución del margen bruto y la capacidad de sostener el ritmo productivo tras la salida a bolsa.

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