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Venus posee una atmósfera espesa y nociva que está dominada por dióxido de carbono (96,5%), con menores cantidades de nitrógeno y gases traza, mientras que el oxígeno está casi ausente. 

Sin embargo, utilizando un instrumento a bordo del observatorio aerotransportado SOFIA, científicos detectaron oxígeno atómico entre dos capas de la atmósfera del planeta.

Los investigadores observaron que este oxígeno atómico, que consta de un solo átomo de oxígeno, se diferencia del oxígeno molecular, que consta de dos átomos de oxígeno y es respirable.

Este oxígeno se produce en el lado diurno del planeta, mediante la radiación ultravioleta del Sol que descompone el dióxido de carbono y el monóxido de carbono atmosféricos en átomos de oxígeno y otras sustancias químicas.

Luego, parte del oxígeno es transportado por los vientos al lado nocturno de Venus. Por ello, la detección de oxígeno atómico en Venus es una prueba directa de la acción de la fotoquímica, provocada por la radiación ultravioleta solar, y del transporte de sus productos por los vientos de la atmósfera.

¿Dónde está el oxígeno?

En Venus, hay una capa de nubes que contienen ácido sulfúrico hasta una altura de aproximadamente 65 km sobre la superficie del planeta, con vientos huracanados que soplan en la dirección opuesta a la rotación del planeta. Además, a unos 120 kilómetros sobre la superficie, fuertes vientos soplan en la misma dirección que la rotación del planeta.

En este sentido, se descubrió que el oxígeno estaba concentrado entre esas dos capas, a una altitud de aproximadamente 100 km y que la temperatura del oxígeno oscilaba entre menos 184 grados Fahrenheit (menos 120 grados Celsius) en el lado diurno del planeta y menos 256 grados Fahrenheit (menos 160 grados Celsius) en su lado nocturno.

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