La NASA presentó dos formas de llevar astronautas a la superficie lunar en 2028. Los cambios buscan reducir las exigencias de combustible y acelerar el desarrollo de los módulos de aterrizaje.

La NASA modificó el plan de vuelo de las próximas misiones de alunizaje: la versión lunar de Starship deberá acoplarse con Orion en órbita terrestre e impulsar ambas naves hacia la Luna. Blue Origin adoptará una solución diferente para su módulo Blue Moon, con tres etapas de transferencia que se desprenderán a medida que consuman su combustible. La agencia presentó los cambios el 23 de octubre, con el regreso de astronautas a la superficie todavía fijado como objetivo para 2028.
Las modificaciones afectan una parte central de Artemis: cómo transportar a la tripulación hasta la órbita lunar. Ambos diseños buscan disminuir la cantidad de propelentes que necesitan los módulos y facilitar el encuentro con Orion después del despegue desde la superficie. Sin embargo, las nuevas secuencias todavía deberán validarse mediante misiones de demostración.
Starship llevará a Orion desde la órbita terrestre
En el esquema anterior, Orion y Starship debían encontrarse alrededor de la Luna. El nuevo plan traslada ese encuentro a la órbita terrestre: Orion llegará con los astronautas a bordo, se acoplará con el módulo de SpaceX y ambas naves emprenderán juntas el viaje lunar. Starship aportará el impulso para abandonar la órbita de la Tierra.
La operación seguirá dependiendo del abastecimiento de Starship en el espacio. SpaceX deberá lanzar vehículos cisterna para acumular propelentes en un depósito orbital, desde el que abastecerá al módulo lunar. Ese combustible y su oxidante se mantienen a temperaturas extremadamente bajas, lo que agrega dificultades de almacenamiento y transferencia.
Una vez alrededor de la Luna, dos astronautas pasarán al módulo de aterrizaje para descender. Al terminar la expedición, Starship los llevará nuevamente hasta Orion, la nave encargada del regreso a la Tierra.

Blue Origin posterga el abastecimiento en vuelo
Blue Origin utilizará tres etapas de transferencia para enviar su Blue Moon Mark 2 Alpha a una órbita polar elíptica alrededor de la Luna. El conjunto se ensamblará en órbita terrestre y descartará cada etapa cuando agote sus propelentes, como ocurre con las etapas de un cohete. Esta configuración permite postergar la transferencia de combustible en el espacio prevista para su sistema.
La NASA también trabaja en modificaciones de Orion para que Starship pueda impulsarla. La agencia todavía no asignó cada alunizaje a un proveedor: elegirá cuál volará primero según el grado de preparación de los vehículos.

Artemis III probará los acoplamientos antes del alunizaje
El paso previo será Artemis III, prevista para 2027. Como ya explicó Espacio Tech al presentar su arquitectura operacional, la misión reunirá a Orion y versiones de prueba de los vehículos comerciales alrededor de la Tierra. Su función será verificar operaciones necesarias para los posteriores vuelos lunares.
La NASA mantuvo ese objetivo en la actualización del 23 de octubre: cuatro astronautas viajarán a órbita terrestre para ensayar sistemas críticos antes de Artemis IV, la primera misión del programa destinada a llevar una tripulación a la superficie.
Además de esos acoplamientos, SpaceX y Blue Origin deberán completar demostraciones de aterrizaje sin astronautas. En el caso de SpaceX, la campaña también deberá validar el abastecimiento orbital del que depende el viaje de Starship. Esas pruebas determinarán si los nuevos planes pueden convertirse en una misión tripulada en 2028.
Tal vez te interese: La NASA redefine Artemis III, el próximo paso en su camino hacia la Luna













