Seis meses después del regreso de Artemis II a la Tierra, la misión de la NASA que llevó a cuatro astronautas a sobrevolar la Luna, la agencia espacial estadounidense confirmó que el escudo térmico de la cápsula Orion cumplió su función y protegió a los astronautas como estaba previsto. La superficie del escudo estaba formada por 186 bloques de Avcoat, un material diseñado para desgastarse de manera controlada mientras limita el calor que llega al interior de la nave. El análisis difundido esta semana ratificó las primeras inspecciones realizadas después del amerizaje del 10 de abril de 2026, y mostró una reducción de las grietas y los desprendimientos respecto de Artemis I, el vuelo anterior sin tripulación.

Artemis II fue la segunda misión del nuevo programa lunar de la NASA, y el primer vuelo tripulado dela nave Orion. Durante esta misión, la nave llevó a cuatro astronautas a sobrevolar la Luna y los trajo de regreso a la Tierra.
Sin embargo, la reentrada desde el espacio a la atmósfera terrestre puso a prueba la protección térmica en condiciones más exigentes que las de una nave procedente de la órbita terrestre baja (LEO). Esto se debe a que, al llegar desde la Luna, la cápsula ingresa a mayor velocidad y debe disipar más energía al atravesar la atmósfera.
Según la NASA, Orion alcanzó una velocidad máxima equivalente a 39 veces la del sonido, unos 40.000 km/h, y experimentó temperaturas exteriores superiores a 2.200 °C. Mientras tanto, la cabina permaneció alrededor de los 24 °C gracias al conjunto de protección térmica y control ambiental.
¿Qué es el Avcoat, el material del que está hecho el escudo térmico de Orión?
El Avcoat está compuesto por fibras de sílice embebidas en una resina y deriva del material utilizado en las cápsulas del programa Apolo, que llevó a los primeros astronautas a la Luna. La idea de este material no es actuar como barrera contra el calor mientras soporta altísimas temperaturas sin romperse. Al contrario, está diseñado para degradarse y desprenderse de manera controlada: protege la cápsula mientras se consume.
Al recibir calor intenso, la resina se descompone, libera gases y deja una capa carbonizada. La superficie del escudo pierde material mediante un proceso llamado ablación, que retira parte de la energía térmica y limita su transferencia hacia las capas inferiores y el interior de la nave.
En Orion, los bloques forman un escudo de unos cinco metros de diámetro en la parte inferior de la cápsula. Están adheridos a una estructura de titanio recubierta por material compuesto de fibras de carbono. Cada bloque se fabrica con una forma específica y las juntas se rellenan para completar la superficie protectora. Este diseño permite fabricar los bloques de Avcoat al mismo tiempo que la estructura de la nave e instalarlos después, lo que reduce los tiempos de construcción.

¿Qué problema tuvo el Avcoat en Artemis I y qué cambió para Artemis II?
El escudo térmico de Orión se probó por primera vez en Artemis I, la primera misión del programa lunar de la NASA, lanzada en 2022. En ese entonces, la cápsula, lanzada a bordo del cohete SLS (Space Launch System), viajó a sobrevolar la Luna y regresó a la Tierra, pero lo hizo sin tripulación. Sin embargo, el viaje fue el mismo: Orión tuvo que llegar hasta nuestro satélite natural, regresar a casa y, con su escudo térmico, soportar la reentrada.
No obstante, en esa primera oportunidad la protección no cumplió la función prevista: los ingenieros encontraron grietas y desprendimientos inesperados en el escudo térmico.
La investigación posterior demostró que los gases producidos por el calentamiento de la resina no podían escapar con suficiente facilidad de algunas zonas del Avcoat. El material tenía baja permeabilidad: sus poros no permitían que esos gases salieran rápidamente. Al quedar atrapados, aumentaban la presión interna hasta fracturar y desprender partes de la capa carbonizada.
Para Artemis II, la NASA accionó para garantizar el regreso seguro de la nave: modificó la trayectoria de regreso a partir de ensayos y simulaciones. Con estas modificaciones, recortó la distancia que Orion recorrería desde su entrada en la atmósfera hasta el amerizaje. De esta manera, el escudo pasaría menos tiempo en el rango de temperaturas que favore la acumulación de gases, y se reducirían las condiciones que habían provocado los daños en Artemis I.

¿Qué confirmó el análisis del escudo de Artemis II?
Las inspecciones realizadas inmediatamente después del amerizaje de Orión en Artemis II demostraron menos grietas y desprendimientos de material carbonizado que en Artemis I.
Los estudios posteriores, que incluyeron la extracción de muestras y análisis internos mediante rayos X, confirmaron que el escudo protegió a la tripulación y los sistemas de Orion como estaba previsto. El desgaste observado fue compatible con las predicciones de ingeniería y mostró que el cambio en la trayectoria de regreso ayudó a reducir el problema detectado en el vuelo anterior.
Estos resultados confirman que la protección térmica mantuvo a salvo a los astronautas y respaldan su diseño para futuras misiones, con las mejoras previstas en la fabricación del Avcoat.
Tal vez te interese: Artemis III presenta la arquitectura operacional de la misión más compleja de la NASA












