Hubble y James Webb fotografiaron una nebulosa a 7.500 años luz y revelaron lo que se oculta detrás de sus nubes de polvo

La NASA publicó tres imágenes de la nebulosa Cabeza de Gato, una región de formación estelar ubicada en la constelación de Carina, tomadas por los telescopios espaciales Hubble y James Webb. Crédito: NASA.

La NASA publicó tres imágenes de la nebulosa Cabeza de Gato, una región de formación estelar ubicada en la constelación de Carina, tomadas por los telescopios espaciales Hubble y James Webb. Crédito: NASA.

La NASA publicó tres imágenes de la nebulosa Cabeza de Gato, una región de formación estelar ubicada en la constelación de Carina. Las observaciones en luz visible e infrarroja muestran cómo la radiación de estrellas masivas transforma las nubes de gas y polvo donde nacen nuevas estrellas.

Hubble y James Webb fotografiaron una nebulosa a 7.500 años luz y revelaron lo que se oculta detrás de sus nubes de polvo.

Los telescopios espaciales Hubble y James Webb de la NASA captaron tres imágenes de la misma región del universo que revelan estructuras ocultas dentro de una enorme nube de gas y polvo. Se trata de la nebulosa Cabeza de Gato, ubicada a unos 7.500 años luz de la Tierra, dentro de la extensa nebulosa de Carina. Las fotografías, publicadas el 29 de octubre, muestran cómo cambia su apariencia al observarla en luz visible, infrarrojo cercano e infrarrojo medio.

La comparación permitió identificar detalles de su estructura interna, estrellas parcialmente ocultas por el polvo y regiones de gas sometidas a la intensa radiación de estrellas masivas cercanas. Estas observaciones ayudan a los astrónomos a comprender los procesos que intervienen en la formación de nuevas estrellas y la transformación de las nubes interestelares.

Tres imágenes de una misma nebulosa muestran estructuras diferentes

La nebulosa recibió el nombre informal de Cabeza de Gato por la apariencia de una columna de gas y polvo que recuerda la silueta de un felino sentado, con la cabeza girada hacia un costado y un punto brillante que parece uno de sus ojos.

La estructura forma parte de la nebulosa de Carina, una de las regiones de formación estelar más extensas y activas de nuestra galaxia. Allí se encuentran numerosas estrellas masivas que emiten grandes cantidades de radiación y modifican constantemente el material que las rodea.

En la imagen obtenida por Hubble, que observa principalmente en luz visible y otras bandas próximas, aparece una columna oscura de polvo rodeada por regiones luminosas de gas. El característico ojo del gato se observa como un punto rojizo y podría corresponder a una estrella joven que todavía permanece parcialmente rodeada de material.

La fotografía también muestra diferentes tonalidades de azul, amarillo y rojo, asociadas con emisiones de elementos como el hidrógeno, el oxígeno y el azufre, además de la luz estelar dispersada por el polvo.

Sin embargo, gran parte del interior de la columna permanece oculto. Las partículas de polvo absorben y dispersan la luz visible, impidiendo observar directamente muchas de las estructuras que se encuentran detrás.

La situación cambia en las imágenes obtenidas por James Webb, cuyos instrumentos permiten detectar radiación infrarroja y observar regiones que resultan difíciles de estudiar mediante luz visible.

La imagen en el infrarrojo medio del telescopio espacial James Webb de la NASA revela estructuras complejas dentro de la nebulosa Cabeza de Gato, trazadas por la emisión de polvo caliente y moléculas a base de carbono excitadas por la luz estelar. Crédito: NASA, ESA, CSA, STScI.

Qué encontró James Webb detrás de las nubes de polvo

La primera observación del Webb fue realizada con NIRCam, su cámara de infrarrojo cercano. En esta imagen, la columna oscura adquiere una apariencia parcialmente transparente y deja ver detalles de su superficie, numerosas estrellas y algunas galaxias situadas mucho más lejos.

La diferencia se debe a que la radiación infrarroja cercana puede atravesar determinadas concentraciones de polvo con mayor facilidad que la luz visible. Esto permite identificar estrellas jóvenes que permanecen rodeadas por el material a partir del cual se formaron.

En esta segunda imagen, el ojo del gato aparece de color amarillo y conserva su apariencia de fuente luminosa compacta. Los astrónomos consideran que podría tratarse de una estrella en formación, aunque su naturaleza todavía no está completamente determinada.

La tercera observación fue obtenida con MIRI, el instrumento de infrarrojo medio del Webb, que permite estudiar emisiones de polvo relativamente cálido y determinadas moléculas presentes en el espacio interestelar.

En esta imagen, la columna central aparece en tonos grisáceos y azulados, rodeada por un fondo predominantemente rojizo. A su alrededor se distinguen filamentos y pequeñas acumulaciones de materia que resultan mucho menos evidentes en las otras dos observaciones.

Estas estructuras están asociadas con partículas de polvo calentadas por la radiación de estrellas cercanas y con moléculas basadas en carbono que emiten en determinadas longitudes de onda infrarrojas.

La combinación de las tres imágenes permite estudiar diferentes componentes de la nebulosa. Mientras Hubble muestra principalmente el gas iluminado y las regiones de polvo opaco, Webb permite observar parte de su estructura interna y las emisiones del material que rodea a las estrellas jóvenes.

Cómo las estrellas están destruyendo lentamente la nebulosa

La forma característica de Cabeza de Gato no es permanente. Según los astrónomos, se desarrolló a partir de la interacción entre una nube relativamente densa de materia y la radiación emitida por estrellas masivas de la nebulosa de Carina

Estas estrellas producen intensos vientos estelares y grandes cantidades de radiación ultravioleta, capaces de calentar, ionizar y dispersar el gas que las rodea. A medida que el material menos denso se erosiona, las regiones más compactas resisten durante más tiempo y pueden adoptar formas alargadas, como la columna observada.

Este proceso, relacionado con la fotoevaporación, modifica las condiciones del gas y puede influir sobre la formación de nuevas estrellas. Mientras algunas regiones se dispersan, otras conservan suficiente densidad para continuar contrayéndose bajo su propia gravedad.

Las observaciones muestran precisamente esa interacción entre el nacimiento de estrellas y la destrucción progresiva de las nubes que las originan.

Aunque las imágenes permiten identificar estructuras compatibles con la formación estelar, los investigadores todavía necesitan observaciones adicionales para determinar con mayor precisión la naturaleza de las fuentes luminosas individuales y sus relaciones físicas con el gas circundante.

Las nuevas fotografías, acompañadas por visualizaciones publicadas por la NASA, permiten comparar directamente tres formas de observar una misma región del universo. La información obtenida servirá para estudiar cómo evolucionan las nubes interestelares y qué condiciones favorecen o dificultan el nacimiento de nuevas estrellas.

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