China lanzó diez satélites al espacio el 14 de octubre, ocho de ellos destinados a ampliar una futura red de computación orbital con inteligencia artificial (IA). Los equipos forman parte de Star Compute, el proyecto de la empresa china ADAspace que contempla desplegar hasta 2.800 satélites capaces de procesar datos directamente en órbita y realizar tareas que actualmente dependen de grandes centros informáticos terrestres.

El lanzamiento se realizó mediante un cohete comercial Zhuque-2E Y4, desarrollado por LandSpace, que despegó a las 19:40, hora de Beijing, desde la zona de innovación espacial comercial de Dongfeng, en el noroeste de China. Según informó la agencia Xinhua, los diez satélites alcanzaron sus órbitas previstas. Ocho pertenecen a la segunda tanda de Star Compute, mientras que los otros dos son vehículos experimentales destinados a ensayar tecnologías de comunicación láser.
La misión constituye el segundo despliegue de la constelación de ADAspace, después de los doce satélites lanzados en mayo de 2025. Con las nuevas incorporaciones, el programa acumula veinte unidades enviadas al espacio, aunque todavía se encuentra lejos de alcanzar la escala prevista por la empresa.
La diferencia es considerable: esos veinte satélites representan menos del 1% de los 2.800 contemplados en el proyecto. Sin embargo, el nuevo lanzamiento no busca solamente aumentar la cantidad de equipos en órbita, sino comprobar tecnologías que serán necesarias para sostener una infraestructura informática de semejante tamaño.
Una red de 2.800 satélites para procesar inteligencia artificial desde el espacio
Star Compute, también conocido como el plan de computación estelar, contempla una red de 2.400 satélites destinados principalmente a ejecutar modelos de IA y otros 400 especializados en tareas de entrenamiento. La distinción es importante. Mientras el entrenamiento permite desarrollar o ajustar modelos a partir de grandes volúmenes de información, la inferencia consiste en utilizar esos modelos para analizar datos, generar respuestas o realizar predicciones.
El objetivo de ADAspace es distribuir ambas funciones entre miles de plataformas conectadas mediante enlaces láser, de manera que puedan intercambiar información y compartir recursos de procesamiento. De acuerdo con el cronograma difundido por la compañía y recogido por el medio chino The Paper, la primera gran meta consiste en alcanzar una red de aproximadamente 1.000 satélites hacia 2030, mientras que el despliegue completo de los 2.800 equipos está proyectado para 2035.
Espacio Tech ya había abordado el desarrollo de Star Compute y sus posibles aplicaciones dentro de la inteligencia artificial espacial, especialmente por su potencial para permitir que los satélites procesen información y coordinen operaciones con mayor autonomía.
La diferencia frente a un satélite tradicional es que estas plataformas no estarían limitadas a recopilar información y transmitirla a estaciones terrestres. La intención es realizar parte del trabajo informático directamente en el espacio, reduciendo la necesidad de enviar grandes volúmenes de datos para su procesamiento posterior.
Refrigeración de 10.000 vatios y comunicaciones láser: las pruebas de la nueva tanda
Los ocho satélites incorporados en octubre transportan sistemas de computación de alto rendimiento, equipos de comunicación láser y cámaras capaces de operar con poca luz. Sin embargo, uno de los desafíos más importantes estará en la gestión del calor generado por los procesadores. ADAspace anunció que utilizará esta segunda tanda para verificar circuitos de refrigeración líquida de una categoría de 10.000 vatios, junto con grandes superficies desplegables destinadas a disipar calor mediante radiación.

El problema es que, a diferencia de los centros de datos terrestres, los equipos espaciales no pueden utilizar el aire exterior para enfriar sus componentes. El calor debe trasladarse hacia superficies capaces de emitirlo al espacio, una dificultad que crece cuando se incorporan procesadores de alta potencia. Las nuevas unidades también permitirán experimentar con comunicaciones láser de alta velocidad entre satélites y estaciones terrestres, además de ensayar el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial directamente en órbita.
Por ahora, la llegada de los vehículos a sus órbitas no significa que esas capacidades ya hayan sido demostradas. La compañía deberá realizar las pruebas y publicar sus resultados para determinar si las tecnologías funcionan en las condiciones previstas.
China amplía su infraestructura orbital mientras otras empresas estudian llevar centros de datos al espacio
El proyecto de ADAspace forma parte de una tendencia tecnológica que también comenzó a despertar el interés de grandes empresas occidentales. En diciembre de 2025, Espacio Tech informó sobre el Proyecto Suncatcher de Google, una iniciativa que contempla probar satélites equipados con procesadores especializados en inteligencia artificial, alimentados por energía solar y conectados mediante comunicaciones láser.
Aunque ambos proyectos investigan la posibilidad de trasladar capacidad informática al espacio, todavía tienen escalas y calendarios diferentes. Google planteó una misión experimental con dos satélites para 2027, mientras que ADAspace ya efectuó dos lanzamientos para su programa de computación orbital. China también viene desarrollando satélites que procesan información a bordo para aplicaciones de observación terrestre. En agosto, el país lanzó dos equipos Oriental Smart Eye capaces de analizar imágenes mediante inteligencia artificial, una aplicación distinta, pero vinculada al mismo objetivo de reducir la dependencia del procesamiento terrestre.
En el caso de Star Compute, el desafío será pasar de estos primeros despliegues experimentales a una red de computación distribuida que pueda operar de manera coordinada y sostenida. ADAspace prevé lanzar una tercera tanda de satélites antes de finalizar 2026. Sus resultados, junto con los ensayos de refrigeración, comunicaciones láser y procesamiento de IA de las unidades recién incorporadas, permitirán evaluar cuánto ha avanzado realmente el proyecto hacia la infraestructura de 2.800 satélites que pretende construir.
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