El proyecto de Presupuesto 2027 destina $10.901 millones (US$ 5,9 millones) al programa de Investigación y Desarrollo de Medios de Acceso al Espacio de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). La partida comprende el desarrollo del cohete Tronador, sus sistemas de propulsión y control y la infraestructura necesaria para fabricarlos, ensayarlos y lanzarlos desde territorio argentino.

Aunque se trata de una de las capacidades más estratégicas del Plan Espacial Nacional, el acceso al espacio recibirá menos del 6% del presupuesto total de la CONAE. La mayor parte del dinero estará destinada a maquinaria y equipos, pero el documento no identifica objetivos, ensayos o lanzamientos concretos para 2027.
¿Cómo se divide el presupuesto de la CONAE?
La agencia espacial argentina contará con un presupuesto total de $194.169 millones (US$ 105,1 millones) durante 2027. Ese dinero se divide en tres grandes programas.
Las Actividades Centrales, donde se concentran la administración y los gastos de personal, contarán con $19.480 millones (US$ 10,5 millones). La Generación de Ciclos de Información Espacial Completos, que reúne las misiones satelitales, las estaciones terrenas y los servicios de información espacial, recibirá $163.788 millones (US$ 88,6 millones). Finalmente, el programa de acceso al espacio tendrá $10.901 millones (US$ 5,9 millones).
Así, por cada $100 asignados a la CONAE, alrededor de $84 estarán destinados al segmento satelital y menos de $6 al desarrollo de lanzadores.

¿Qué significa tener acceso propio al espacio y cuánto le destina el presupuesto?
Que un país tenga capacidades de acceso al espacio implica que tenga cohetes propios para colocar satélites en órbita. No se trata solamente de construir un cohete, sino de dominar todas las tecnologías y la infraestructura necesarias para completar una misión. Esto incluye sistemas de propulsión, estructuras, navegación, guiado y control, bancos de ensayo, instalaciones de fabricación e integración y una base desde donde realizar los lanzamientos.
La partida está integrada dentro del Proyecto Inyector Satelital para Cargas Útiles Livianas (ISCUL). Su objetivo es desarrollar una familia de vehículos lanzadores encabezada por Tronador II y Tronador III, para colocar satélites de entre 500 y 750 kg en órbitas polares de 600 kilómetros de altura. El programa también comprende la construcción de instalaciones para ensayos de propulsión, fabricación e integración de los vehículos y futuras bases de lanzamiento.
De los $10.901 millones previstos para el programa, $7.810 millones (US$ 4,2 millones), cerca del 72% de la partida, estarán destinados a maquinaria y equipos.
Otros $2.601 millones (US$ 1,4 millones) se utilizarán para servicios no personales. Allí se incluyen $2.000 millones (US$ 1,1 millones) en servicios técnicos y profesionales, $501 millones (US$ 271.000) en mantenimiento y reparaciones y $100 millones (US$ 54.000) en servicios comerciales y financieros.
Finalmente, $490 millones (US$ 265.000) se destinarán a bienes de consumo, entre ellos productos químicos, combustibles, lubricantes, productos metálicos y otros insumos.
Así, por cada $100 del programa, $72 se utilizarán en maquinaria y equipos, $24 en servicios especializados y $4 en materiales de consumo.

Un presupuesto sin objetivos operativos identificados
El elevado peso de la compra de equipos indicaría que el programa conservaría una orientación tecnológica y de desarrollo. Sin embargo, el documento no establece qué componentes se fabricarán ni ensayarán. Tampoco identifica cuánto dinero corresponde a cada versión del Tronador o qué parte será utilizada en bancos de prueba, instalaciones industriales o infraestructura de lanzamiento.
Esta falta de definiciones adquiere especial relevancia porque, pese a su inclusión en el Presupuesto 2027, el programa argentino de acceso al espacio permanece paralizado desde fines de 2025. Fuentes vinculadas con VENG, principal contratista del proyecto, señalaron que la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología comunicó en diciembre de 2025 que el programa «había dejado de ser una prioridad». La decisión no fue confirmada oficialmente, aunque coincide con la renuncia de gran parte del equipo de propulsión, uno de los núcleos técnicos más importantes del Tronador, lo que resulta consistente con un escenario de suspensión y pérdida de capacidades.
A eso se suma que el Presupuesto 2026 había asignado $1.271 millones (US$ 893.000) al programa de acceso al espacio, pero esa partida nunca se ejecutó. De hecho, el presupuesto general de VENG fue aprobado recién en septiembre de 2026, cuando ya habían transcurrido nueve meses del ejercicio, y aún no fue devengado.
Así, los $10.901 millones previstos para 2027, equivalentes al 5,6% del presupuesto de la CONAE, representan una asignación acotada y todavía carecen de objetivos operativos verificables. La partida permite identificar una intención de sostener el programa ISCUL, pero no garantiza su reactivación. La experiencia reciente demuestra que la inclusión de recursos en el presupuesto no implica necesariamente su ejecución ni su traducción en avances concretos.
Nota: Las conversiones fueron realizadas con el tipo de cambio de $1.847,60 por dólar previsto para diciembre de 2027 en el proyecto de presupuesto.
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