La Fuerza Aérea de EE.UU. ordenó adelantar el reemplazo del MQ-9 Reaper con un nuevo dron de US$ 10 millones

La Fuerza Aérea de EE.UU. ordenó adelantar el reemplazo del MQ-9 Reaper con el Massed Modular Aircraft (MMA), un nuevo dron de US$ 10 millones.

La Fuerza Aérea de EE.UU. ordenó adelantar el reemplazo del MQ-9 Reaper con el Massed Modular Aircraft (MMA), un nuevo dron de US$ 10 millones.

La Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF) ordenó adelantar el desarrollo del Massed Modular Aircraft (MMA), el programa destinado a crear una nueva generación de drones para asumir parte de las misiones que hoy cumple el MQ-9A Reaper. La decisión fue tomada por el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, y modifica el cronograma previsto para llevar el sistema a capacidad operativa. Al mismo tiempo, la Fuerza Aérea estableció como referencia un costo de US$ 10 millones por dron, una cifra muy inferior a la de un MQ-9 equipado para combate, que suele superar los US$ 30 millones.

La Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF) ordenó adelantar el desarrollo del Massed Modular Aircraft (MMA), el programa destinado a crear una nueva generación de drones para asumir parte de las misiones que hoy cumple el MQ-9A Reaper.

El programa Massed Modular Aircraft contemplaba alcanzar una capacidad operativa inicial de 20 aeronaves durante el año fiscal 2031, pero la nueva orden obliga a reducir esos plazos. La Fuerza Aérea estudia adelantar esa meta unos dos años, aunque todavía no definió una nueva fecha. El cambio responde a la necesidad de disponer de más aeronaves no tripuladas, producirlas en mayor cantidad y reducir el impacto operativo y económico que supone perder plataformas de alto valor en zonas protegidas por defensas aéreas modernas.

Características técnicas y requerimientos del MMA

El MMA será un dron de gran autonomía y carga útil, pero que estará diseñado desde el inicio con una lógica diferente a la del MQ-9. Los requisitos establecen una capacidad de carga de al menos 2.800 libras, unos 1.270 kg, y un radio de combate mínimo de 2.300 millas náuticas, unos 4.260 km, sin necesidad de reabastecimiento.

Para vuelos de traslado deberá alcanzar hasta 8.000 millas náuticas, o 14.800 km. También deberá superar los 200 nudos de velocidad, unos 370 km por hora, y operar desde pistas de alrededor de 1.830 metros o menos, incluso desde superficies preparadas o semipreparadas.

La aeronave también deberá disponer de capacidad eléctrica y de refrigeración suficiente para integrar diferentes cargas de misión. Bajo el concepto de «modular«, el objetivo es utilizar una misma plataforma para tareas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, ataque, guerra electrónica, comunicaciones o transporte de sensores especializados.

La idea es desarrollar una aeronave lo suficientemente genérica como para poder adecuarla a distintas misiones. En lugar de desarrollar variantes completamente distintas para cada función, el MMA utilizará una arquitectura abierta que permita instalar o reemplazar equipos con mayor rapidez. Ese enfoque también deberá facilitar futuras actualizaciones sin modificar toda la aeronave.

Otro de los elementos centrales exigidos por la Fuerza Aérea es la autonomía: un mismo operador deberá poder controlar varias aeronaves para reducir la cantidad de personal necesaria para desplegar formaciones numerosas. Los drones deberán además mantener funciones básicas de operación incluso con comunicaciones degradadas, entre ellas rodaje, despegue, aterrizaje o desvío hacia otra base. El sistema utilizará enlaces satelitales y redes de comunicación distribuidas para mantener la conexión entre aeronaves y estaciones de control.

Una aeronave más barata y fácil de desarrollar

El objetivo de costo también marca una diferencia importante frente al MQ-9. Un Reaper completamente equipado supera fácilmente los US$ 30 millones según los sensores, sistemas de comunicaciones y armamento instalados. El MMA, en cambio, tiene como referencia unos US$ 10 millones por vehículo antes de incorporar parte de esas cargas de misión. La intención es poder fabricar una flota más numerosa sin concentrar una cantidad excesiva de recursos en cada aeronave individual.

La Fuerza Aérea también pretende reducir los tiempos de desarrollo utilizando tecnologías maduras. Los requisitos prevén que las empresas seleccionadas lleguen a ensayos de vuelo de prototipos a escala completa dentro de los 21 meses posteriores a la adjudicación. El concepto contempla además mantener a varios fabricantes dentro del programa, permitiendo introducir sucesivas versiones y mejoras sin depender de un único diseño durante décadas.

General Atomics, fabricante del MQ-9 Reaper, ya confirmó su participación con una propuesta denominada Wildfire. La empresa no reveló todavía todas sus características, pero competirá dentro de un programa que podría alcanzar una flota de al menos 180 aeronaves.

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