La misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA) se encuentra en la etapa final de su viaje hacia Didymos y Dimorphos, el sistema binario de asteroides utilizado en 2022 para realizar la primera prueba de desvío de un cuerpo celeste. La nave completó en 2026 una maniobra de espacio profundo que la dejó encaminada hacia su encuentro, previsto para noviembre. Allí estudiará en detalle qué ocurrió cuando la misión DART de NASA impactó deliberadamente contra Dimorphos y modificó su órbita.
DART, el primer ensayo de un impacto cinético para defensa planetaria
DART fue la primera misión espacial que intentó modificar intencionalmente la órbita de un asteroide, para probar una estrategia de protección planetaria. La idea era que si un cuerpo celeste se aproximaba hacia nuestro planeta, desde la Tierra se podría lanzar una nave que impacte directamente con la amenaza para desviar su trayectoria y evitar la colisión. De esta manera, DART demostró que el principio básico del impacto cinético podía utilizarse como técnica de defensa planetaria.
Didymos es el cuerpo principal del sistema binario, y es un asteroide de unos 780 metros de diámetro. Dimorphos, por su parte, tiene unos 150 metros de diámetro y orbita alrededor de Didymos como si fuese una pequeña luna, con una separación entre ambos de 1,2 km. A su vez, todo el sistema Didymos-Dimorphos orbita alrededor del Sol con una trayectoria que cruza la región orbital de la Tierra y se extiende más allá de la órbita de Marte.
El 26 de septiembre de 2022, la nave de aproximadamente 500 kg chocó contra Dimorphos a unos 6,1 kilómetros por segundo. Antes del impacto, el pequeño asteroide tardaba 11 horas y 55 minutos en completar una vuelta alrededor de Didymos. Después, ese período se redujo aproximadamente 32 minutos, hasta unas 11 horas y 23 minutos.
Hera, al rescate para observar los resultados
De esta manera, el experimento de la NASA confirmó que un impacto cinético puede alterar de manera medible la trayectoria de un asteroide. Sin embargo, las observaciones desde la Tierra no permiten reconstruir con precisión todos los procesos físicos que determinaron el resultado.
Ese es el trabajo de Hera. La nave deberá determinar la masa de Dimorphos, reconstruir su forma, estudiar su superficie, medir las propiedades del material y analizar la estructura producida por el impacto. Estos datos son fundamentales porque la eficiencia de una desviación no depende únicamente de la masa y velocidad del vehículo que golpea al asteroide. También depende de cómo está construido el propio cuerpo: un objeto compacto responde de manera diferente a un agregado poroso de rocas y polvo. Además, el material expulsado durante el impacto genera un efecto adicional de reacción que puede incrementar el cambio de velocidad.
La idea de conocer todas esas propiedades es poder extrapolar, en un futuro, el resultado de DART a otro asteroide potencialmente peligroso.
Hera lleva un conjunto de instrumentos para resolver esas incógnitas. Sus cámaras realizarán cartografía visual, y un telémetro láser medirá la distancia a la superficie con una precisión mejor que un metro. En paralelo, el Thermal Infrared Imager estudiará temperaturas para inferir rugosidad, tamaño de partículas y porosidad. Y, finalmnte, el HyperScout H observará en 25 bandas visibles e infrarrojas cercanas para analizar la composición mineral.
La nave deberá además operar de manera autónoma en un entorno de gravedad extremadamente débil, utilizando capacidades de navegación comparables con las de un vehículo autónomo terrestre para desplazarse con seguridad alrededor de dos pequeños cuerpos.
La misión ampliará esas observaciones mediante dos CubeSats, Milani y Juventas, que se desplegarán una vez que Hera se encuentre en el sistema. Milani estudiará la composición mineral y el polvo alrededor de los asteroides. Juventas irá un paso más allá, y utilizará el radar JURA para realizar el primer sondeo del interior de un asteroide, enviando señales capaces de penetrar hasta unos 100 metros en Dimorphos y reconstruir su estructura interna. Al final de su misión intentará posarse sobre la superficie y utilizará el gravímetro GRASS para realizar mediciones directas en ese entorno de microgravedad.
Un largo camino hacia el objetivo
Hera se lanzó el 7 de octubre de 2024 y realizó una asistencia gravitatoria en Marte en marzo de 2025. En febrero de 2026 ejecutó la segunda de sus grandes maniobras de espacio profundo, y en marzo la ESA confirmó que se encontraba correctamente encaminada hacia el sistema Didymos. El encuentro abrirá una campaña científica que se extenderá entre 2026 y 2027.
La misión completa así un experimento que comenzó años antes de su lanzamiento. DART proporcionó el impacto y las observaciones desde la Tierra demostraron que la órbita había cambiado, y ahora Hera deberá explicar por qué cambió exactamente en esa magnitud. En la práctica de defensa planetaria, desviar un asteroide real requeriría calcular con anticipación cuánto cambiará su trayectoria después de una intervención.
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