La NASA ya se encuentra en la cuenta regresiva para enviar al nuevo telescopio espacial Nancy Grace Roman al espacio: despegará dentro de 4 días a bordo de un cohete Falcon Heavy. Con un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del observatorio Hubble, estudiará la materia y energía oscura, los exoplanetas y la evolución de las galaxias.

La astronomía está a punto de sumar una nueva forma de mirar el universo. El telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA tiene previsto despegar el 30 de agosto de 2026 a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del
Centro Espacial Kennedy, en Florida.
La misión ya se encuentra en la recta final. El observatorio llegó al Centro Espacial Kennedy el 21 de junio y durante las últimas semanas atravesó distintas tareas de inspección, pruebas y acondicionamiento. NASA también completó recientemente la carga del combustible que utilizará Roman para realizar las maniobras necesarias después del lanzamiento y todos los ensayos previos al despegue.
Roman será uno de los grandes observatorios espaciales de la agencia espacial estadounidense para las próximas décadas, pero su importancia no está en reemplazar al Hubble o al James Webb. Su principal diferencia estará en la escala: podrá observar enormes regiones del cielo de manera mucho más rápida, combinando un amplio campo de visión con una sensibilidad capaz de estudiar objetos extremadamente distantes.
Un telescopio diseñado para mirar mucho más cielo
El telescopio espacial Hubble revolucionó la astronomía con imágenes de una precisión extraordinaria. El James Webb, por su parte, permitió observar el universo en longitudes de onda infrarrojas con una sensibilidad sin precedentes. Roman llegará con una estrategia diferente.
Su campo de visión será al menos 100 veces más amplio que el de Hubble y, según NASA, podrá realizar relevamientos del cielo hasta 1.000 veces más rápido manteniendo una sensibilidad y una resolución infrarroja comparables en determinados tipos de observaciones.
La diferencia puede parecer técnica, pero cambia por completo la cantidad de universo que es posible estudiar. Mientras otros observatorios pueden concentrarse durante largos períodos en regiones pequeñas para obtener imágenes extremadamente detalladas, Roman podrá recorrer grandes extensiones del cielo y construir mapas mucho más amplios.
Durante su misión primaria, prevista para cinco años, el observatorio podría medir la luz procedente de hasta mil millones de galaxias. Esa enorme cantidad de datos permitirá estudiar cómo se distribuyen las galaxias, cómo evolucionaron a lo largo del tiempo y cómo la materia visible se relaciona con la estructura invisible del universo.

La energía oscura, uno de los grandes enigmas
Uno de los objetivos centrales de Roman será estudiar la energía oscura, el nombre que recibe el fenómeno asociado con la expansión acelerada del universo.
Las observaciones astronómicas muestran que el universo no solo se está expandiendo, sino que esa expansión se ha acelerado con el tiempo. La causa de esa aceleración sigue siendo uno de los principales problemas abiertos de la cosmología.
Roman no buscará simplemente «encontrar» la energía oscura, sino estudiar sus efectos a través de grandes relevamientos cosmológicos. Al observar enormes cantidades de galaxias y supernovas y analizar cómo se distribuye la materia a diferentes distancias, los científicos podrán reconstruir cómo evolucionó la expansión del universo.
La misión también ayudará a estudiar la materia oscura, que no emite ni refleja luz de manera detectable, pero cuya presencia puede inferirse por su influencia gravitatoria. Al analizar cómo la gravedad desvía y distorsiona la luz de objetos lejanos, Roman podrá contribuir a construir mapas de la distribución de materia oscura a gran escala.
En conjunto, estas observaciones podrían ayudar a determinar si nuestro modelo actual del universo necesita ajustes o si existen fenómenos físicos que todavía no comprendemos.

Miles de exoplanetas y una nueva búsqueda de mundos
Roman también tendrá una misión importante en el estudio de los exoplanetas, los mundos que orbitan otras estrellas.
Una de sus principales estrategias será utilizar el método de microlente gravitacional. El fenómeno ocurre cuando la gravedad de una estrella o un planeta desvía y amplifica temporalmente la luz de una estrella que se encuentra detrás desde nuestra perspectiva. Esta técnica permite detectar planetas que son difíciles de encontrar mediante otros métodos y resulta especialmente útil para estudiar mundos alejados de sus estrellas.
NASA estima que Roman podría descubrir más de 1.000 nuevos exoplanetas mediante microlentes gravitacionales y contribuir a realizar un censo estadístico de los sistemas planetarios de nuestra galaxia.
Además, el observatorio llevará un instrumento coronográfico que funcionará como demostración tecnológica. El sistema permitirá bloquear parte de la luz de una estrella para intentar observar directamente objetos mucho más débiles que se encuentren a su alrededor, como exoplanetas y discos donde se forman nuevos mundos. No se trata solamente de sumar nombres a una lista. Una de las grandes preguntas será comprender qué tan comunes son determinados tipos de sistemas planetarios y cómo se comparan con el nuestro.

arcos rodeando el objeto masivo intermedio.
Una mirada al universo temprano y a los agujeros negros
El campo de observación de Roman también permitirá estudiar fenómenos que ocurrieron cuando el universo era mucho más joven.
Investigaciones recientes indican que el telescopio podría detectar agujeros negros supermasivos extremadamente distantes, incluidos algunos que existieron hace unos 11.000 millones de años. Una de las formas de encontrarlos será observar eventos en los que la intensa gravedad de un agujero negro destruye una estrella que se acerca demasiado, conocidos como eventos de disrupción de marea.
Estos fenómenos pueden producir un aumento temporal de brillo que permite detectarlos incluso a distancias enormes. Al reunir grandes cantidades de observaciones, Roman podría ayudar a comprender cómo surgieron y crecieron los agujeros negros supermasivos que hoy se encuentran en el centro de muchas galaxias.
Es otra consecuencia de su gran campo de visión: cuando se observa una porción mucho más amplia del cielo, aumenta también la posibilidad de encontrar fenómenos poco frecuentes que serían difíciles de detectar mediante observaciones dirigidas a regiones pequeñas.
¿Dónde estará el telescopio Roman?
Después de su lanzamiento, Roman viajará hasta el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, conocido como L2, ubicado a aproximadamente 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta.
En realidad, el telescopio no permanecerá estacionado exactamente en ese punto. Operará en una órbita alrededor de L2, desde donde tendrá condiciones favorables para observar el universo y mantener sus paneles solares orientados hacia el Sol. Esta ubicación también permitirá mantener a la Tierra y al Sol en posiciones relativamente favorables respecto de sus instrumentos, reduciendo las interferencias y facilitando una observación estable del cielo.
Antes de comenzar sus principales campañas científicas, Roman deberá atravesar un período de puesta en servicio de aproximadamente tres meses. Durante ese tiempo se comprobarán sus sistemas y se calibrarán sus instrumentos para preparar las primeras observaciones científicas.
Un nuevo mapa del universo
La llegada de Roman no significa que Hubble o James Webb hayan quedado atrás. Al contrario: los tres observatorios podrán complementarse.
Hubble continuará aportando observaciones de alta resolución en distintas longitudes de onda; Webb seguirá explorando el universo principalmente en el infrarrojo con una enorme capacidad para estudiar objetos muy débiles y distantes; Roman agregará algo diferente: una visión panorámica capaz de cubrir grandes áreas del cielo y generar enormes conjuntos de datos. Esa combinación puede ser especialmente poderosa. Roman podrá identificar grandes poblaciones de galaxias, estrellas y posibles exoplanetas, mientras que otros observatorios podrán estudiar algunos de esos objetivos con mayor detalle.
Su verdadero legado no será una única imagen icónica, sino una enorme cantidad de datos capaces de transformar múltiples áreas de la astronomía al mismo tiempo. Sus observaciones ayudarán a seleccionar objetivos para telescopios como James Webb, complementarán los relevamientos de Euclid y del Observatorio Vera C. Rubin, y ofrecerán una nueva perspectiva para estudiar la evolución del universo. En lugar de centrarse en un solo descubrimiento, Roman fue concebido para ampliar las herramientas con las que la astronomía explora el cosmos.
Tal vez te interese: La NASA completó con éxito el ensayo general de lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman













