Entró en la etapa de pruebas finales el observatorio europeo PLATO, que empleará 26 cámaras para buscar planetas similares a la Tierra

Representación conceptual del observatorio PLATO, que buscará planetas similares a la Tierra.

Representación conceptual del observatorio PLATO, que buscará planetas similares a la Tierra. Crédito: Agencia Espacial Europea (ESA).

La Agencia Espacial Europea (ESA) está llevando a cabo las pruebas finales de PLATO, un observatorio que buscará planetas como la Tierra alrededor de estrellas similares al Sol y determinará con gran precisión sus características. La nave ya completó ensayos en condiciones de vacío y temperaturas similares a las del espacio en el centro de pruebas de ESA. Su lanzamiento está actualmente previsto para marzo de 2027, a bordo de un cohete Ariane 6 desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa.

Imagen del observatorio PLATO luego de superar una serie de pruebas clave dentro de la cámara de pruebas Maxwell en ESTEC. Durante ese ensayo, la nave demostró que su equipo electrónico es apto para funcionar en el espacio. Crédito: Agencia Espacial Europea (ESA).

PLATO (PLAnetary Transits and Oscillations of stars) no será simplemente otro buscador de exoplanetas. Misiones de la agencia espacial estadounidense como Kepler demostraron que los planetas son comunes en nuestra galaxia, y el observatorio espacial TESS identificó numerosos candidatos alrededor de estrellas relativamente cercanas. En ese contexto, PLATO busca avanzar hacia una pregunta más precisa: ¿cuáles de esos sistemas contienen planetas rocosos comparables con la Tierra, qué tamaño tienen, qué edad poseen y en qué condiciones orbitan sus estrellas?

26 ojos europeos en el espacio

Plato es un observatorio espacial, cuya característica más destacada es su sistema óptico. En lugar de utilizar un único telescopio de gran tamaño, PLATO dispone de 26 cámaras orientadas de manera que sus campos de visión se combinan. Veinticuatro son cámaras normales destinadas a las observaciones científicas y dos son cámaras rápidas utilizadas para estrellas brillantes, navegación y guiado fino.

Cada cámara utiliza cuatro detectores CCD (Charge-Coupled Device) de unos 20 megapíxeles cada uno, que trabajarán a temperaturas inferiores a -65 °C para mantener la sensibilidad requerida. Los CCD son sensores electrónicos que convierten la luz en una señal eléctrica para formar una imagen. Para ello, cada detector recibe fotones y los convierte en electrones. Cuanta más luz recibe el píxel, mayor es la carga eléctrica acumulada. Al finalizar la exposición, esas cargas se leen y se transforman en valores digitales, permitiendo determinar con precisión cuánta luz llegó a cada punto del detector.

A partir de esta tecnología, la configuración permite observar simultáneamente una región muy amplia del cielo y mejorar la relación señal-ruido combinando información de múltiples cámaras.

Representación conceptual de los 26 «ojos» espaciales de PLATO.

El estudio de los tránsitos y el brillo de las estrellas

El método principal de estudio será el de tránsitos. Cuando un planeta pasa por delante de su estrella desde la perspectiva del observatorio, bloquea una pequeña fracción de su luz. PLATO medirá esas disminuciones de brillo de forma repetida. La profundidad del tránsito permite estimar el tamaño del planeta y el intervalo entre eventos revela su período orbital.

Para detectar mundos con órbitas comparables a la terrestre es necesario observar una misma región durante largos períodos, porque un planeta situado en la zona habitable puede tardar meses o aproximadamente un año en completar cada vuelta. Por eso algunas regiones serán observadas continuamente durante al menos dos años.

La segunda mitad del método está en las propias estrellas. PLATO medirá pequeñas oscilaciones en su brillo producidas por ondas que se propagan por su interior, una técnica denominada astrosismología. Esas “vibraciones” permiten estimar propiedades fundamentales de la estrella y, especialmente, su edad. Al combinar esa información con mediciones de masa obtenidas mediante observatorios terrestres, los científicos podrán calcular densidades y composiciones de los planetas. El objetivo es construir un catálogo de mundos caracterizados no sólo por su presencia, sino por su tamaño, masa, densidad y edad.

De camino a L2

PLATO tendrá una masa de lanzamiento cercana a 2.300 kilogramos y viajará hacia el punto de Lagrange Sol-Tierra L2, aproximadamente 1,5 millones de kilómetros detrás de la Tierra en dirección opuesta al Sol. Allí ingresará en una órbita de halo, un entorno térmico y observacional favorable para mantener largos períodos de observación.

Su misión nominal durará al menos cuatro años. Si encuentra planetas rocosos en la zona habitable de estrellas similares al Sol, esos mundos podrán convertirse en objetivos prioritarios para observatorios posteriores capaces de estudiar sus atmósferas con mayor detalle.

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