La NASA anunció el fracaso de la misión para salvar su telescopio espacial Swift: ¿Qué pasará con la nave espacial LINK que había ido al rescate?

El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA es un satélite que estudia las explosiones de rayos gamma, las explosiones más potentes del universo, y otros objetos y eventos cósmicos.

El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA es un satélite que estudia las explosiones de rayos gamma, las explosiones más potentes del universo, y otros objetos y eventos cósmicos. Crédito: NASA.

La NASA y la empresa biotecnológica e industrial Katalyst Space Technologies confirmaron oficialmente la cancelación del intento de captura y reimpulso del Observatorio Neil Gehrels Swift. Tras sufrir anomalías persistentes en sus sistemas de control de orientación, el satélite de rescate LINK no ejecutará el acoplamiento ni elevará la órbita del observatorio espacial, cuyo reingreso incontrolado a la atmósfera terrestre se prevé para antes de fin de año. La operación conjunta buscaba extender la vida útil del telescopio científico mediante tecnología de servicio en órbita de última generación, aprovechando un esquema de cooperación público-privada de alto riesgo y ritmo acelerado.

Después del lanzamiento, el equipo de Katalyst evaluó los principales sistemas de LINK, incluidos los conjuntos de sensores, navegación y energía, antes de acercarse a Swift. Cuando LINK haya asegurado Swift, disparó sus propios propulsores de iones para elevar lentamente la órbita del observatorio en el transcurso de varios meses.

El contexto de la misión y la aceleración del decaimiento orbital

El Observatorio Neil Gehrels Swift fue lanzado por la NASA en 2004 con el objetivo principal de estudiar los brotes de rayos gamma (GRB), considerados las explosiones más energéticas del universo. Al carecer de un sistema de propulsión propio, la nave dependía de su altitud inicial de 600 kilómetros para mantenerse operativa en la órbita baja terrestre (LEO). Sin embargo, el reciente incremento en la actividad solar expandió las capas superiores de la atmósfera, multiplicando el rozamiento atmosférico y reduciendo drásticamente la altitud del satélite hasta bordear los 340 kilómetros.

Para intentar salvaguardar el observatorio, la NASA adjudicó un contrato de servicio a la firma Katalyst Space Technologies para desarrollar, ensayar y desplegar el vehículo cazador LINK. Con una masa de 425 kilogramos y propulsión dedicada, la nave despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL desde el Atolón de Kwajalein. La arquitectura de la misión contemplaba un acoplamiento robótico sin precedentes sobre una estructura no diseñada originalmente para recibir servicios externos, con el fin de encender sus motores y elevar a Swift a una órbita segura.

Imagen de la nave Pegasus XL perteneciente al grupo Northrop Grumman.

Las causas técnicas que imposibilitaron el rescate de la nave

Las complicaciones operativas de LINK comenzaron pocas semanas después del lanzamiento, cuando la plataforma experimental experimentó una pérdida incontrolada de estabilidad angular en órbita. Aunque los equipos de ingenieros lograron reducir progresivamente la velocidad de rotación mediante parches de software y el uso de los actuadores residuales, el sistema sufrió fallas críticas en sus ruedas de reacción, desencadenadas por picos de temperatura en la electrónica de control tras reinicios automáticos del bus principal.

Dado que la precisión necesaria para realizar un acoplamiento robótico en órbita baja terrestre exige un margen de error nulo en la alineación, las fluctuaciones en el sistema de determinación y control de actitud (ADCS) obligaron a reconsiderar los márgenes de seguridad. Tras evaluar la degradación de los subsistemas y el acelerado consumo de tiempo frente a la pérdida de altitud constante de Swift, la NASA y Katalyst Space Technologies determinaron que la maniobra de captura directa implicaba un riesgo operativo inaceptable para ambas plataformas.

Pese a la cancelación del reimpulso, la misión de la nave LINK no ha concluido. El vehículo mantendrá sus operaciones en el espacio para ejecutar ensayos de operaciones de encuentro y proximidad (RPO) alrededor del propio telescopio Swift. Estas maniobras permitirán calibrar los sensores de navegación relativa, validar algoritmos de aproximación en tiempo real y caracterizar el comportamiento dinámico de naves objetivo sin propulsión en un entorno orbital real.

Los datos de ingeniería obtenidos durante estas pruebas servirán para consolidar una guía metodológica y estandarizada en el incipiente campo del mantenimiento satelital en órbita (ISAM). Aunque el telescopio Swift completará su ciclo operativo definitivo con un reingreso en la atmósfera, la demostración tecnológica de LINK aportará conocimientos valiosos para futuras misiones comerciales de rescate, mitigación de basura espacial y extensión de vida útil de activos científicos de alto valor.

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