Una inversión realizada por Google en SpaceX hace más de una década se convirtió en uno de los activos más valiosos de Alphabet. La empresa informó que al cierre del segundo trimestre de 2026 poseía 551,2 millones de acciones de SpaceX, que al precio registrado el 30 de junio tenían un valor de 94.200 millones de dólares. La cifra supera en más de 100 veces los cerca de 900 millones de dólares que Google invirtió en la compañía espacial en 2015 y convirtió a Alphabet en el mayor inversor institucional individual de SpaceX después de su salida a bolsa en junio.
La comparación muestra la magnitud de la transformación de SpaceX durante esos once años. En enero de 2015, Google y Fidelity Investments aportaron conjuntamente 1.000 millones de dólares a la compañía fundada por Elon Musk, en una ronda que entonces representaba el 8,3% de SpaceX y la valuaba en torno a 12.000 millones de dólares. Google aportó alrededor de 900 millones de dólares de ese total. El acuerdo tenía además una lógica estratégica, puesto que SpaceX buscaba financiar avances en transporte espacial, reutilización y fabricación de satélites y comenzaba a plantear una red global de comunicaciones desde la órbita.
En aquel momento la compañía ya operaba Falcon 9 y Dragon, pero todavía no había demostrado algunas de las tecnologías que posteriormente transformarían su negocio. El primer aterrizaje exitoso de una primera etapa de Falcon 9 llegaría recién a finales de ese mismo año. Durante la década siguiente, los lanzamientos reutilizables y el desarrollo de una gran constelación de telecomunicaciones terminarían modificando por completo la escala económica de la empresa.
Crecimiento de SpaceX, ganancia de Google
El incremento en la participación de Google se debe a la transformación de SpaceX desde una compañía de servicios de lanzamiento hasta una infraestructura espacial mucho más amplia. El cohete Falcon 9 introdujo una operación sistemática de primeras etapas reutilizables y permitió aumentar fuertemente la frecuencia de lanzamientos, mientras que la cápsula Dragon convirtió a la compañía en proveedor de transporte de carga y tripulación hacia la Estación Espacial Internacional (ISS).
A esa estructura se sumó Starlink, la red de comunicaciones construida mediante miles de satélites en órbita terrestre baja (LEO), y el desarrollo de Starship, un sistema de lanzamiento de gran capacidad diseñado para alcanzar una reutilización mucho más amplia que Falcon 9.
La estructura corporativa de SpaceX también cambió antes de su llegada al mercado público. Sus documentos regulatorios de 2026 describen una compañía que combina infraestructura espacial, conectividad y actividades vinculadas a inteligencia artificial, tras integrar también activos de xAI. La oferta pública de junio colocó más de 555 millones de acciones Clase A y llevó las acciones de SpaceX a cotizar bajo el símbolo SPCX, haciendo visible diariamente un valor que durante años solo podía estimarse a través de rondas privadas de financiación y operaciones entre accionistas.
Un cambio en el financiamiento de la industria espacial estadounidense
Cuando Google entró en SpaceX en 2015, el sector todavía dependía en gran medida de contratos gubernamentales y de un grupo limitado de empresas aeroespaciales tradicionales, mientras que las grandes inversiones privadas en compañías de lanzamiento eran menos habituales.
Once años después, SpaceX llegó al mercado bursátil tras convertirse en uno de los principales operadores mundiales de lanzamientos, desplegar su propia infraestructura satelital y atraer a algunos de los mayores administradores de capital. Reuters identifica a Fidelity, Gigafund, Baillie Gifford y BlackRock entre sus principales inversores institucionales, mientras que Elon Musk conserva una participación del 48,4% según una presentación regulatoria del 13 de agosto.
Para Alphabet, la inversión que comenzó con 900 millones de dólares permanece expuesta a las variaciones de la cotización y solo se transformaría plenamente en una ganancia de efectivo mediante una venta. Su valor actual, aun después del retroceso de las acciones desde finales de junio, sitúa aquella operación de 2015 entre las inversiones corporativas más rentables asociadas al crecimiento de la industria espacial comercial.
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