Científicos argentinos participan de una herramienta digital para medir la huella ambiental de cultivos

Científicos del CONICET en el Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECh, CONICET-UNSAM) participan de un proyecto internacional, denominado SUSTAINCrop, que busca diseñar y validar una herramienta digital para evaluar la huella ambiental de los cultivos utilizados en la industria de base biológica, tanto en América Latina como en Europa.

Científicos del CONICET en el Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECh, CONICET-UNSAM) participan de un proyecto internacional, denominado SUSTAINCrop, que busca diseñar y validar una herramienta digital para evaluar la huella ambiental de los cultivos utilizados en la industria de base biológica, tanto en América Latina como en Europa.

Investigadores argentinos pertenecientes al CONICET forman parte de SUSTAINCorp, un consorcio internacional financiado por el programa Horizon Europe de la Unión Europea, una iniciativa científica busca diseñar y validar un desarrollo tecnológico integral destinado a cuantificar el impacto ecológico de la producción vegetal para uso industrial en América Latina y Europa. El proyecto, liderado a nivel global por la consultora húngara INNOMINE, cuenta con la participación del Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECh, CONICETUNSAM), donde el investigador Oscar Ruiz coordina la red del grupo de Conocimiento Latinoamericano (LATAM), integrada también por la Universidad Autónoma de Bucaramanga y la Universidad de San Pablo de Guatemala. El objetivo principal radica en optimizar la bioeconomía mediante la toma de decisiones informada en toda la cadena de valor agronómica e industrial.

El investigador del CONICET Oscar Ruiz diserta en Bruselas, en la primera reunión del proyecto. Crédito: CONICET.

Plataforma digital y metodología de análisis del ciclo de vida

El núcleo del proyecto consiste en la creación de un conjunto de herramientas digitales conocido como TOOL KIT, diseñado para estimar con precisión las huellas ambientales de los cultivos agronómicos en condiciones de campo reales. Esta arquitectura de software procesará volúmenes masivos de datos georreferenciados, integrando variables clave como las propiedades del suelo, las características del clima, los patrones de uso de la tierra y los diversos sistemas de cultivo. A través de modelos matemáticos avanzados sustentados en registros históricos de producción, el sistema permitirá a técnicos y productores simular múltiples escenarios productivos para proyectar el consumo de recursos y el impacto ecológico antes del manejo agronómico.

Para garantizar la interoperabilidad y precisión del sistema, el equipo de investigación compilará métricas sobre volúmenes de comercialización y distribución geográfica en ambas regiones. La plataforma incorporará un panel interactivo de visualización junto con manuales de buenas prácticas agronómicas orientados a la sostenibilidad. Durante el plazo de ejecución establecido en 36 meses, la herramienta será sometida a rigurosos procesos de calibración y validación en ecosistemas, asegurando que los algoritmos de predicción ambiental respondan con fidelidad a la heterogeneidad de los suelos y climas presentes tanto en el continente europeo como en el territorio latinoamericano.

Innovación en la bioeconomía y transición hacia materias primas renovables

La investigación se enfoca de forma prioritaria en los cultivos de base biológica, que abarcan especies vegetales no destinadas al consumo humano directo, sino a la obtención de materia prima renovable para la fabricación de biomateriales, biocombustibles y productos químicos industriales. El desarrollo de estas alternativas agroindustriales resulta fundamental para sustituir progresivamente a los insumos derivados de recursos de origen fósil y mitigar la emisión de gases de efecto invernadero. No obstante, determinar el balance ecológico neto de estas cadenas requiere analizar de manera integral los insumos aplicados en la etapa agrícola para evitar la transferencia de cargas ambientales entre sectores.

En el marco regional conducido desde Argentina, los científicos evaluarán especies de alta relevancia productiva como maíz, soja, canola, girasol, algodón y caña de azúcar. En forma paralela, la contraparte europea estudiará especies adaptadas a sus latitudes, entre las que se destacan la colza, la remolacha azucarera y el cáñamo. Esta complementariedad se apoya en los antecedentes del proyecto previo ZALF (Leibniz Centre for Agricultural Landscape Research), enfocado en la producción biológica en tierras marginales, garantizando un enfoque riguroso respaldado por redes internacionales de investigación interdisciplinaria.

SustaiCrop tuvo su puntapie inicial con una primera reunión de trabajo en Bruselas. Crédito: CONICET.

Impacto en la toma de decisiones y gobernanza agrícola transregional

El despliegue de esta tecnología proporcionará métricas objetivas a agricultores, empresas agroindustriales y responsables políticos, facilitando la formulación de regulaciones ambientales basadas en evidencia científica sólida. Al contar con un instrumento unificado de medición de impactos ambientales, los diferentes actores de la cadena biológica podrán certificar la sostenibilidad de sus procesos productivos y acceder a mercados internacionales con mayores exigencias ecológicas. La transparencia en los datos permitirá reducir la incertidumbre técnica y promoverá esquemas de incentivos económicos vinculados a la adopción de prácticas de conservación del suelo y gestión eficiente del agua.

Asimismo, la estructura participativa del proyecto fortalece la cooperación bi-regional mediante la transferencia directa de conocimiento entre la Unión Europea y los países latinoamericanos participantes. A través del INTECh, se busca articular una red institucional que vincule al sector académico local con los centros de desarrollo de América Latina, asegurando que los modelos digitales reflejen la realidad de los sistemas productivos locales. Esta integración científica promueve el avance hacia un modelo de desarrollo donde la productividad agrícola y la preservación de los recursos naturales se potencien mediante el uso de tecnologías digitales de acceso abierto.

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