Jared Isaacman, administrador de la NASA, volvió a poner sobre la mesa el cambio profundo en el programa lunar Artemis. Isaacman confirmó que elementos como la estación lunar Gateway, que durante años parecían fundamentales para el regreso de Estados Unidos a la Luna, ya no forman parte de los planes inmediatos de la agencia. Al comentar recientemente un análisis sobre la arquitectura lunar estadounidense, el administrador sostuvo que la información ya había quedado desactualizada y dejó dos definiciones particularmente importantes: la órbita Near-Rectilinear Halo Orbit (NRHO) quedó fuera del esquema actual y la estación lunar Gateway se encuentra en una pausa por tiempo indefinido. Las declaraciones reflejan una discusión mucho más amplia dentro de la NASA sobre cómo simplificar las futuras misiones, reducir riesgos para las tripulaciones y acelerar el regreso de astronautas a la superficie lunar.
La discusión adquirió todavía más importancia después de Artemis II, la misión que en abril llevó nuevamente seres humanos alrededor de la Luna a bordo de la nave Orion. Con aquella prueba completada, la NASA se encuentra ahora preparando Artemis III para 2027, pero esa misión ya no intentará aterrizar astronautas sobre la superficie lunar: será utilizada principalmente para ensayar en órbita terrestre los encuentros y acoplamientos de Orion con vehículos desarrollados por SpaceX y Blue Origin. El primer nuevo alunizaje tripulado estadounidense fue desplazado a Artemis IV, actualmente previsto para 2028.
Isaacman pone en duda una arquitectura que la NASA desarrolló durante años
La declaración de Isaacman resulta significativa porque la NRHO fue durante años uno de los pilares de la arquitectura original de Artemis. Se trata de una órbita lunar muy elíptica que permite pasar relativamente cerca del polo sur de la Luna en una parte de su trayectoria y alejarse decenas de miles de kilómetros durante otra. La NASA había elegido esta órbita para instalar allí Gateway, una pequeña estación espacial que debía funcionar como punto de encuentro entre Orion y los módulos destinados a descender hasta la superficie.
El esquema de Gateway comenzaba con el Space Launch System (SLS), que debía lanzar a Orion desde la Tierra. La nave viajaría hasta las proximidades de la Luna y se encontraría con Gateway en NRHO. Desde allí, algunos astronautas pasarían a un módulo lunar —como Starship HLS de SpaceX o Blue Moon de Blue Origin— para descender hasta la superficie y regresar posteriormente a la estación. Orion quedaría esperando a la tripulación para iniciar finalmente el viaje de vuelta hacia la Tierra.
Pero esta arquitectura agregaba etapas, encuentros orbitales y restricciones operativas a cada misión. Y, según dejó ahora en claro Isaacman, la NASA ya no considera necesario mantenerla como base obligatoria del programa.
El administrador fue particularmente explícito al responder a una publicación en la red social X que describía la arquitectura anterior, y señaló que el artículo estaba bien, pero que ya había quedado desactualizado. Luego aseguró que NRHO había desaparecido “por todas las razones obvias” y que Gateway estaba en unas “vacaciones indefinidas”, mientras parte del hardware desarrollado para la estación podría encontrar nuevos usos dentro de la futura infraestructura lunar.
¿Por qué la NASA quiere abandonar NRHO?
Más allá de la discusión presupuestaria, uno de los principales cuestionamientos para abandonar NRHO está relacionado con la seguridad y flexibilidad operacional de las misiones.
La órbita NRHO tiene ventajas importantes para mantener una estación alrededor de la Luna y proporcionar acceso a las regiones polares, pero también impone restricciones. Debido a su geometría y a su período orbital, una tripulación que estuviera sobre la superficie lunar no necesariamente podría despegar en cualquier momento y encontrarse inmediatamente con Orion.
El propio Victor Glover, piloto de Artemis II, planteó públicamente este problema en julio. Durante una discusión sobre las futuras misiones lunares, puso como ejemplo una emergencia médica ocurrida poco después de un alunizaje en el polo sur. Bajo determinada arquitectura basada en NRHO, explicó, una tripulación podría tener que esperar varios días antes de disponer de la oportunidad adecuada para abandonar la superficie y encontrarse con el vehículo que debe llevarla de regreso a la Tierra. Glover sostuvo por ese motivo que NASA debería analizar alternativas más simples e incluso considerar inicialmente regiones lunares más próximas al ecuador.
La propuesta introduce otro debate que comienza a tomar fuerza dentro del programa: qué es prioritario para el primer alunizaje de Artemis. Durante años, NASA presentó al polo sur como el destino central debido a su interés científico y, especialmente, a la posible presencia de depósitos de hielo de agua en regiones permanentemente sombreadas. Pero llegar rápidamente a esa zona implica aceptar una misión considerablemente más compleja que un descenso en latitudes menos extremas.
SpaceX también propone eliminar el paso por NRHO
El cambio de postura de NASA coincide además con una propuesta de SpaceX que modificaría sustancialmente la manera en que Orion y Starship participarían de Artemis IV.
La compañía planteó que Starship se encuentre con Orion primero en órbita terrestre, en lugar de esperar a la cápsula alrededor de la Luna. Una vez acoplados, Starship realizaría junto con Orion la maniobra necesaria para dirigirse al entorno lunar. El esquema permitiría utilizar una trayectoria más directa y reduciría la cantidad de propelente que Starship necesitaría acumular previamente mediante múltiples lanzamientos de reabastecimiento.
La diferencia más importante aparece durante la misión en la superficie. Según la explicación presentada por SpaceX en junio, la arquitectura revisada permitiría ofrecer oportunidades de aborto mucho más frecuentes para abandonar la Luna, en lugar de quedar condicionados por los momentos específicos en los que el módulo lunar puede encontrarse con Orion en NRHO. La compañía considera que esto no solamente mejora la seguridad de la tripulación, sino que también reduce el riesgo general del cronograma.
Nada de esto significa que Orion o SLS hayan dejado de formar parte de Artemis. Por el contrario, la arquitectura anunciada por NASA mantiene ambos sistemas: Artemis III volverá a lanzar astronautas utilizando SLS y Orion y servirá precisamente para demostrar las maniobras de encuentro y acoplamiento con los vehículos comerciales que posteriormente deberán participar del alunizaje. NASA explicó que esta misión buscará comprobar conjuntamente sistemas de soporte vital, comunicaciones y propulsión antes de intentar el descenso lunar en Artemis IV.
Gateway pasa de pieza central a proyecto en suspenso
La gran perjudicada por esta reorganización es Gateway. Durante años, NASA y sus socios internacionales desarrollaron la estación como uno de los elementos centrales de una presencia humana sostenida alrededor de la Luna. El proyecto contempla módulos estadounidenses y aportes de Europa, Japón y Canadá, y originalmente debía comenzar a ensamblarse en la órbita NRHO antes de convertirse en punto de apoyo para varias misiones Artemis.
Las palabras de Isaacman muestran que ese papel dejó de ser prioritario. Su descripción de Gateway como un proyecto en “vacaciones indefinidas” no implica necesariamente que todo el hardware construido vaya a descartarse. Por el contrario, el administrador indicó que algunos de esos componentes podrían terminar llegando a la Luna mediante otras demostraciones o incorporarse de otra manera a la infraestructura que Estados Unidos pretende desarrollar alrededor y sobre el satélite.
El giro responde a una filosofía que Isaacman viene impulsando desde que asumió la conducción de NASA: volar con mayor frecuencia, reducir cambios innecesarios entre misiones y avanzar mediante pasos progresivos antes de asumir objetivos más complejos. Cuando la agencia anunció en febrero la reformulación de Artemis, el administrador sostuvo que era necesario estandarizar las configuraciones, aumentar el ritmo de vuelos y avanzar de manera más rápida frente a la creciente competencia internacional en exploración lunar.
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