No siempre que se hable de exploración espacial es necesario referirse a la NASA o SpaceX. ACEMA, a partir de la cohetería experimental, plantea un ejemplo de qué etapas existen en el camino y qué escala puede construir argentina en el ámbito espacial.
Los satélites y cohetes también comienzan desde la práctica, donde el desarrollo espacial va tomando forma desde la academia. Así, el Desafío Argentino de Cohetería Experimental (DACE) plantea la importancia de la etapa formativa para consolidar un camino que recorrer.
De esta manera, el paso intermedio entre la teoría, la academia y la investigación en el campo empieza a darle forma al diseño y planificación de un cohete. Por ello, los estudiantes e interesados de las universidades vinculadas con ACEMA, a través de DACE, pudieron ejecutar sus proyectos y consolidar pasos que los acerquen y ubiquen en la industria espacial.
Más allá del cohete: la búsqueda y la planificación
No se trata solamente de poner en vuelo un cohete. La cohetería experimental abarca un proceso integral que primero pone el foco en el por qué y para qué. Al definir el objetivo, se calculan las etapas de vuelo, la importancia de la altura, el tiempo, la recuperación y, de esta manera, se ejecuta la estructura según lo buscado.
Así, la validación de componentes y materiales responde a una búsqueda concreta y puede variar según el objetivo final. Cada sistema electrónico y sus resultados son evaluados con la mirada puesta en el funcionamiento del proceso integral.

Uno de los integrantes del equipo Austral Aerospace Team, responsable técnico, sintetizó de la experiencia que “poder lanzar es una primera piedra para seguir avanzando”. La cohetería experimental, desde las palabras de los participantes, fomenta “la inventiva de encontrar soluciones a un problema a través de creatividad, diseño y rediseños, iteraciones de un vector que ya fue exitoso”.
Por eso, más que el resultado final, en DACE se puso el foco en la construcción y planificación. La cohetería experimental significó el diseño de un motor, la búsqueda de un objetivo y un por qué poner el cohete en vuelo.
Gustavo Rip, presidente de ACEMA, destacó para Espacio Tech en DACE: “en un vector experimental actúan las mismas escalas que en un satélite”. Por lo que, diferenciando las escalas, cada proyecto aplicó principios de ingeniería replicables en otras instancias.
No solo es una herramienta para la práctica en la academia. “Acercamos a los estudiantes a algo que creen imposible”, relevó Gustavo. Es la prueba de que el espacio está mucho más cerca de lo pensado.
ACEMA y la comunidad de la cohetería experimental
El rol que toma ACEMA en el ecosistema espacial argentino es simplificar procesos y fomentar la conexión de la teoría con la práctica. A través de eventos como DACE, conceptos como estabilidad aerodinámica, telemetría y sistemas de recuperación pasan del papel a la experiencia real.
Estudiantes, docentes, ingenieros y aficionados trabajan en conjunto, intercambiando ideas y experiencias. A fin de cuentas, tanto con jornadas de lanzamiento como con competencias estandarizadas, los espacios nuclean a las personas y articulan posibles oportunidades dentro del ecosistema.
En estos acercamientos, además, se toma mayor dimensión y valoración de las fortalezas y debilidades de la industria. Uno de los participantes, Juan Villalba, como estudiante de Ingeniería de Sistemas Espaciales de la UNSAM destacó que el ecosistema argentino cuenta “con un gran potencial, especialmente en el capital humano en las áreas de ciencia y tecnología”.

Desde su lugar, tras la participación en DACE, buscará “contribuir al entorno espacial argentino”. No solo se construye, sino que se fortalece el vínculo con la propia capacidad nacional.
DACE, sintetiza Gustavo Rip, “acerca a los equipos universitarios a las ciencias e ingeniería espacial”. Prepara a los interesados para competencias internacionales, define sus áreas de estudio y crea un puente entre la etapa formativa con la inserción laboral en el ecosistema espacial.
En estos entornos la exploración espacial está mucho más al alcance de la mano. Así, cuando un alumno programa su primer vuelo o diseña un fuselaje, está dando sus primeros pasos en la investigación espacial.
El enlace de la cohetería experimental a la industria nacional
De DACE a otras competencias como CANSAT, de Argentina a la región. La cohetería experimental revela la posibilidad de participar activamente del desarrollo espacial con prácticas reales y recursos alcanzables.

Pero ojo, no reemplaza a los grandes programas nacionales como el Tronador, ni a las misiones científicas de gran escala. Tampoco prescinde del apoyo de empresas como CONAE o VENG. Ofrece un complemento y una escala para fomentar el interés y el desarrollo, con experiencias que dejarán potenciales profesionales más sólidos para potenciar estos grandes proyectos nacionales.
Mientras “muchos piensan que para dedicarse tenían que ir a la NASA o SpaceX”, el presidente de ACEMA valoró a estas empresas y otras startups, además del rol, por ejemplo, de Noel De Castro como cara visible del ecosistema espacial.
Así, esta masa crítica de interesados, nucleada en torno a DACE en este caso ya demuestra el éxito de ACEMA en la consolidación de esta comunidad. Pero, sobre todo, plantea el desafío de seguir fomentando la industria nacional para que todos los interesados encuentren su lugar en el ecosistema espacial argentino.
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