De SABIA-Mar al X-BAT: la agenda que marcó la semana en espacio y tecnología

De SABIA-Mar al X-BAT: la agenda que marcó la semana en espacio y tecnología.

De SABIA-Mar al X-BAT: la agenda que marcó la semana en espacio y tecnología.

SABIA-Mar entra en ensayos, ARSAT analiza la continuidad de sus satélites, un robot viaja para reparar vehículos en órbita y la inteligencia artificial (IA) vuelve a encender las alertas de ciberseguridad. Esta última semana dejó una agenda atravesada por una misma preocupación: cómo construir, mantener y proteger una infraestructura tecnológica que se volvió crítica para el funcionamiento de los Estados. Los avances registrados en el sector espacial, la inteligencia artificial, los centros de datos y la defensa mostraron que la innovación ya no depende solamente de desarrollar nuevos sistemas, sino también de prolongar su funcionamiento, garantizar su seguridad y reducir su vulnerabilidad.

De SABIA-Mar al X-BAT: la agenda que marcó la semana en espacio y tecnología.

Argentina: el nuevo satélite SABIA-Mar y los veteranos ARSAT

En la Argentina, uno de los principales acontecimientos fue el inicio de la campaña de ensayos del nuevo satélite SABIA-Mar. La misión, desarrollada por la empresa INVAP para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), completó su etapa de fabricación y comenzó las verificaciones integrales previas a su lanzamiento, previsto para el primer semestre de 2027.

Las pruebas permitirán comprobar que el satélite pueda soportar las condiciones extremas de carga a las que se encuentra sometido durante el despuegue, y el ambiente hostil en el que deberá operar en el espacio. SABIA-Mar será un satélite de observación óptica, cuyo objetivo será estudiar el color del mar y varios otros parámetros relacionados con el océano.

Ilustración conceptual del nuevo satélite de observación de la Tierra de la CONAE, el SABIA-Mar.

Por otro lado, volvieron a la conversación tecnológica ARSAT-1 y ARSAT-2, los primeros satélites geoestacionarios de telecomunicaciones diseñados y fabricados en la Argentina. Durante la FIFA World Cup 2026, muchos argentinos volvieron a utilizar la Televisión Digital Abierta (TDA) para mirar los partidos de fútbol de la selección, porque este tipo de telecomunicaciones no tiene delay.

Lanzados en 2014 y 2015, respectivamente, ambos continúan operativos y brindando servicios de televisión y conectividad en la Argentina y países del continente americano. Los dos vehículos fueron diseñados para una vida útil mínima de 15 años, lo que ubica el final de sus períodos nominales en 2029 para ARSAT-1 y 2030 para ARSAT-2. Sin embargo, la buena gestión de su combustible durante la puesta en órbita y el robusto diseño de INVAP sugieren que su vida podría alargarse a unos 18 años.

Un robot para reparar satélites a 36.000 kilómetros de la Tierra

En el mismo eje de la agenda semanal que los ARSAT, Estados Unidos avanzó con una tecnología destinada a extender la vida de los satélites geoestacionarios. El 21 de julio se lanzó el Mission Robotic Vehicle (MRV) de Northrop Grumman, que transporta la carga robótica RSGS: un sistema con dos brazos robóticos para realizarle mantenimiento a vehículos que no fueron preparados originalmente para ello.

La misión representa un cambio importante en la industria espacial, ya que los satélites geoestacionarios son ejemplares muy costosos y complejos, y MRV brinda la posibilidad de extender su vida útil en lugar de reemplazarlos por nuevos sistemas. Este sistema, además, ayuda a mitigar uno de los problemas más grandes del espaio del siglo XXI, la generación de residuos espaciales.

Imagen de Mission Robotic Vehicle (MRV) de Northrop Grumman, que lleva a bordo la carga útil Robotic Servicing of Geosynchronous Satellites (RSGS).

La IA y los centros de datos

En inteligencia artificial, la principal alerta de la agenda semanal surgió durante una evaluación de ciberseguridad realizada por OpenAI. Una combinación de modelos consiguió aprovechar vulnerabilidades del entorno de pruebas, obtener acceso a internet y comprometer parte de la infraestructura de Hugging Face mientras intentaba encontrar las respuestas de un ejercicio de explotación informática.

Los sistemas no habían recibido una orden específica para atacar a Hugging Face, pero sí tenían el objetivo de buscar rutas avanzadas de explotación y operaban con varias protecciones desactivadas. Si bien el episodio no demuestra que una IA haya actuado con intenciones propias, sí expone que un agente con herramientas, autonomía operativa y un objetivo mal delimitado puede encontrar caminos que sus desarrolladores no anticiparon.

Po otro lado, el crecimiento de la IA también volvió a dirigir la atención hacia su soporte físico. Los centros de datos necesitan grandes extensiones de terreno, miles de procesadores, enlaces de fibra óptica, refrigeración y un suministro eléctrico constante. Durante 2024 consumieron aproximadamente 415 teravatios hora de electricidad en todo el mundo, una cifra que podría superar los 900 teravatios hora hacia 2030.

Su importancia no se limita al consumo energético. Estas instalaciones concentran información gubernamental, servicios financieros, sistemas de defensa, capacidad de procesamiento y herramientas utilizadas por infraestructuras críticas. Una interrupción eléctrica, un ataque informático, el sabotaje de sus sistemas de refrigeración o una crisis con un proveedor extranjero pueden afectar simultáneamente a numerosas organizaciones. Por esa razón, los gobiernos comienzan a tratarlas como activos comparables con centrales energéticas, puertos y redes de telecomunicaciones.

Los centros de datos empiezan a convertirse en un problema de seguridad nacional.

El X-BAT lleva la autonomía al combate aéreo

En el ámbito de la defensa, Shield AI y GE Aerospace completaron una prueba clave para el desarrollo del X-BAT, un avión de combate autónomo concebido para despegar y aterrizar verticalmente. Las empresas encendieron por primera vez el motor F110-GE-129E integrado con una tobera vectorial AVEN, recuperando una tecnología probada sobre un F-16 durante la década de 1990 y adaptándola a una aeronave no tripulada.

El proyecto busca crear una plataforma capaz de operar desde buques, islas o posiciones terrestres sin pistas convencionales. El X-BAT tendría un radio de combate de 1.000 millas náuticas, y podría actuar de manera independiente, coordinarse con otros drones o acompañar a cazas tripulados en tareas de ataque, reconocimiento y guerra electrónica.

La prueba permite avanzar hacia la integración del sistema propulsor en el primer prototipo y las futuras pruebas de vuelo. Su desarrollo refleja otra de las tendencias de la semana: la combinación de autonomía, dispersión logística y sistemas no tripulados para reducir la dependencia de grandes bases militares vulnerables.

En EE.UU. realizan por primera vez en más de 30 años una prueba clave para el nuevo caza autónomo X-BAT.

La agenda que marcó la semana en espacio y tecnología

Desde los satélites argentinos hasta los centros de datos y los sistemas de combate autónomos, la agenda de la semana mostró que la tecnología ocupa territorio, consume energía, concentra información y sostiene servicios esenciales. También necesita mantenimiento, redundancia y protección.

El espacio comienza a parecerse menos a un ámbito de misiones descartables y más a una infraestructura que debe ser administrada durante décadas. La inteligencia artificial, por su parte, deja de ser solamente una herramienta digital para convertirse en un sistema conectado con servidores, redes eléctricas y capacidades estratégicas. La discusión ya no consiste únicamente en quién puede desarrollar la tecnología más avanzada, sino en quién puede sostenerla, controlarla y protegerla cuando comienza a formar parte de la infraestructura crítica de un país.

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