El Gobierno de Japón quiere elevar su actividad espacial hasta alcanzar 30 lanzamientos anuales desde territorio nacional a comienzos de la década de 2030. La cifra incluye tanto misiones gubernamentales como operaciones comerciales, y representa un salto considerable frente al ritmo actual del país. El objetivo forma parte de una estrategia más amplia para asegurar un acceso propio al espacio, fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia de cohetes extranjeros para colocar satélites japoneses en órbita.

En la actualidad, cerca de la mitad de esas cargas se lanzan desde Japón, pero las autoridades aspiran a elevar esa proporción hasta un nivel de entre el 60% y el 70%. La política oficial establece, además, que la capacidad anual deberá surgir de una combinación entre los vehículos principales desarrollados por el Estado y los nuevos cohetes impulsados por empresas privadas.
La ambiciosa meta de lanzamientos de Japón
La meta contrasta con la baja frecuencia alcanzada hasta ahora, que en 2025 fue sólamente de tres lanzamientos orbitales y, hasta mediados de julio de 2026, de dos. El problema no se limita a la cantidad de vehículos disponibles, sino que también comprende la capacidad de fabricación, el abastecimiento de motores y componentes, la disponibilidad de las bases, los procedimientos regulatorios y la existencia de una demanda sostenida que justifique nuevas inversiones. Para que una empresa pueda producir cohetes de manera regular, sus proveedores deben ampliar instalaciones, incorporar personal y reservar capacidad industrial durante varios años.
Por ese motivo, representantes del sector privado pidieron que el Gobierno comunique con anticipación sus necesidades de lanzamiento, idealmente mediante una planificación de entre cinco y ocho años. Esa previsibilidad permitiría convertir los programas públicos en una base estable sobre la cual desarrollar servicios comerciales para operadores japoneses y extranjeros.
Los dos lanzamientos realizados en 2026 muestran tanto los avances como las dificultades de esa estrategia. El 12 de junio, la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) lanzó con éxito el sexto vuelo del H3 desde el Centro Espacial de Tanegashima. La misión estrenó la configuración H3-30, una variante diseñada para reducir costos que utiliza tres motores principales LE-9 alimentados con hidrógeno y oxígeno líquidos, sin propulsores sólidos laterales. El cohete colocó su segunda etapa en la órbita prevista y desplegó seis pequeños satélites, regresando al H3 al servicio después del fallo en diciembre de 2025 durante el lanzamiento de un satélite de navegación.
El otro vuelo del año fue el tercer intento del Kairos, un pequeño lanzador de combustible sólido desarrollado por la empresa Space One. Despegó el 5 de marzo desde el puerto espacial de Kii, pero su sistema automático interrumpió el vuelo 69 segundos después, cuando el vehículo se encontraba a unos 29 kilómetros de altura. Kairos tampoco había alcanzado la órbita en sus dos misiones anteriores, realizadas en marzo y diciembre de 2024. Space One afirmó que continuará con el programa y que trabaja para identificar las causas y aplicar las modificaciones necesarias antes del cuarto intento.

¿Qué es lo que necesita Japón para lanzar más?
El aumento de la frecuencia exigirá algo más que resolver los problemas técnicos de cada cohete. Space One considera que toda la cadena de suministro deberá prepararse para fabricar y lanzar vehículos en serie, una transformación difícil de financiar sin contratos previsibles. Funcionarios japoneses analizan por ello un modelo en el que el Estado actúe como cliente inicial de los servicios privados, garantizando una parte de la demanda mientras las empresas adquieren experiencia y atraen clientes comerciales. El planteo guarda similitudes con los programas mediante los cuales la NASA contrató a compañías privadas para transportar carga y posteriormente astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS).
Japón también estudia asociaciones público-privadas, apoyo financiero al desarrollo de lanzadores y reformas regulatorias que simplifiquen las licencias. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria considera que los actuales procesos administrativos deberán adaptarse a una actividad mucho más frecuente: pasar de tres misiones anuales a 30 implica que las autorizaciones, los controles de seguridad y la coordinación del espacio aéreo no pueden tramitarse como acontecimientos excepcionales.
La estrategia incluye, además, atraer cohetes extranjeros hacia bases japonesas. Space Cotan, operadora del puerto espacial de Hokkaido, reconoce que los vehículos nacionales difícilmente puedan cubrir por sí solos las 30 operaciones anuales y busca convertir sus instalaciones en una plataforma abierta a compañías internacionales. En agosto de 2025 firmó un acuerdo con la estadounidense Firefly Aerospace para estudiar la posibilidad de lanzar el cohete Alpha desde Hokkaido, aunque todavía no existe una fecha prevista para esas operaciones y deberán resolverse aspectos técnicos, regulatorios y de protección de tecnología.
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